LAS MARAVILLAS DEL VALLE DE BENASQUE

Así las cosas, y en los tiempos que corren, nos parece oportuno hacer promoción de nuestro Valle. Hemos sacado de la librería una monografía de “colección pirineísta” en la que su autor defendía las maravillas de este, nuestro valle: “Es lamentable que prestemos atención a lo lejano y exótico, y descuidemos el conocimiento, el cuidado de lo que siendo propio y digno de conocerse y admirarse, está dentro del solar hispano […]. Se gastan millones en viajes por el extranjero, unos por placer o bambolla, y otros por necesidades imperiosas de la salud, salen a millares a playas y sierras, nacionales y extranjeros, desconociendo que dentro de España hay rincones privilegiados cuyas bellezas y condiciones sanitarias son excepcionales”. 

“De tales bellezas no pudieron disfrutar nuestros antecesores, porque la Naturaleza avara, teniéndolas por su mayor tesoro, las escondió dentro de un círculo de montañas que forman una barrera casi inaccesible y a la cual no se pudo llegar, sin grandes molestias y riesgos, hasta fines del siglo pasado. Y aún a principios del corriente, para verla  era preciso viajar desde que se dejaba el tren en Barbastro, primero en coche diligencia hasta Graus, desde allí, saliendo a media noche en una tartana incómoda y ¿guiada? por un tal Maltiempo, que dormía durante todo el que tardaba en llegar la luz del día sin importarle un ardite la suerte de los viajeros, hasta el mesón de Puente Argoné, de este a la venta de Abi, en caballería tozuda por la carretera en construcción; y desde dicha venta, bien a pie, por dentro de la garganta de Ventamillo (sorteando los pedruscos desprendidos por los barrenos, entre vagonetas, carretillas y herramientas empleadas en aquella obra titánica) bien a caballo,, por la parte de arriba.” (p.5)

Mesón de Argoné 1910-14 y diligencias. FUNDACIÓN LLANOS DEL HOSPITAL.

 

Mapa de Juan Sánchez en el libro de Severo Curiá

El valle de Benasque y sus maravillas es la primera guía turística del valle de Benasque y una de las primeras guías sobre el Pirineo Aragonés. Fue escrita por Severo Curiá y se publicó Santa Cruz de Tenerife en 1926. Es una pequeña joya de 78 páginas, un mapa y 54 fotograbados (18 propiedad del Centro Excursionista de Cataluña).

El mapa o croquis fue dibujado por Juan Sánchez Prado a partir de los datos de Severo Curiá y mapas españoles y franceses.

Severo Curiá Martínez (1868 – 1956)

Severo Curiá Martínez nació en Ayora (Valencia) el 25 de mayo de 1868. Fue veterinario interino en San Sebastián, hasta acceder por oposición al Cuerpo de Inspectores de Higiene Pecuaria y Sanidad Veterinaria. Su primer destino en el citado Cuerpo fue Benasque, donde estuvo de febrero de 1910 a agosto de 1915, cuando fue trasladado a Santa Cruz de Tenerife para ocupar el puesto de jefe provincial veterinario. Falleció el 28 de febrero de 1956 a los 87 años de edad.

Dice su autor: el principal objeto, de este libro, es propagar por donde pueda, el conocimiento de aquellas maravillas y del valle que las encierra, que es uno de los más pintorescos y grandiosos de nuestra patria. Hay que decir que los años que estuvo Severo Curiá en nuestro valle, se estaba construyendo la central de Siera y la carretera de Seira a Benasque.

Diario de Huesca del 31 de marzo de 1926

En “LA MEDICINA CANARIA” de 28 de febrero de 1926 publicaron: “El estilo depurado de un lenguaje galano, en el que fielmente se reflejan las emociones sentidas, logrando lo que aún más le asegura el mérito extraordinario, que es comunicar esa emotividad al que lee aquellas líneas en que brillan una amenidad y un interés por demás raros en las obras del género que nos ocupa”.

Por supuesto, el DIARIO DE HUESCA también se hizo eco -como no podía ser de otro modo- de esta publicación el 31 de marzo de 1926, hace 94 años.

