UNA GUERRA, DOS HERMANOS, DOS DESTINOS. 1ª Parte: La División Azul

José y Emilio Delmás eran de casa Andrés de Chía, dos de los siete hijos de José Delmás y Generosa Mora. Los dos se vieron envueltos en la Segunda Guerra Mundial por motivos y circunstancias diferentes. Ironías de la vida, mientras José luchaba en la Wehrmacht (nombre de las fuerzas armadas unificadas de la Alemania nazi entre 1935 y 1945) en le frente ruso, ese mismo ejército alemán asesinaba a su hermano Emilio en un campo de concentración nazi en Austria.

Esta entrada va a ser excepcionalmente larga (tres veces la longitud habitual) porque el episodio histórico, la participación de un cardigaso y el sacrificio de miles de personas, así lo merecen.

José Delmás Mora en la mili
Acreditación de artillero en el cuartel de Paterna.

José cumplió los 18 años durante la Guerra Civil española, el 18 de julio de 1938. En esa fecha, Chía estaba ya en territorio nacional; así que fue llamado a prestar servicio militar en el bando nacional. Luchó en el frente de Teruel y Levante. Después, ya siendo cabo, lo destinaron al cuartel de Paterna (Valencia) para seguir con “la mili”. Era artificiero. Como les tocó adiestrar a los voluntarios que llegaban, decidió también presentarse; formó parte de los voluntarios de la División Azul, apenas cumplidos los 21 años, aún era menor de edad (la mayoría era entonces a los 23), por las buenas condiciones económicas y por ver mundo. Lo que le esperaba en Chía era mucho trabajo, poca comida y ningún dinero. Siendo voluntario, su familia recibiría dinero y él ganaría un buen sueldo. El 17 de julio de 1941 llegó a Hendaya.

 

Emilio luchó en el bando republicano durante la Guerra Civil; cuando cayó Cataluña se exilió en Francia y durante la II Guerra Mundial se unió a la resistencia francesa. Fue apresado por los alemanes y deportado al campo de concentración de Mauthausen-Gusen. Murió el 26 de septiembre de 1941, en el castillo de Hartheim. Hablaremos de él en septiembre, en el 80 aniversario de su muerte. Esta es la primera parte de una guerra, dos destinos, dos hermanos.

Entre el 13 y el 19 de julio de 1941, hace hoy 80 años, pasaron en tren 19 expediciones de soldados de la División Azul por el puesto fronterizo de Irún-Hendaya, controlado por el ejército alemán, hacia el campamento de Grafenworh, en Baviera, camino del frente ruso.

La gran mayoría de los efectivos de la División Azul fueron voluntarios. Los motivos que les llevaron a presentarse eran básicamente económicos, aunque había otros:

  • El doble sueldo. Cuando en los pueblos un criado cobraba 2 pesetas al día, en la División Azul se cobraba un sueldo alemán (254 pesetas al mes los solteros y 381 ptas. los cabezas de familia), más el sueldo español, que era la paga de la legión, más gratificaciones de Alemania (la de Campaña y la del Frente), de unas 286 pesetas al mes en mano.
  • La familia cobraba un subsidio de 7,30 pesetas diarias y doble cartilla de racionamiento.
  • Se mantenían los derechos laborales para poder re-incorporarse a la vuelta.
  • Otros derechos laborales, como acceso preferente a puestos públicos (correos, peón caminero)
  • Y, en menor medida, la fuerza de los ideales, objetivos personales, conocer mundo, vengar a los muertos de la Guerra Civil
Pagas en la División Azul

Apunta José Luis Rodriguez1: “En la España de la posguerra representaba una oferta muy atractiva, dado el nivel de desempleo y el racionamiento de los productos de primera necesidad, y por la cuantía en sí, desglosada en el sueldo mensual, percibido por partida doble, española y alemana, la gratificación de campaña y el plus de estancia en zona de combate.” (p. 295)

La “aventura rusa” no hace referencia sólo a la División Azul, también incluye a los niños evacuados a la Unión Soviética, los jóvenes aviadores formados en Kirovabad o Jarkov, los exiliados vinculados al Partido Comunista y las guerrillas formadas por exiliados españoles en la URSS. Todo ello costó la vida a más de 5.000 españoles, unos 200 aragoneses. Fueron unos 1.600 aragoneses los que formaron parte de la División Azul, la Legión Azul y las Escuadrillas Azules.

Luis Antonio Palacio2 (pp.227-234) resume bien el contexto político y bélico que en 1940-41 dio lugar a la División Azul para frenar una posible invasión alemana de la península y “pagar” la deuda moral y económica que España tenía con Alemania e Italia (por su apoyo durante la Guerra Civil), sin comprometer la neutralidad de España en la II Guerra Mundial. José Luis Rodríguez1 da su versión de este contexto.

