EL MARRO

Los juegos populares y tradicionales tienen un gran contenido etnográfico y antropológico; en ellos se encuentra la base de los valores de la sociedad actual y forman parte de un importante legado histórico1.

La gallina ciega (1788). Francisco de Goya y Lucientes. Museo de El Prado. Sala 094

Hoy rescatamos la esencia de un juego que marcó la infancia de muchos de nosotros hasta los años 70 del pasado siglo XX y de no tantos en los últimos 50 años, aunque aún algunos de nuestros hijos (o nietos) lo siguen jugando. Lo mencionó Julia de Taberna cuando fue entrevistada y también Luisa de Barbero (su entrevista la publicaremos el 14 de abril). Es un juego de carrera y persecución, en el que el objetivo es conseguir el mayor número de prisioneros posible con un “toque” a los jugadores del equipo contrario y de no ser capturado. No necesita más que un espacio de unos 15-20 metros x 10-15 metros, aproximadamente. En Chía jugaban niños y niñas mezclados, como nos explicó Julia. Son muchas las estrategias que pueden seguirse y para jugar bien exige organizarse dentro de cada equipo; además es necesario con frecuencia llegar a acuerdos en los momentos de conflicto, porque se genera mucho lío en algunos momentos. Por eso la expresión “aquí hay marro” (= aquí hay tema o aquí hay lío).

  • Los participantes (mínimo 8) de entre 8 y 12 años se dividen en dos equipos.
  • En un rectángulo en campo abierto se ubican en los extremos la casa de cada equipo, junto a unos árboles o un muro. Unos dos o tres metros hacia adelante, se marca la línea de prisioneros. Los jugadores del equipo contrario que sean capturados quedarán, esperando a ser rescatados, entre la línea de prisioneros y el muro o los árboles. Este es el espacio seguro de cada equipo, su casa o marro.
  • Cada jugada empieza cuando sale uno al campo de juego diciendo toco marro y salgo, se acerca a los jugadores del equipo contrario que esperan con una mano extendida en su campo. El que ha pedido marro, las va tocando y, cuando golpea una de las manos, ha de ser perseguido por el jugador que ha sido palmeado para intentar cogerlo prisionero. En ese momento, cualquier jugador puede salir a capturar a los del equipo contrario que no estén en su marro o zona de seguridad. Los que sean capturados quedarán en la línea de prisioneros del equipo contrario, formando una cadena que puede moverse por el campo siempre que el primero esté pisando la línea de prisioneros y no se suelten de las manos. Si uno de los compañeros de equipo toca a uno de los prisioneros, estos quedan liberados sólo si están cogidos de la mano. Se para el juego, los liberados vuelven a su marro y el liberador pide marro y se inicia una nueva jugada. Si se llega al campo contrario sin haber sido capturado, puede quedarse allí “a salvo” hasta que decida volver a su marro; cuando salga, puede ser capturado o llegar al marro de su equipo, pero ya no volver atrás al marro del equipo contrario.
  • Gana el equipo que capture a todos los oponentes o el que más prisioneros haya hecho.
  • Este juego desarrolla la velocidad de reacción y el compañerismo.

Este juego recibe el nombre de Moros y Cristianos en localidades de levante o del sur de España. Rius y Torrebadella han investigado sobre los orígenes de este juego2: “En el siglo XVII se encuentra referenciado como Los Cautivos. Y en el Diccionario de Autoridades de 1734, aparece como Marro. (…) El Marro fue tenido como un juego o deporte genuinamente nacional, pero sus ancestros nos remontan seguramente hasta la Grecia antigua, que lo concibieron como un juego simplificado o modificado de preparación para la guerra (Andreu, 2009). Podríamos llegar a pensar que el juego del marro se fue incorporando en España por influencia francesa hacia el siglo XVI, pero también pudiera ser que ya existiera desde mucho antes. (…) juego colectivo de colaboración-oposición, la diferenciación de roles, la dualidad y el simbolismo, las organizaciones y relaciones de la estrategia, la toma de decisiones y la resolución permanente de problemas, la gestión del riesgo, la autopercepción de la corporalidad o la coeducación…”