Toda la monografía merece una lectura detenida, pero entresacamos los siguientes párrafos por su relación con temas de rabiosa actualidad:

“(…) se cosechan trigos, cebadas y centenos (…) y se cogen habas, alubias, guisantes, lentejas, coles, lechugas, y otras legumbres y hortalizas; produciéndose también bastante remolacha y, sobre todo, patata abundante y de buena calidad.” (p.19)

“En el valle de Benasque hace mucho tiempo que desparecieron los lobos, los jabalíes y las cabras monteses. Y el oso pardo solo hace su aparición de cuando en cuando, generalmente por Vallivierna y procedente de las montañas de Arán o de Pallars.” (p.20)

“Cuenta el valle de Benasque con unos 5000 hab. de derecho y 3600 de hecho, que dan una densidad de 8’57 por km2. Algo mayor que la de los otros valles del Alto Aragón y menor que la del de Arán. Esta población ha disminuido grandemente a causa de la emigración, especialmente a Francia, hasta el extremo de que solamente el municipio de Benasque en un cuarto de siglo ha perdido en su estadística 334 hab y cerrado más de setenta casas.Y aún ha sido mayor, proporcionalmente, la despoblación de Chía.” (p.21)

“Desde Madrid, el viaje más breve, cómodo y económico es por Selgua y Barbastro. En esta ciudad se toma el automóvil hasta Graus, en donde se pernocta y se sale a la madrugada para llegar a Benasque a las 10 de la mañana. En este viaje se pasa noche en el tren y se invierten 38 horas, incluidas las de pernoctación. Puede hacerse más rápido, cogiendo el exprés hasta Monzón, desde cuya ciudad sale un auto para Barbastro, Graus y Benasque, durando el viaje 24 horas, incluyendo las que tarda en salir el automóvil. Desde Barcelona se hace el viaje en 15 horas, saliendo a las 6 y media de la tarde, cogiendo el auto en Monzón y llegando a Benasque a las 10 del día siguiente .” (p. 25)

Congosto Ventamillo 1910-14. FUNDACIÓN LLANOS-DEL-HOSPITAL

“Ventamillo hay que pasarlo mejor que en auto o en coche, en carro o en caballería, o mejor aún, a pie; para poder contemplar despacio las aguas alborotadas que saltan por el fondo del barranco; las gorjas, las peñas, los muros de la carretera, la maleza de las orillas, las guirnaldas de flores, la cinta azul del cielo, la estrechez de la cortadura y la altura de sus murallas.” (p.34)

Describe con precisión un montón de rutas y excursiones, además de establecer un programa de visitas en función de los días disponibles (6, 10, 15)  y toda una serie de consejos prácticos sobre los itinerarios, descansos, comidas, prevención de accidentes, ropa, equipamiento y qué hacer en caso de esguince, congelaciones o mal de montaña. Consejos, la mayoría, bastante acertados; por ejemplo: “En las subidas, hablar poco; beber, menos; fumar, nada; llevar cerrada la boca y respirar por la nariz”. (p.29)

Curioso es el episodio de cuando asciende al Teide con José Sayó, Pepe el de Llausia, por poco conocido y especialmente poético es el capítulo que titula EL VALLE GALANO Y SONORO con el que cierra esta monografía. No podemos terminar sin recordar los precios de hace casi cien años: “El precio del hospedaje en posadas, fondas, Los Baños y el Hospital oscila entre seis y doce pesetas. En el chalet de La Renclusa cuesta el servicio completo (desayuno, almuerzo, comida y cama) 19 pesetas; lo que supone un hospedaje sumamente barato si se tienen en cuenta las condiciones de alejamiento de todo poblado, la situación favorable y el trato excelente de mesa y cama de tan importante refugio.”

 

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DE CONSERVAS Y LICORES

Este mes de noviembre lo hemos dedicado a hacer conservas y licores:

  • Las nueces y avellanas que recogimos a finales de octubre y dejamos extendidas, ya se han secado y las hemos almacenado en los cestos de la despensa. En junio también hicimos licor con las nueces verdes y que filtramos hace pocas semanas. https://villadechia.es/?s=licor+de+nueces
  • Los tomates que estos días han terminado de madurarse en la despensa los hemos escaldado para quitarles la piel y hacer conserva de tomate triturado, sofrito y mermelada de tomate.
  • Aunque hemos comido algunos membrillos asados, la mayoría se aprovechan para hacer dulce de membrillo.
  • Con las manzanas hemos hecho mermelada, zumo y compota, además de comerlas asadas.

  • Con las moras hemos hecho licor y mermelada. https://villadechia.es/?s=mermelada+de+moras
  • Las calabazas se guardarán durante todo el invierno para hacer cremas y purés, pero también servirán para hacer cabello de ángel o para añadir en algunas mermeladas.
  • Y las endrinas (priñons en patués) se maceran en anís para hacer anís de priñons, que son el fruto del Prunnus spinosa, un arbusto con pinchos. La endrina es ácida y astringente en fresco, pero una vez recogida, se vuelve progresivamente afrutada y dulce.

