ENRIQUE CARRERA PERÉ, de casa Ramondarcas

Un 26 de febrero de 1938 nacía Enrique Carrera Peré en casa Ramondarcas de Chía. Hijo de Juan Antonio Carrera Delmás, de casa Ramondarcas, y de Florentina Peré Gabás, de Molinero de Villanova. Hace hoy 84 años.

¿Cuántos hermanos fueron?

Mi padre se casó dos veces y tuvo once hijos. Cinco de su primera mujer: Juan (de Treseta), José (de Bringuerón), Jesús (estuvo en Castejón), María (que se fue a Francia) y Pilar (fue a trabajar a Barbaruens). Seis de su segunda mujer: Emilio (el heredero), Josefina (marchó ta Benás), Manolo, Nieves, Félix y yo.

 

Casa Ramondarcas estaba frente a Qué Mateu. Los hijos mayores de mi padre ya no estaban en casa cuando nacimos los de la segunda mujer.

Galería de la antigua casa RAMONDARCAS, hoy desmontada. Dibujo de Ramón Prior Canales.
Frente a casa Mateu, a la derecha, entrada a la antigua casa RAMONDARCAS. Dibujo de Ramón Prior Canales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Cómo era la vida en Chía en los años 30 y 40?

El agua había que ir a buscarla a la fuente o al pozo, porque no llegaba hasta las casas: íbamos al poset de Matías, a la pila de los praus de baix que está debajo de Qué Presín, a Puntillo, a la Canal… algunos tenían pozo, como Presín, Bringué, Mateu, Castán… luego ya llevaron el agua a la plaza. https://villadechia.es/saneamiento-de-aguas-de-chia/

La ropa se lavaba al final del prau de Cortina, en La Regalera que aún puede verse donde se arrodillaban las mujeres, también en La Canal, en Els Esguarans, debajo del Pradet de Presín, en la pila de baix

A finales de los 30 y principios de los 40 había soldados en Chía; recuerdo que se instalaron unos cuarenta en casa Aceiterero (estaba vacía porque se habían marchado a Francia). En una sola noche se comieron 4 ovejas, una de Ramondarcas. Muchos de los que tenían borda en Las Garrigas, marcharon para allá cuando la guerra. Los de Ramondarcas estuvimos un tiempo en la borda de La Garriga. Ahora está toda caída, también la cabaneta donde hacíamos fuego si llovía o hacía frío. Teníamos huerto y hacíamos turnos para regar con el agua que llegaba por la acequia.

Borda de Ramondarcas en ruinas.
Cabaneta junto a la borda

 

 

 

 

 

 

 

¿A qué jugaban de críos?

A los pitos (canicas), a la pelota y al frontón, con una pelota que golpeábamos con la mano contra la pared de los porches. ¡No veas cómo se te ponía la mano!

¿Qué recuerda del colegio?

Había escuela de chicos, en la primera planta del Ayuntamiento, y para las chicas entre el Ayuntamiento y casa Barbero, donde estuvo la centralita de teléfonos. Había que compaginar el colegio con ayudar en casa.

¿Por ejemplo?

A los diez años me acuerdo de ir de Chía a Seira solo, por el camino de Las Garrigas, para llevar corderos y 2 cabras a la carnicería que tenía Juan de García en Seira. Me volví por la tarde a Chía con las cabras que subieron por donde quisieron y yo detrás, porque no me sabía el camino.

A los 12 años trabajé un año en casa Presín; guardaba las ovejas, los machos, las yeguas y las vacas. Me pagaban una peseta al día. Fue el año que se casaron Trini de Pallás y José de Sansón, que se fueron a vivir a casa Pautorrén. De criado en Presín estaba Teodoro de Matías y luego José de Matías; después ellos marcharon a Guinea. Presín plantaba trigo en La Llaguna, las Espllanas, Cuancas, Cascalla, Ros, La Coma… un año a un lado, otro año al otro. Los peones segaban y yo ataba gavillas. El Turmogros no se sembraba, se guardaba para hacer yerba.