Son muchos los juegos populares o tradicionales, precisan muy pocos materiales o ninguno (salvo los jugadores y las ganas de jugar), con objetivos y orígenes diferentes, que nos recuerdan las tardes de verano, los otoños lluviosos, los fines de semana de primavera, o los días rigurosos del invierno que nos convocaban alrededor del fuego ya fuera para jugar o para escuchar historias, cuentos y aventuras. Abordaremos en el blog todos los juegos que seamos capaces de recordar. Una visita recomendada es al El Museo de Juegos tradicionales de Campo donde se rinde homenaje a los juegos de antaño desde un perspectiva etnográfica, en el se pueden encontrar principalmente los juegos practicados tradicionalmente en la provincia de Huesca.

 

1LAVEGA P. El juego y la tradición en la educación de valores. Educación Social, 33 (2006), 54-72.

2BRASÓ J, TORREBADELLA X. Revista Complutense de Educación Vol. 26 Núm. 3 (2015) 697-719 “El marro”, un juego tradicional y popular en la educación física española (1807-1936).

MAESTRO F. Del tajo a la replaceta. Ediciones 94. Zaragoza, 1996.

 

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JACQUELINE CARRERA GARANTO, de casa Bringuerón

Jacqueline nació en el Château de Lavergne (Francia) un 8 de diciembre de 1935, hoy hace 85 años. Hija de José Carrera Brunet, de casa Ramondarcas de Chía, y de Matilde Garanto Ballarín, de casa El Sordo de Liri. Fue la mayor de dos hermanas, ella y Toñita de Choldián.

En 1933 sus padres habían emigrado a Francia para trabajar y las dos nacieron en el Château donde Matilde y José estaban de medieros. Su padre cuidaba los caballos y su madre ayudaba en las tareas de la casa. Las hijas del Château de Lavergne esperaban con ilusión que naciera el bebé y querían que le pusieran el nombre de Jacqueline. Sus padres estuvieron trabajando allí ocho años, pero Matilde prefería Chía. Así que volvieron a España y José Carrera compró casa Bringuerón a Evaristo, que era pariente de los de Gregoria.

Château de Lavergne (Burdeos-Montussan)
Matilde Garanto Ballarín, de casa El Sordo de Liri.
José Carrera Brunet con su hermano Juan. Primera mitad de los años 90.

¿Cómo recuerda a sus padres?

Eran muy trabajadores y buenas personas.

 

¿Cómo fueron los primeros años en Chía?

Chugaban als pitos, al aeroplano y al marro. Los primeros años se me reían todas porque sólo sabía francés; Virginia y Emilia de casa Mora se reían a carcajadas cuando hablaba, porque ellas me preguntaban cosas y yo contestaba en francés. Se me fue olvidando, pero el siñó Juan de Navarro sempre me bá ragoná en fransés, hasta els 15 ans. Luego ya me fui a servir y pronto se me olvidó.

 

 

 

 

 

 

 

En el libro de la Junta de Primera Enseñanza está recogido que sacó las mejores notas del segundo grupo de alumnos, en el curso escolar 1948-49, y recibió un premio. ¿Le gustaba estudiar?

Jajaja… gané un parchís. Mis hijos no lo sabían, no les había dicho nunca nada. Daban un premio al que sacaba mejores notas de cada grupo.

Me gustaba mucho ir al colegio. Cuando empecé con seis años estaba de maestra Doña María Salas, que vivía en casa Sansa; aún estaban en el colegio Feli, Luisa y Carmina. Ese año empezaba yo y terminaban ellas. Cuan bé acabá la escuela, mamá encara me feba aná a repaso en verano a Castilló, y bé aná dos u tres veranos, dan Pilar de Casabón y Amelia de Siresa, a casa de Don Joaquín de Caseta.

¿Qué hacía de jovencita?