El anís de priñons (pacharán en otros reinos) es fácil de elaborar. Los ingredientes son anís (los entendidos dicen que mejor de 30º) y endrinas en proporción de 250 gr de frutos por litro de anís. Añadir más cantidad de frutos sólo aportará más acidez al licor. Cuanto mejor sea el anisado, mejor será el licor resultante. Los frutos deben recogerse después de una o dos heladas (en Chía, que está por encima de los 1.200 metros, mejor entre el 1 y el 15 de noviembre); si se cogen antes, no estarán en su punto óptimo de maduración y harán un licor ácido. Dice Ángel Ballarín en su Diccionario (1978): “Cuan les a pasáu el fret y fan bumárra, els priñons son buens”.

Los endrinos (arañons en patués) que están en los bordes de campos en los que pasta el ganado dan mejores endrinas que los que están en los caminos. Su aspecto al recogerlo debe ser azul intenso-morado en el exterior y rojizo en el interior, sin aspecto arrugado, sin defectos en la piel y al morderlo no debe “crujir”. La mezcla se hará en tarros de cristal, los recipientes de plástico acaban dando mal sabor. Se dejarán en maceración unos tres meses, que es el tiempo necesario para obtener el color, aroma y sabor característico de este licor. No más, para que no se deshagan las endrinas, porque entonces el hueso aporta sabor amargo al licor. Los tarros deben guardarse en un lugar oscuro y fresco, deben moverse una o dos veces por semana para que la maceración sea homogénea. Pasados tres meses, debe colarse el resultado de la maceración, con una tela de gasa o con un filtro de papel de cafetera, guardando el licor en botellas de cristal para luego disfrutar del suave aroma afrutado del anís de priñons. Debe consumirse en un plazo máximo de dos años. Se toma con hielo después de las comidas, o en mojito (anís de priñons, hierbabuena, lima, zumo de limón y hielo), o caliente en infusión. Las endrinas tienen mucha vitamina C, hierro, potasio, calcio, y alto contenido en taninos (con efecto antioxidante, antihipertensivo y antidiarréico). En cualquier caso, el pacharán (o licor de endrinas), contiene alcohol y su consumo debe ser moderado y ocasional.

Algunas recetas añaden canela y/o granos de café en la maceración, manzanilla, hierbas, cáscara de limón o naranja, incluso orujo, pero el licor original lleva sólo anís y endrinas. Para apreciar la diferencia, se pueden preparar tres tarros, uno sólo con anís y endrinas, en el segundo añadiendo también canela y en el tercero añadiendo granos de café. Tres meses después se filtran, se prueban y se decide cuál gusta más.

La tradición le atribuye propiedades digestivas. Blanca I de Navarra (1385 – 1441) solicitó este licor para sus dolores de estómago cuando estuvo en el Monasterio de Santa María de Nieva. En el siglo XV era un licor/jarabe medicinal; el nombre de pacharán no surge hasta el siglo XIX. Los estudios hechos en Ötzi, el hombre de los hielos (de hace 5.300 años) encontrado en 1991 en el Sud-Tirol a 3.200 metros de altitud, pusieron de manifiesto que había comido endrinas: El análisis intestinal de Ötzi demostró contener dos comidas recientes (una cerca de ocho horas antes de su muerte): una de carne de gamuza, otra de carne de ciervo rojo, ambas consumidas con algún cereal (…). Había también algunas semillas de endrino y algunas raíces. El consumo de estas bayas, por su rico contenido en vitamina C, previene el escorbuto (enfermedad que aparece cuando no se consumen frutas ni hortalizas).

 

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“LAS CHICAS DEL CABLE” DE CHÍA

Este año 2020 ha llegado la fibra-no fibra a Chía. En las entrevistas a los mayores de Chía vemos lo mucho que han cambiado las cosas en el último siglo. La electricidad no llegó hasta los años 20/30, el agua corriente en las casas hasta los años 40/50 y el teléfono se inauguró en Chía el 18 de noviembre de 1960, hace tan sólo 60 años. El diario NUEVA ESPAÑA (hoy lo conocemos como DIARIO DEL ALTOARAGÓN) publicó la noticia de “tan grato acontecimiento”, con todo lujo de detalles, el día 20 de noviembre. Era alcalde Marcial Río, de Bringué, que aprovechó la visita de las autoridades para solicitar la construcción de las nuevas escuelas, casa consistorial y renovación del alcantarillado, tal como podemos leer en el periódico.