En cuanto al carácter “voluntario”, Rodriguez2 y Palacio1 tienen posturas enfrentadas y argumentos diferentes. En cualquier caso, la mayoría de los efectivos de las primeras unidades enviadas tuvieron carácter voluntario y, a medida que avanzaba la guerra en el frente ruso, se fue perdiendo proporción en la relación voluntarios/obligados, ya que se determinó un “cupo” por cuarteles. Otra cuestión son los criterios que los “voluntarios” barajaron para tomar la decisión de alistarse en la División Azul.

No fue sólo una iniciativa del gobierno español de 1941; hubo numerosas legiones de voluntarios en toda Europa que se formaron para luchar contra el comunismo ruso, de unos 8.000 hombres cada una. Ninguna tuvo el prestigio de la División Azul española que fue, además, la más numerosa, con cerca de 18.000 hombres.

José Delmás Mora con el uniforme de cabo de la Wehmarcht

Su nombre oficial era División Española de Voluntarios (DEV), conocida como División Azul por referencia al color de las camisas falangistas. Se integraría en las filas alemanas como Infanterie Division 250ª de la Wehmarcht o Blauen Divison. Se reservaron ¾ partes de las plazas para excombatientes en la Guerra civil y para los que habían sido prisioneros del bando republicano. Se buscaba que tuvieran buena presencia y que no estuvieran contra la dictadura, había que dar una imagen impecable de las aptitudes militares de nuestro país.

En la provincia de Huesca el periodo de reclutamiento estuvo abierto del 27 de junio al 2 de julio. La gran mayoría de los alistados en esta primera convocatoria lo fueron por iniciativa propia. Los motivos: económicos, laborales, ver mundo, luchar contra el comunismo, por ánimo de venganza contra “los rojos”, creer en el fascismo, curiosidad por el Tercer Reich, catolicismo militante (el Papa Pío XII animó a luchar contra “el comunismo ateo”), limpiar su expediente por haber combatido en el bando republicano, librarse de un larguísimo servicio militar de casi tres años, para demostrar ser dignos hijos de sus padres o hermanos excombatientes… Muy significativo es el testimonio de José Antonio Azcón de casa Suprián (p.275 del libro de Luis A. Palacio). El y su hermano Alfonso se alistaron en la División Azul.

Parece increíble que con todos los horrores que vivió en el frente ruso José Delmás, Chep como le llamaban en Chía, siendo prácticamente un crío, fuera luego un hombre tan risueño, amable, tranquilo, conciliador… muchos de nosotros no le oímos quejarse nunca.

 

Contaba que cuando llegaron a Irún-Hendaya, los alemanes les recibieron con banda de música, arroz con carne, queso, pan, galletas, café y tabaco; todos les abrazaban y se hacían fotos con ellos. Les hicieron ducharse, desinfectarse y pasar un control médico. Luego siguieron camino en tren hasta el campamento de Grafenwöhr. Allí había luz eléctrica, agua corriente y lavabos, cine y teatro; unas comodidades y distracciones que no había en Chía, pero tampoco en los acuartelamientos españoles. Allí hicieron la instrucción bajo los mandos alemanes (como usar las caretas anti-gas o cruzar ríos en lancha), les dieron uniforme alemán y les hicieron jurar lealtad a Hitler. Sobre el casco y la manga podían coser el escudo con la bandera española. Estuvieron en el campamento de Baviera hasta finales de agosto.

Plaza de una ciudad alemana. FOTO de José Delmás mientras estuvieron en el campamento de Grafenwöhr.

Desde el 17 de agosto de 1941 partieron hacia el frente ruso 66 trenes que, de forma escalonada, atravesaron Pomerania, Prusia, Lituania, Polonia y Bielorrusia. A finales de agosto estaban todos en territorio soviético. Pasaron de las comodidades, bondades y belleza de Baviera al horror de la destrucción que les rodeaba, el trato que los alemanes daban a los judíos, polacos y rusos, y a la miseria humana en la que vivían en los guetos. Los diferentes tamaños de vía no permitían el transporte en los trenes alemanes, así que los integrantes de la División Azul hicieron 900 km a pie con sus 30 kilos de equipo a cuestas. Se marcó un ritmo de 30 a 40 km diarios, en jorna­das de siete u ocho horas. Para los alemanes, el avance de los españoles era un completo caos: se relacionaban con las personas de las poblaciones por donde pasaban, les daban su comida, no conseguían que respetaran la uniformidad (llevaban las casacas sin abrochar), ni las normas, ni las prohibiciones (confraternizaban con las judías). Las quejas de los mandos alemanes fueron las responsables de que se desviara a la División Azul hacia Novgorod (Grupo Ejércitos Norte), en lugar de dirigirse a Moscú (Grupo Ejércitos Centro).