Cuan teniba vacasiones, anaba a guardá els cordés. Estabam a qué Presín. Me diba el siñó Ramón de Presín cuan estaba pel Turmogros, “ixe cordero tan dolén ya será vuestro”… jajaja. Después bé aná a lligá [atar las gavillas] tot un verano, lligabam en Viriginia de qué Mora. Joaquín de Presín, que beniba a dallá al Turmogros, me feba fé el rolde [círculo] ixe que se posaban 31 garba: ta fé la feixína [montón cónico de gavillas, con las espigas en alto, para conservar la mies en el campo después de segada], lligabam las garbas [gavilla formada por tres manojos de mies con las espigas en la misma dirección].

Con 14 años, pasé el verano en casa del veterinario en Castejón, su mujer era maestra. Mamá tenía la ilusión de que sirviera y aprendiera a coser, pero que siguiera estudiando. En la feria de Benasque unos de Espés que eran familia de Barrabés, buscaban una moseta. Mamá me bá acompañá a Barbastro y s’en bá torná. Ixe home bá comprá un macho a Barbastro y els dos bem marchá tres horas a peu, a Monesma de San Juan [a 16 km de Barbastro]. Tota la nit bé pllorá… bé pensá: “mai més tornaré ta Chía, yo”. No había cumplido aún los 15 años. No bé puyá més hasta la fiesta de Chía… casi un año… no había teléfono y no recuerdo que escribiera cartas. A la vegada, te tenibas que está hasta Todos Santos y la dueña bá dí: “si t’en bas ta la fiesta, ya no vale la pena que tornes a baixá.” Luego trabajé en casa Minchot a Grist y en casa Castell, a Castilló, que también estaban Juan de Sauret y después Luis de Siresa. L’abuela, Joaquina, me queriba molto. M’en ocupaba yo de lavala y vestila, después de fé las camas y llimpiá. En casa Minchot la dueña y la cuñada no se llevaban bien… allí tuve que trabajar mucho. Por las noches, después de haber recogido todo, me pelaba una arroba [12 kilos] de patatas para el día siguiente. Me acostaba a la una o las dos, y a las cinco ya me llamaba el amo para empezar a trabajar: “ya se fá de día, ¡arriba!” me diba… A Grist bé pillá l’erisipela a ista pierna… yé bien mala: “pela u mata” disen. Si te posabas mala, ya no te queriban per treballá. Y mamá fue a buscarme a Eriste; volvimos andando porque perdimos el coche de línea a Castilló.

 

¿Qué era “darse un capricho” en los años 50?

Mai me bé comprá nada… Mamá me feba els vestiús. Cuan anaba a Castilló dan la Tere de Santamaría dibam alguna vegada: “anem a comprá caramelos a qué Mancurro” y los minchaban puyán ta Chía.

 

José Escalona (Pepe de Bringuerón).
Jacqueline, Pepe y Toñita. 1962.

¿Cuándo empezó el noviazgo con Pepe?

Molt pronto, pero mos bedeban de Pascua a San Juan. Cuan bé puyá de Monesma, aquella fiesta de Chía me bá fé ballá. Después bé aná a serví a Castilló y ell treballaba a qué Presín (vivía en Pautorrén).

 

 

 

 

 

 

¿Cómo eran las fiestas en Chía?

A la vegada eran divertidas.

Ta San Antón, cuan yera chicota, se ballaba a qué Santamaría, después ballaban al garaje de Chemecás, había més puesto.

 

¿Cuándo se casaron?

El 24 de febrero de 1962. Yo tenía 26 años y Pepe 33, la edad de Cristo. Bem fé la comida a casa Morancho. De viaje de novios fuimos una semana a Burdeos, a casa del tío Pierró.

 

José Ramón Escalona Carrera en 1964.
Mari Carmen Escalona Carrera en 1966.
Jesús Escalona Carrera en 1966.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Cómo era “dar a luz” en casa?