 

Para leer la noticia, se puede agrandar la foto de cada página o descargar el archivo PDF de la página 1 en  http://store.diariodelaltoaragon.es/cgi-bin/Pandora?xslt=ejemplar;filename=NE19601120;place=none;publication=Nueva%20España;day=20;month=11;year=1960;page=0001;id=0000396603;collection=prensa;url_high=http://store.diariodelaltoaragon.es/prensa/Nueva%20España/1960/196011/19601120/NE19601120-0001.pdf y de la página 6 en http://store.diariodelaltoaragon.es/cgi-bin/Pandora?xslt=ejemplar;filename=NE19601120;place=none;publication=Nueva%20España;day=20;month=11;year=1960;page=0006;id=0000396608;collection=prensa;url_high=http://store.diariodelaltoaragon.es/prensa/Nueva%20España/1960/196011/19601120/NE19601120-0006.pdf

La CTNE (Compañía Telefónica Nacional de España) se fundó en Madrid en 1924 con un capital de un millón de pesetas (2.000 acciones de 500 pesetas cada una). El Estado Español adquirió por ley en 1945 el 79,6% de la empresa y ésta quedó nacionalizada. En los años 50 la Compañía Telefónica había instalado un millón de teléfonos en el país. La participación del Estado se diluyó con la ampliación de capital de 1967. Cualquiera que ya tenga más de 40 años recuerda aquellas campañas publicitarias que protagonizaba José Luis López Vázquez. El actor hablaba con una mujer llamada Matilde y le decía  ¡Matilde, Matilde que he comprado telefónicas!  y por eso a las acciones de Telefónica se las conocía como “Matildes”. 

 

Centralita de teléfonos

La comunicación telefónica funcionaba mediante centralitas que se operaban de forma manual. Quien realizaba la llamada y quien la recibía no podían establecer contacto directamente, por cuestiones técnicas era necesario que una centralita (o varias) los enlazara. Las operadoras realizaban la conexión de las clavijas de la red en las tomas que correspondían, por lo que las llamadas telefónicas no eran inmediatas. Y a mayor distancia, más centralitas implicadas, más y más tiempo había que esperar para conseguir contactar con el interlocutor. El uso de la centralita manual implicaba también la pérdida de privacidad, ya que las operadoras podían escuchar las llamadas o manejarlas a su antojo. Esto fue lo que llevó a Almon B. Strowger a inventar la centralita automática.

Modelo de primer teléfono (casa Presín)

Los primeros teléfonos que tuvimos en Chía eran de baquelita, sin disco para marcar los números. Se llamaba a la operadora dando vueltas a la manivela y descolgando. Las casas con teléfono en Chía tenían un número de una o dos cifras. El Ayuntamiento, por ejemplo, tenía el número 1; casa Matías el 6, casa Gregoria el 9, casa Siresa el 20. Para llamar fuera del Valle, la operadora conectaba con la central de Campo. Y las llamadas llegaban a través de esa misma centralita (Campo); nos explica Luisa de Barbero que era una línea compartida con otros pueblos. Si sonaba dos veces, la llamada que enlazaba Campo era para Castejón, si sonaba tres veces era para Chía y si sonaba cuatro era para Villanova. Rosa de Bringué nos explica que una de las clavijas iba sobre la línea por la que llegaba la llamada y la otra sobre el número que correspondía a cada casa. Como no todas las casas tenían teléfono, si alguien llamaba desde otra localidad, dejaba dicho a qué hora volvería a llamar y la telefonista dejaba una nota en la casa del interesado, indicando hora y persona que llamaría, para que estuviera en la centralita en el momento de la llamada y poder hablar por teléfono.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Aquí en Chía, Mercedes Bernad Cazcarra, de Bringué, fue la telefonista entre 1960 y 1970 (hasta que falleció a los 55 años de forma inesperada). Su hija Rosa Río Bernard se hizo cargo unos meses, hasta que se trasladó la centralita a un local del Ayuntamiento, junto a casa Barbero. Luisa Mur Maulín, de Barbero, fue la operadora desde 1972 hasta 1979, cuando se automatizó el servicio, y su hija Luisa Lacorte Mur le echaba una mano cuando estaba en Chía. Ellas cuatro fueron nuestras “chicas del cable” en toda regla, pioneras de un servicio público resultado de un gran avance tecnológico que a día de hoy, es ya historia de las telecomunicaciones.

 

 

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