Prisioneros de guerra acondicionando una carretera para evitar el lodo de la primavera y el otoño. FOTO de José Delmás.

El 10 de octubre llegaban las primeras unidades de la División Azul, que cubrirían 60 km alrededor de Novgorod y la isla de Voljov. Este era un frente secundario, pero estratégico porque allí se interrumpían las comunicaciones por tren y carretera entre Moscú y Leningrado. El Regimiento de Artillería 250º apoyaba las posiciones de la División Azul al oeste del río Voljov. José recordaba que en noviembre ya nevaba, llovía de día de noche. Siempre dijo haber tenido “mucha suerte”, ni le hirieron ni estuvo enfermo. Recordaba a un teniente de Soria que le preguntaba de dónde era, porque no se acercaba al fuego; y cuando le dijo que él era del Valle de Benasque, el teniente le habló del Aneto y la Maladeta. Además de a los rusos y al frío, había que enfrentarse a la Rasputitsa o “lodo sin fin” que dificultaba muchísimo los desplazamientos. https://es.m.wikipedia.org/wiki/Rasputitsa  Mientras había nieve, no se veía a los muertos, decía José; los veías cuando llegaba la primavera. Los españoles tenían sólo la manta y el capote que les habían dado con el uniforme alemán. Poca cosa para los inviernos de 50 bajo cero del frente ruso. Chep explicaba cómo se autolesionaban los que no soportaban las condiciones del frente, para ser evacuados a la retaguardia e, incluso, volver a casa; pero si eran descubiertos, los fusilaban. Y también, como eran incitados a desertar para pasarse a las líneas soviéticas, hasta por la Pasionaria que les decía: “¡Pasaros que aquí tendréis de todo…tendréis mujeres…!”. En la batalla de Novgorod, los rusos lograron romper el frente al norte y al sur frente a formaciones alemanas, pero la División no cedió ni un centímetro4.

Los españoles llamaron a la nieve y el frío rusos, el General Invierno. Foto de José Delmás.

La División Azul no tenía apoyo antiaéreo. Los aviones rusos que sobrevolaban las líneas españolas de forma aislada, que no se sabía de dónde venían, recibieron el nombre de La Parrala. Hacían referencia al pasodoble que se puso de moda en España en 1941, que decía que no se sabe si La Parrala era de Moguer o de La Palma, pero seguro que era onubense. El avión tampoco se sabía de dónde venía, pero se sabía que era ruso. http://memoriablau.es/viewtopic.php?f=10&t=953

Otras muchas canciones aliviaban las tensiones y ayudaban a pasar el tiempo; unas con su letra original y otras, adaptando la letra y conservando la música original. https://corosanfernando.com/musica-en-la-division-azul-i-parte/ Como la de “Si me quieres escribir”, entonada por las fuerzas republicanas españolas https://www.youtube.com/watch?v=HKDV8QVnotk :

 

 

Si me quieres escribir

ya sabes mi paradero

Rusia, División Azul,

Primera línea de fuego.

A principios de 1942, los esquiadores españoles de la División Azul atravesaron un lago helado a 52 grados bajo cero y sin casi provisiones, para socorrer a la 18ª División alemana. Veinte de los españoles sufrieron amputaciones de las piernas por congelaciones graves.

Pronto empezó la prensa alemana a elogiar a los españoles del frente ruso; pero también se acumulaban las bajas mortales (más de 200 aquellas primeras semanas), heridos y congelados. Los alemanes consideraban “indisciplinados” a los españoles, pero sabían resistir y, sobre todo, improvisar. Los españoles tuvieron que alargar de 60 a 110 km el frente a cubrir, extendiéndose hacia el este. Aquellos meses de octubre, noviembre y diciembre de 1941 fueron de sangre y fuego, en medio del hambre, el frío (fue el invierno más frío del siglo) y los piojos. La primera expedición de “licenciados” volvía el 25 de mayo de 1942; el final de los combates y la conquista del corredor del Voljov fue el 23 de junio de 1942. Aquella primavera-verano los cadáveres de españoles, alemanes y rusos que cubrían los bosques, páramos y marismas dibujaban un espectáculo dantesco que, con el olor a muerto, hacían que patrullar y limpiar la zona fuera un sufrimiento añadido a los meses de batalla, frío y carencias que se habían soportado.

El artificiero José Delmás a la derecha de la foto, sobre el obús.