Pues muy bien, estaba la abuela de Oros de comadrona. José Ramón ba néixe de maitino, a las dos o las tres del uno de enero de 1963; Maria de qué Oros bá posá el 31 perque diba “aixinas José Manuel [de Choldián] y José Ramón anirán chuntos a la mili”. Yo no n’estaba brenca de mala ixa nit y estaba sopán, pero Pepe bá aná a qué d’Oros, ta que puyase la siñá María a miráme. Sólo bai fé que chetáme, y posáme mala. Yeba nebau ixa nit. Pepe bá caire cuan anaba a qué Bringué al teléfono y llargo pllano marchó t’abaixo. Entretanto, José Ramón ba salre. Ta sacáme la plasenta la siñá María me bá fé bufá una botella. [Maniobra de Valsalva que aumenta la presión intrabdominal]. Ta marzo me bé quedá embarazada de Mari Carmen. A la vegada, no feba guaire llet y José Ramón no ganaba coma José Manuel. El caso que, un día, bá puyá Don José y bá dí que caleba donale SAM, también le dimos a Mari Carmen. Yo diba: “¿Ta que le quero mostrá la popa a la moseta si no m’en salle?”.  A Jesús le dimos PELARGÓN. A los tres meses, tots preneban llet de qué Presín rebajada con agua. Pepe puyaba una lechera de la saguera vaca qu’eba pariu, que la llet no yera tan forta.

1972. Primera Comunión de José Ramón y Mari Carmen.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Tiene usted mucho “carácter”?

Julio de Presín le diba al tío Juan [de Treseta]: “A Jacqueline li costa, pero el día que s’enrabia t’en pués aná”.

 

¿Qué invento le parece más útil?

El primero de todos, la cocinilla. ¡Lo que sufrieron las mujeres de antes dan ixes focs baixos!. Yo veía a mi madre, cuando venían de segar, que lo primero era posar el foc en cuatre buixos o ramas ta fé el minchá, y torná a marchá. La cocinilla de leña puede dejarse puesta todo el día y es más cómoda para cocinar.

Jesús, José Ramón y Mari Carmen con su padre.
Los nietos: Rubén, Oscar, Iván
José Ramón, Jesús y Mari Carmen con Pepe y Jacqueline.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Consejos para la juventud?

Que vigilen lo que hacen, y ahora con la pandemia, más. Me dan mucho miedo las drogas, ya me daban miedo cuando mis hijos crecían; echan a perder a cualquiera. Por suerte, se han casado los tres con muy buenas personas, mis nueras y yerno son como hijos para mi.

Estoy preocupada, ¿qué les espera a los jóvenes con esta pandemia? ¡Si tenen que treballá coma yo, no u farán! 

 

Jacqueline, Curz (su prima) y Toñita en 1962.
Jacqueline, Toñita y Cruz en 2018.

¿El secreto para llegar a los 85 años?

A mi no m’u parese que tienga 85, me veigo chove… Corto leña, pico el huerto, cojo patatas, aturo las vacas, marcho a caminá tots els días¡encá no sigo vieja!  

 

 

¿Qué le gustaría que conservaran sus hijos y nietos?

Que sigan tratándose y reuniéndose, en verano, en las fiestas, que busquen ocasiones. Tengo tres nietos: Oscar, Iván y Rubén; me gustaría que cuando sean mayores sigan juntándose con sus familias y que se quieran. Conservar el cariño es muy importante.

 

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LA MAINADA BA CHUGÁ, CHUGA Y CHUGARÁ

Años 60. Niñas de Chía delante del puyadón, al lado del huerto de Chuana. Delante: Susa de Barbero y, en el carrito, Montse, la hija de Don Claudio, un maestro del curso 1967-68; Melita Siresa, Marga Gregoria y Luisita Barbero; detrás de ellas, Milagros Aseiterero. Detrás de Susa y el carrito, de izq a dcha: Concha Pallás, María Elena Sauret, Mari-Feli Ramondarcas, María Luisa Colau y María José Siresa. FOTO: Casa Gregoria.

En Chía, como en otros pueblos de nuestra geografía, todavía se conservan los juegos de toda la vida, los populares o tradicionales, que pasan de padres a hijos, de abuelos a nietos, perdurando en el tiempo. Se pueden incorporar variaciones o mejoras, pero la esencia se mantiene; juegos que no quedan escritos y que se van adaptando a cada generación.

Lo importante de este patrimonio intangible es que se transmiten valores y tradiciones, además de ser una herramienta de socialización, trabajo en equipo, contacto con la naturaleza, organización, coordinación y desarrollo, sirven para acercar generaciones y, además, no suelen requerir de grandes recursos materiales.

