ABRIL, REFRANES Y PRIMERAS SETAS

Poco nos queda de este mes de abril que hemos pasado confinados. Un mes que, en la montaña, marca los inicios del trabajo en el campo y en el que la inestabilidad atmosférica es lo más frecuente. Las patatas y los huertos no se siembran hasta después de la fiesta de Villanova (el 29 de abril, pero no este año) y coincidiendo con luna menguante, que este año será entre el 14 y el 21 de mayo. Como dice el refrán sobre la patata (la trunfa en patués): Plántame cuando quieras, que hasta mayo no me verás.

El cuco canta todos los días desde principios de abril, los trinos de los pájaros son la voz de la primavera, las flores se van abriendo: narcisos, jacintos, diente de león, ciruelos, manzanos, cerezos, iris, lilas… la hierba se ve crecer día a día, los árboles van ganado hojas, las abejas han empezado a trabajar, el agua corre por todos lados, los aromas de hierba, tierra húmeda, setas y flores frescas embargan los sentidos. Es el milagro de la lluvia, las temperaturas suaves, más horas de luz y el despertar de la flora y la fauna de nuestro Pirineo; en definitiva, el milagro de la primavera.

Los refranes de abril hacen alusión a los cambios que trae la primavera. Puede haber heladas nocturnas que dañan a los campos y a los árboles; pero son las lluvias de este mes las que traen buenas cosechas, rellenan las fuentes y traen setas.

El que ve tres abriles buenos, ya se puede morir contento
Las mañanas de abril son buenas para dormir

 

 

 

 

 

 

 

 

Más vale agua de cielo que agua de riego
Las noches de abril son buenas para dormir, pero las de mayo son mejores que las de todo el año

 

 

 

 

 

 

 

En este mes ya se soltaban las vacas y ovejas por los campos (antes pasaban el invierno en los establos) y, de paso, se aprovechaba para coger chicoinas, muixardinas, colmenillas y moixardons. En estos tipos de setas que encontramos después de las lluvias de primavera (este año llueve casi todos los días) vamos a detenernos hoy, que de las chicoinas ya hablamos el 10 de marzo.

Las muixardinas son una variedad de setas muy consumida; son delicadas, de pequeño tamaño, con un pie resistente y olor a almendra amarga. Su nombre científico es Marasmus oreades. Crece, en primavera y en otoño, a modo de corros en los prados, formando unos senderos, hileras y también unos círculos conocidos como “corros de brujas”. Por eso, también se las llama senderuelas o setas de corro. El apellido “oreades” de su nombre científico tiene su origen en el nombre que recibía en griego la danza en círculo que hacían las ninfas. Tienen la ventaja de secarse con facilidad, por lo que no se pudren y son fáciles de conservar. Si las cortamos con una buena navaja o tijera, 1 cm por debajo del sombreruelo, las extendemos en una bandeja para que se sequen, podemos conservarlas hasta dos años en un recipiente estanco. Son estupendas en sopas, caldos, con arroz, en revuelto, con carnes y con pescado; o sea, son buenas con todo. La cocción es larga, entre 7 y 10 minutos.

Los moixardons, setas de San Jorge o perrechicos marcan la hierba. Son muy aromáticos (aroma a levadura o a harina recién molida) y crecen siempre en las mismas zonas. La localización de las moixardoneras se transmite de padres a hijos. El nombre científico es Calocybe gambosa. Crecen en sembrados, prados de montaña y pastizales, también en hileras o en “corros de brujas”. Son muy apreciados por su aroma, textura y sabor; pueden alcanzar en tienda los 100 €/kg. Lo clásico es comerlos salteados con ajo y jamón o en revuelto, aunque también pueden acompañar a carnes y pescados, o prepararse crudos, en láminas muy finas, marinados con aceite, sal y vinagre balsámico.

Las colmenillas o morchellas son otro tipo de setas de primavera, también muy apreciado. No aparecen hasta que el suelo está a 8-10º. Son delicadas y caprichosas, su aparición está muy condicionada por la composición del suelo, la temperatura, la humedad, el viento y la orientación. Son tóxicas en crudo, tampoco hay que cocinarlas en fresco; antes hay que deshidratarlas (también si estaban congeladas), para que pierdan las toxinas (mínimo de 3 a 4 semanas) y luego rehidratarlas para cocinarlas. En risotto o en crema son deliciosas.

 

 

 

 

 

 

 

 

Esta primavera en Chía, ya hemos recogido muixardinas, colmenillas y moixardons que aportan fibra, vitaminas y minerales, antioxidantes, aminoácidos esenciales, un ácido graso omega-6 (ácido linolénico conjugado) que ayuda a reducir el colesterol metabólico malo o LDL y parece que la lignina de las setas puede mejorar la diversidad de la flora intestinal con todos los beneficios que ello supone para el sistema inmunitario. Eso sí, hay que estar seguro de que todas las setas son comestibles y que están bien preparadas.

 

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