Nuestro cardigaso, José Delmás, seguía en aquellas tierras hostiles. Ya tenía 22 años. En el frente de Voljov manejaba un obús del 22 con el turolense Gregorio Tena Edo. El verano de 1942 en el frente lo pasaron relativamente bien, cazando patos, pescando, bañándose en el río y jugando en los búnqueres al siete y medio, apostándose los rublos que ganaban como divisionarios, se reía cuando contaba que un día “los pelé a todos”.  En agosto de 1942 los trasladaron al frente de Leningrado. Como ya se preveía que los soldados españoles iban a pasar un segundo inverno en el invierno ruso, en octubre se empezaría la campaña para enviar un aguinaldo a cada integrante de la División Azul, un paquete de 10 kilos de ropa y comida por persona.

En la batalla de Krasny Bor tuvo lugar el día más trágico de la División Azul (10/2/1943). Perdieron la vida muchos jóvenes españoles; entre ellos, Alfonso Azcón, de Benasque, teniente provisional de infantería. Esta batalla fue uno de los grandes hitos de la División, a pesar de que la BBC inglesa la presentó como “la tumba de la División Azul”. La ofensiva soviética en este barrio de Leningrado (hoy San Petesburgo) el 10 de febrero de 1943 provocó 2.252 bajas (de ellas, 1.125 fueron muertos) entre los españoles, casi el 25% de las habidas en dos años. Unos 300 divisionarios fueron hechos prisioneros y destinados al gulag siberiano. Sólo unos pocos sobrevivieron al cautiverio y regresó en 1952. Unos 5.900 soldados españoles se enfrentaron a 38 batallones del ejército ruso que les bombardearon de forma intensa y continuada con decenas de miles de obuses, un disparo cada diez segundos. Los españoles se distribuyeron en forma de abanico y se protegieron con troncos, ramas y nieve. Cuando el enemigo estaba encima de ellos, los españoles montaron sus ametralladoras MG 34 y se atrincheraron en los cráteres que habían producido los obuses soviéticos3. La “Operación Estrella Polar” le costó a Stalin 9.000 hombres; esto no lo contó la BBC. Franco ordenó la retirada de la División Azul el 12 de octubre de 1943 y cambió la posición española frente a la II Guerra Mundial.

La División Azul dejó una profunda cicatriz en todos los que sobrevivieron, además de multitud de historias, anécdotas y pesadillas. Entre noviembre y diciembre de 1943 se llevó a cabo la repatriación de la mayoría de los divisionarios y se constituía la Legión Azul con poco más de 2.000 hombres que quedaron en el Frente Oriental. La “aventura rusa” de España terminó oficialmente con la retirada de esta Legión entre marzo y abril de 1944. Habían ido a combatir el comunismo, pero se encontraron con los crímenes de las fuerzas alemanas, las “leyendas negras” de la propaganda inglesa sobre la División Azul, les molestó que les hicieran volver a casa y el cambio de posición del gobierno español frente a los aliados.

El historiador Caballero Jurado4 desmonta muchos mitos sobre la División Azul en su libro, que se considera obra de referencia en este tema (y está disponible on-line): La División Azul fue un grano de arena en la montaña que era el frente ruso, con un enorme despliegue alemán. En ese sentido, la unidad española tuvo escasa incidencia, como cualquier otra división de infantería”.

Chep sirviendo copas en el bar de Casa MATÍAS, en Chía.
Conchita Martín y José Delmás con sus nietos.
Conchita y José, bailando en las fiestas de La Encontrada de 2001 en Chía.

 

 

 

 

 

 

 

 

Salvoconducto para circular por la zona fronteriza del Valle de Benasque, 16 de noviembre de 1944.

Los que volvieron, retomaron su vida donde la dejaron, como José Delmás que volvió a Chía a cuidar de sus padres y de su casa, renunciando a un puesto de Policía Armada junto a su compañero de obús; otros, ocuparían oficios públicos (maestros, secretarios, alguaciles, carteros, Guardia Civil, Policía). José había pasado dos años en la mili y tres años en la División Azul. Se casó en 1959 con Conchita y tuvo dos hijos, José y Lorenzo. https://villadechia.es/concepcion-martin-saura-de-casa-matias/ Se dedicó a la ganadería, la tienda, el bar y un poco de fonda. Murió el22 de agosto de 2011, con 91 años de edad.

Luis Antonio Palacio hace un extenso y detallado recorrido sobre los aragoneses que participaron en la División Azul en su libro TAL VEZ EL DÍA, con testimonios y entrevistas de los implicados.

La División Azul perdió unos 25.500 hombres en el Frente Oriental, el 56% de sus efectivos. De entre ellos, los muertos fueron algo más de cinco mil. Uno de cada dos divisionarios había pagado su participación, con la vida, la salud o la libertad. Este capítulo, triste y doloroso, conviene tenerlo presente para que no se repita. A su vuelta, los integrantes de la División Azul fueron “mal vistos” o “ignorados” por haber luchado al lado de Hitler. Muchos se olvidaron (y a día de hoy ni se sabe) que España no entró en la II Guerra Mundial gracias a la División Azul. En septiembre, publicaremos la historia de Emilio Delmás Mora, la segunda parte de esta larga entrada.