 

El puyadón, 58 años después. Detrás de los contenedores se ven las mismas piedras del cargador de las vacas que se aprecian detrás de Milagros y Luisita. Ahí se jugaba a las canicas; Manolín d’Aseiterero era muy muy bueno.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Para Lavega (1), “Aproximarse al juego tradicional es acercarse al fol-klore, a la ciencia de las tradiciones, costumbres, usos, creencias y leyendas de una región. Resulta difícil disociar el juego tradicional del comportamiento humano, el es- tudio del juego folklórico, de la etnografía o la etología”.

Hicimos una primera entrada sobre este tema https://villadechia.es/?s=marro pero está claro que dará para muchas más. Sin pretender establecer una clasificación detallada, tenemos juegos de correr, perseguir y escapar, saltar, lanzar, de puntería, de fuerza, de esconderse, de cantar, entre otros.

Los veranos se prestan a jugar al aire libre, aprovechando las horas de sol y buen tiempo en los campos donde ya han cortado la hierba. Hoy vamos a ver algunos de los juegos con cantinela, para los más pequeños. Sirven para la educación musical temprana, para desarrollar el ritmo y para el aprendizaje del idioma musical, a la vez que mediante el movimiento se trabajan la coordinación psicomotriz y el equilibrio corporal.

ZAPATILLA POR DETRÁS

Los niños hacen un corro sentados en el suelo y cantan con los ojos cerrados:

“A la zapatilla por detrás, tris tras,

ni la ves ni la verás, tris, tras, 

mirad p’arriba, que caen judías,

mirad p’abajo, que caen garbanzos,

a dormir, a dormir, que los Reyes van a venir. 

https://blogs.smbosque.es/carloscollado/2020/04/14/musica-2o-semana-13-17-abril/

-Mamá (o papá si la paga un niño), ¿a qué hora vienen los Reyes?”

El que “la paga” dice una hora y los niños del corro cuentan hasta ese número, mientras esconde la zapatilla (el pañuelo, o la piedra) detrás de uno de los niños. Al terminar de contar, abren los ojos y el que tiene la zapatilla detrás ha de levantarse y perseguir al que la paga. Si le coge, antes de llegar a su sitio, puede sentarse de nuevo en el corro; si no le coge, pasará a ser quien “la paga”. Los objetivos son correr en círculo y ser capaz de coger al otro

PASE MISÍ

Dos niños (los capitanes) se colocan uno frente a otro y se cogen de las manos por encima de la cabeza, haciendo un arco. Los demás circulan en corro y van pasando por debajo de los brazos de los capitanes cantando:

“Pase misí,

pase misá, 

por la puerta de Alcalá 

los de “alante” corren mucho

los de atrás se quedarán”.

El que pase debajo de los brazos de los capitanes al cantar “se quedarán”, estará atrapado por la cintura porque los capitanes habrán bajado los brazos. Tendrá que elegir entre un capitán o el otro cuando le pregunten “¿oro o plata? al oído, para formar parte de un grupo o del otro. Una vez estén todos los participantes distribuidos entre los dos grupos, se verá qué equipo puede más estirando y ganará el que pueda arrastrar al otro. Trabaja el control de la fuerza y la rapidez.

El corro de la patata II – JM Estartús

EL CORRO DE LA PATATA

Es un juego de acción-reacción. Consiste en dar vueltas en corro, cogidos de las manos y cantando:

“Al corro de la patata ,

comeremos ensalada ,

lo que comen los señores ,

naranjitas y limones ,

¡Achupé, achupé,

sentadita me quede!”. Los participantes deben sentarse de golpe en esta última frase.

 

Para otro día, PUÑET CAIXET.

 

LAVEGA BURGUES, P. El juego popular/tradicional y su lógica externa. Aproximación al conocimiento de su interacción con el entorno. Conferencia. Primer Congreso Internacional de Luchas y Juegos Tradicionales. Puerto del Rosario-Fuenteventura, España. 1996.

 

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