 

Desde Villa de Chía, sirvan estas líneas de homenaje a todos los ribagorzanos que lucharon, sufrieron o murieron en aquella guerra. Como dice Luis A. Palacio (p.14): “Un eslabón más en nuestro empeño colectivo por recuperar la historia de nuestro pueblo, por darla a conocer a las nuevas generaciones y porque perdure en el tiempo más allá de nuestro propio recuerdo”.

 

 

1Ni División Azul, ni División Española de Voluntarios: El personal forzado en el cuerpo expedicionario enviado por Franco a la URSS. José Luis RODRÍGUEZ JIMÉNEZ. Cuadernos de Historia Contemporánea 2009, vol. 31, 265-296.

2Tal vez el día. Luis Antonio Palacio Pilacés. Ed. Comuniter S.L. Zaragoza, 2013.

3La División Azul: Sangre española en Rusia. Xavier Moreno Juliá.

4La división azul, de 1941 a la actualidad. Carlos Caballero Jurado. La Esfera de los Libros. Unidad Editorial.

La División Azul. Varios autores. Cuadernos de Historia Contemporánea 2012, vol. 34.

La División Azul en 5 minutos: https://www.youtube.com/watch?v=DOyneK2laHY

La hazaña de Krasny Bor: https://www.youtube.com/watch?v=vYRGs4I0awA

Muchas gracias a la familia Delmás Martín (casa MATÍAS) por la información y documentación facilitadas.

 

© VILLA DE CHIA.   Puede utilizarse la información contenida en este blog citando la fuente siguiendo el patrón explicado en http://www.citethisforme.com/es/cite/blog siempre que sea sin fines lucrativos.

GENEROSA GÜERRI MAULÍN, de casa Mateu

Generosa Güerri Maulín, julio 2021, en Chía.

Generosa nació en casa Mateu de Chía un 2 de julio de 1935, hoy hace 86 años. Hija de José Güerri Castán, de casa Mateu de Chía, y de Presentación Maulín Lacorte, de casa Francisca de Chía (hermana de María Pilar, madre de Luisa de Barbero).

 

José Güerri, de Mateu, padre de Generosa.

¿Cómo eran sus padres?

Papá tenía herrería en Chía y en El Run. Mamá estaba ocupada todo el día y parte de la noche.

 

¿Cuántos hermanos fueron?

Cinco. Primera yo, después Pepe, Marina, Rafael y Joaquín.

 

 

 

 

Joaquín, Pepe, Generosa y Rafael en la boda de Inma y Felipe en 2004.
Generosa, Joaquín, Rafael, su mujer Asunción, y Pepe. Mayo 1984.

 

 

¿Qué recuerda de su niñez en Chía?

En casa Mateu éramos mucha gente, de normal, nueve o diez, a veces, incluso más. Cuando venían los de Madrid, venía mi tía con sus tres hijos, su hermana y dos hijos que tenía ella.

 

¿A qué jugaba de pequeña?

Al corro de la patata, a las chapas, a las quillas, al marro, a saltar la cuerda… a todo lo que se nos ocurría. En la plaza o en la carretera; allí delante de casa Colau que hace subida, poníamos las quillas.

A la derecha de la foto, la madre de Generosa, Presentación Maulín Lacorte. A la izquierda: Clodoveos, Carmen, la mujer de Fino, Marta de Francia, hija de tía Cándida, Joaquín, Jesús, Generosa detrás de Presentación. Los niños de Carmen: Mari Carmen, Finito y Rafita.

¿Cómo se pasaba el invierno en Chía cuando era pequeña?

Se pasaban delante de la chimenea, con una tea para alumbrarnos. Escarpinabas1 llana (lana) y hacías calcetines y jerseys; también venían las vecinas a billar (pasar la velda). La abuela, mi madre, las vecinas… los hombres se iban a la cama.

Un invierno, tenía que ir mi padre ta Chistau y tenía sólo dos pares buenos de calcetines. Pasamos toda la noche tejiendo otro par de calcetines para que pudiera llevar un par más y cambiárselos cuando se le mojaran. Mi abuela hacía el hilo con la lana, mi madre tejía un calcetín y yo el otro. Ni había los abrigos ni el calzado que hay ahora, en invierno se pasaba mucho frío cuando había que cruzar el puerto.

 

A la izquierda, Juanito de la Taberna, Anita de Riu (luego Dorotea), Agapito Dorotea. De pie, a la derecha, Marina y ¿Delfín? Años 50

¿Fue al colegio en Chía?

Sí, hasta los 14 años; pero perdías muchos días; siempre había algo que hacer, o sacar los corderos, o ayudar con las vacas. Los días que iba al colegio, durante el recreo, salía para lavar pañales de los más pequeños (nos llevamos 9 años con Rafael y 11 con Joaquín), o llevar de comer a los hombres que estaban con las vacas.

Éramos mucha cuadrilla en el colegio; había una clase para los niños y otra para las niñas.

 

¿Qué hizo desde que salió del colegio hasta que se casó?

Trabajar y trabajar. En casa éramos muchos y siempre había algo que hacer: limpiar, hacer la comida, bajar al huerto, los animales, traer agua de Puntillo (o de la Canal) al hombro con la collada2, un pozal delante y otro atrás, llevar de comer a los hombres, lavar la ropa… Mucha faena. Cuando ibas a por agua se hacían muchos viajes, no podías llenar mucho los pozales, porque te mojabas de agua a cada paso.

 

El abuelo de Generosa, Manuel, y sus nietos de Madrid, primos de Generosa. Principios años 50.

¿Cómo era lavar en aquellos años?

Muy duro. He lavado por todo y desde bien pequeña:

  • en la acequia que pasa por la Canal, que viene de Puntillo; había tablas por un lado y por el otro, te arrodillabas y allí parecía que dejabas las tripas;
  • en els Esguarans, que bajábamos con unos cestos llenos de ropa; la que podíamos la tendíamos por allí para que se secara y la que no, la subíamos mojada en los cestos, hasta casa;
  • en el de Baix, al lado de la pila
  • en el Mollá3 de Sansón también he lavado mucho, siempre había una balsa de agua, donde la pila de debajo de casa Chuasahún; allí hicieron un paso para las caballerías y un lavadero, ahora ni se ve;
  • y en el Pradet de la Regalera, que está un poco más allá; lavábamos las tripas de los cerdos y las vacas que matábamos; allí había unas piedras anchas.
  • me acuerdo de romper el hielo y hacer un agujero para poder lavar en los lavaderos que había delante de casa Presín, donde ahora están las basuras; mi madre me traía agua caliente para meter las manos cuando ya no podía más;
Comida de verano en la borda de Comarrategui hacia 1956. Carmen con un hijo, Marina, Jesús, Joaquín delante, Marta, Presentación, Clodoveos, Rafael, niños.
Generosa el día de su boda.

¿Y hacer la comida?

Cuando era pequeña se hacía todavía en el hogar, con el caldero penchau (colgado) del cremallo4; no era muy cómodo, porque había que agacharse o estar en una silla baja.  Estaba todo el día encendido. Se ponían habas secas a remojo por la noche y por la mañana se metían en el caldero con la ensúndia (grasa animal), hueso de jamón, patatas, la verdura que había… era muy bueno.

Luego ya se puso la cocina económica y después la de butano.

 

¿Salió de Chía para trabajar?

Estuve un año en Zaragoza, con los de Castán. Pero me volví porque mi madre no estaba bien y tenía que ayudar en casa. También un par de años en casa Prujente de Castejón, yendo a los mercados, haciendo la limpieza y cocinando.

Con los novios, Marina, MariTé García, Menena Choldián, Pili Chuana, José Chuana, Emilio, Pepe, Generosa, la mujer de Constantino Artasona, Rosa Bringué, Fina, Paquita Matías, Pili Sansón, Rosa Pallás.
Antonio de Prujente, Antonio Sansón, Emilio Ramondarcas, Rosario Sansón (cuñada de Generosa), detrás un catalán cuya mujer estuvo viviendo en casa Mateu un mes. Delante: padre de Generosa, Emilio Río, padre de Emilio, Generosa, Marina, madre de Generosa, Adela Navarro, Pepe, Pili Sansón, Luisa, prima de Anciles, Concha y Rosa Pallás.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Emilio Río, de Sansón, el marido de Generosa. Años 50-60 en Guinea.

¿Con quién se casó?

Con Emilio de Sansón, en abril de 1966, en la iglesia de San Vicente de Chía; hicimos la comida en casa Caseta de Castejón.

Estuvo en Guinea entre 1946 y 1962. Estuvimos festejando cinco años, entre 1962 y 1966; me casé con 31 años. Y ya nos fuimos a vivir a Monzón.

Antes las bodas se hacían en casa. Después de misa se repartían las arras, que eran unos bizcochos más grandes que las cocas (o tortas), bien buenos, adornados con nata, o crema, o chocolate. Había que cocinar mucho.

 

¿Cuántos hijos tuvieron?

Tengo dos hijos, Fernando y Emilio. Nacieron en Monzón, en un medio-hospital que había entonces.

 

Emilio y Fernando, los hijos de Generosa. Años 70.
Emilio Río con su hijo Fernando (el pequeño) y un amigo. Años 70.
Generosa y Emilio con su hijo Fernando. Años 80.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Le gusta cocinar?

Mis hijos dicen que soy buena cocinera. Me gusta poco, aunque he cocinado mucho en esta vida.

 

¿Alguna receta que no hayamos publicado todavía en el blog?

La abuela Barbero, la suegra de Luisa, cocinaba muy bien. Rellenaba la falda de cordero con huevo duro, carne picada, verduras… y la cocinaba atada; cuando estaba fría, la cortaba a rodajas y la servía como entremés, con el jamón, cecina, o longaniza.

 

¿Es laminera?

¡Sí, mucho! [se ríe] Me gusta todo.

 

¿Le gusta viajar?

He viajado poco; aunque he estado en Madrid, Barcelona, Zaragoza… masa chén (mucha gente).

 

Generosa, Emilio, Montse, Pepe, Javi y Clodo (un primo de Francia), en el comedor de casa Mateu
Generosa lanzando la herradura en unas fiestas de Chía en las que se organizaron juegos tradicionales en Las Lagunas. Marga de Gregoria ganó el primer premio. Principios 2000.

¿Qué recuerdos guarda con cariño de Chía?

Me acuerdo mucho de mi hermana Marina, que murió muy joven; tuvo una hepatitis y luego una meningitis.

Tengo muy buenos recuerdos de mis amigas de juventud: Anita la más amiga, Henrieta de Casabon, Fidela de Siresa; estas dos marcharon a Francia. Con Anita (de Riu, luego se casó con Pito Dorotea) hemos sido muy amigas.

Para fiestas dormíamos 3 ó 4 en cada cama. Cuando venía la Guardia Civil a controlar en las fiestas y le pedían cama a mi madre, acababan con una manta durmiendo en el pajar porque no cabía nadie más en la casa. Antes decían en Chía, “casa Mateu, fonda sin pago”; porque siempre había gente. Éramos mucha familia y, además, mi padre era muy conocido por la herrería y porque vendía bueyes y mulas, iba por Chistau y por todas partes.

 

 

 

 

 

 

¿Qué invento del siglo XX le parece más importante?

La electricidad y el agua corriente.

Recuerdo que de pequeña había que encender teas para ver por la noche; cuando llegó la luz a las casas del pueblo, nos pusieron una bombilla en la cocina.

En casa Mateu, se cogió un trozo de la despensa, allí al patio, para hacer un cuarto donde se puso una tabla con un agujero que era el retrete, tirabas luego un pozal de agua y caía todo al desagüe de la calle. Cuando llegó el agua a las casas, que tendría yo 12 ó 14 años, pusimos un wáter de loza y luego un lavabo; más tarde se puso la bañera. Las primeras casas que tuvieron baño, antes de que llegara el agua corriente, fueron Presín y Castán porque llenaban unos depósitos a cubos con agua del pozo.

Borda del muerto

Ha cambiado mucho la vida.

Las generaciones que suben ahora, no saben cuánto ha cambiado entre nosotros y nuestros hijos. Iba con mi madre andando casi hasta Seira, por Las Garrigas, todos los días cuando hacían hierba en el campo del Muerto y luego cuando construyeron la borda allí, que yo era bien pequeña. Dos horas para ir y dos para volver, a pie, con el burro cargado con la comida para los hombres. Llevábamos el almuerzo hecho y allí preparábamos la comida y la cena. Íbamos ella y yo con una hermana o una prima de Luisa de Barbero. El burro llevaba la carga con la comida y a la vuelta lo traíamos cargado de leña para el hogar, con los picons5.

 

 

 

¿Cómo recordaremos a Generosa de Mateu?

Como una mujer muy trabajadora.

 

¿Un consejo para los jóvenes?

Que sean seguros y tengan la cabeza donde hay que tenerla.

 

 

 

 

1Escarpinar = desenredar y ahuecar la lana con los dedos para facilitar la operación de cardarla. En español, “escarpir” o “carmenear”. En francés, “démeler”.

 

2Collada = palo de fresno con una ranura en cada extremo que se lleva al hombro y permite llevar carga repartida entre los dos extremos (agua, herradura, cestos). En español, “pinga”. En francés, “palanche”.

 

3Mollá = prado que está siempre con agua; terreno pantanoso cubierto de hierba. En español, “tremedal” o “tolla”. En francés, “pré marécageux”.

 

4Cremallo = cadena de hierro que cuelga de la chimenea, con un garabato en su parte inferior para colgar la olla o caldera, con un sistema para aumentar o disminuir la distancia al fuego. En español, “llar” p “gramallera”. En francés, “crémaillère”.

 

5Picons = estructura de dos elementos iguales formados por dos ganchos doblados unidos por tablillas que se usaba para asegurar la carga.

 

 

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SALVEMOS LA ERMITA DE LA CUADRA

https://www.migranodearena.org/reto/salvemos-la-ermita-de-la-cuadra

La Cuadra es un paraje natural que forma parte del pasado de los cardigasos (es el gentilicio en patués para denominar a “los de Chía”). Está vinculado a la historia de este precioso pueblo ya que dio de comer al ganado y a las familias de Chía durante generaciones. Allí se instalaron a vivir largas temporadas (incluso de forma permanente), donde sudaron para plantar cereal, levantar y mantener muros de piedra seca, bordas y una acequia empedrada. El manantial, su cascada y el barranco eran vida para aquellos montañeses en siglos pasados; después de la despoblación que sangró estas montañas, ha sido lugar de ocio y disfrute para los veraneantes. Ya hablamos de esta ermita en agosto de 2020 en este blog.

Las fincas de cultivo próximas a los monasterios ribagorzanos se llamaban “cuadra”, por lo que se piensa que estas tierras fueron propiedad del monasterio de San Pedro de Taberna, antiguo cenobio ribagorzano ubicado entre Seira y Barbaruens, cuya primera mención data del 839 y que en 1076 se adjudicó al Monasterio de San Victorián en calidad de Priorato.

La primavera pasada colapsó el lado norte del tejado; esta primavera ha colapsado el lado sur. La bóveda de cañón que protegía la cubierta ha quedado al descubierto -aunque aún se mantiene en pie-, también hay grietas importantes en sus muros. Os invitamos a participar en el reto de salvar estar ermita y su entorno. Aporta tu donativo en la plataforma https://www.migranodearena.org/reto/salvemos-la-ermita-de-la-cuadra

Hemos solicitado la opinión de un experto en bio-construcción. Tras inspeccionar la ermita, nos aconseja una rápida intervención ya que, si colapsa la bóveda, el importe de la reconstrucción será inasumible y una parte de la historia de Ribagorza desparecerá para siempre. Rehabilitar la ermita se ha presupuestado en 3.872 € (IVA incluido). Aparte, los materiales que no puedan recuperarse y haya que sustituir.

Participar en el reto de rehabilitar La Cuadra es colaborar en:

– recuperar la cultura de la montaña,

– reconstruir la historia del Pirineo,

– mejorar el medioambiente y

– contribuir al desarrollo rural.

Una vez alcanzado el importe de la obra y los materiales para la rehabilitación de la ermita, todo lo que recaudemos de más se destinará a limpiar de vegetación, maleza, zarzas que invaden el entorno, para prevenir incendios forestales, preservar las ruinas de construcciones adyacentes y recuperar las praderas de pasto. Las donaciones se dedicarán íntegramente a la recuperación de la ermita y su entorno, un paraje situado a 1.530 metros de altitud, en el Pirineo aragonés.

Parece haber indicios de que el origen de La Cuadra pudiera estar en un asentamiento de la época neolítica, por lo que contaremos con una primera inspección de una arqueóloga especialista en prehistoria -Amor Olomí- que pueda confirmar esta hipótesis o desestimarla.

La Cuadra es monte vecinal en mano común de 50 casas de Chía desde hace varias generaciones. Es una propiedad de más de 70 hectáreas de pradera, monte bajo, pinar, rocas y erial, con ermita, cementerio, construcciones agropecuarias (hoy en estado de ruina) y agua.

Es importante conservar el patrimonio histórico-cultural para que perdure en el tiempo y pueda ser disfrutado por las generaciones futuras. Hemos de enfatizar en lo local como seña de orgullo y de identidad, porque nos identifica como comunidad: nuestras ermitas, nuestra historia, nuestras fiestas, nuestra tradición, nuestra montaña. Este patrimonio histórico es un legado de nuestro pasado y es nuestro deber disfrutarlo y conservarlo para transmitirlo a las próximas generaciones.

La ermita de El Salvador de La Cuadra es historia, cultura y tradición de montaña del Valle de Benasque, en la comarca de Ribagorza.

 

Otra opción para canalizar las donaciones superiores a 100 euros, es hacer una transferencia a la cuenta a nombre de MI GRANO DE ARENA: ES55 2100 1069 2702 0005 3583 de La Caixa, indicando claramente en el objeto de la transferencia ERMITA DE LA CUADRA (ver indicaciones en la imagen adjunta). Desde el equipo de MI GRANO DE ARENA, subirán a la plataforma la cantidad donada y el nombre del donante (o como anónimo, si así se indica en el mail).

 

Con este reto queremos despertar interés por un patrimonio cultural amenazado y generar inquietud por la historia que encierra. GRACIAS de antemano por los donativos y esperamos veros pronto disfrutando de nuestra historia en La Cuadra. Pincha el enlace para ver el vídeo de tan singular parajehttps://youtu.be/5JmH1Cuw5TQ

 

 

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