Cuando se hacía cal en Chía https://villadechia.es/forts-de-calsina/, la llevaba con dos burros a venderla en Cerler, por el camino de Sahún. Iba con mi hermano Emilio, yo tendría once o doce años.

Había muchas ovejas en Chía cuando yo era pequeño, más de 3.000: unas 300 en Qué Bringué y Vidal, 200 en Qué Presín y Castán, de 60 a 100 en las demás casas. Entonces no había muchas vacas, entre dos y seis por casa. Tenían mulas en Qué Bringué, Presín y Castán. Se recriaban en Chía y luego se vendían en Barbastro para trabajar en los campos de Castilla, se vendían muy caras.

Para poder comer, se sembraban guisantes, habas, patatas… se hacía huerto… Era muy sacrificado vivir en la montaña… Mucho trabajo para poder comer, para tener pan y para cuidar los animales. Llevamos el trigo al molino de El Run o al de Sesué, que se lo llevó la riada de 1963. Mi madre hacía el pan en el horno de Mateu, encima la ferrería.                                                                       

Un recuerdo de la mili

A los 22 años me fui a Melilla, era 1960. Nunca había salido del valle de Benasque y me sorprendieron mucho las costumbres de la gente de Melilla, la forma de vestir y de vivir. Hice un año y medio de mili, sin venir ni una sola vez a casa.

Al volver, estuve trabajando en casa Castán dos años, luego me fui 6 meses a la Monsanto de Monzón, y después a Guinea.

 

¿Qué hizo en Guinea?

El primer año las pasé negras con el jejen… ¡unos picotazos! Trabajé seis años en Casa Mallo, en las plantaciones de café y cacao. Estuve en Timbabé, que había dos patios, y en Bombe, que tenía tres. Estuve cuatro años seguidos y vine a España de vacaciones. Cuando volví a Guinea para otra campaña, en 1969, a los 26 días empezaron los tiros y tuvimos que refugiarnos unos 25 en el cuartel de la Guardia Civil de Santa Isabel, con Julio de Presín: estábamos de Arasán, Gabás, Benasque, de Chía los que más. Los guineanos le diren una buena paliza a Jesús del chalet. Desde Madrid nos obligaron a los españoles a volver, porque estaban matando a los blancos. Unos meses después volvimos cuatro (Barrau de San Feliu, José de Matías, Ángel Escalona -hermano de Bringuerón- y yo) con Joaquín de Solana de Barbaruens. Con los follones que había por la independencia de Guinea, estuvimos 15 días en Madrid esperando el visado.

De izq. a dcha.: Jesús Barrau de San Feliu, José Alins, José Martín de Matías, uno de Pepet de Liri y Enrique de Ramondarcas en el patio de Timbabé (isla de Fernando Poo en Guinea Ecuatorial). Finales de los años 60.

El último año me encontré sólo para controlar el patio de Timbabé, cuando habíamos estado siempre cuatro empleados para ocuparnos de ese patio. Venían los guardias de Macías para llenar su coche de gasoil a costa de las reservas de la finca. Después de varias veces, cuando me quejé, me decían que si fueran guardias civiles seguro que no me quejaría y que sería más amable… Tenía más de 30 años y, aunque ya me había acostumbrado al trópico y hubiera seguido, ya vi que se complicaba la cosa y que no era seguro seguir allí… mataron a más de uno.

¿Cuándo se casó?

Rosa de Bringué y yo nos casamos en 1972 en la catedral de Barbastro, para estar a medio camino de los familiares que venían a la boda. Nos casó Enrique Calvera Nerín, de Betrán de Villanova.

Nos instalamos a vivir en Zaragoza porque yo trabajaba en Campo Ebro, estuve casi 25 años en esa empresa. Hemos tenido una hija, Cristina.

 ¿Qué le gustaría que se conservara (o se recuperara) de Chía?

Cada uno tendrá sus prioridades o preferencias… pero si cada uno de nosotros se preocupara de mantener unos metros de camino, o de recuperar un lavadero o abrevadero, o de conservar una esquina de una ermita, o de rehacer un pedazo de muro que se cae, cada cual lo que más le toque el corazón,  lo tendríamos todo en perfecto estado de conservación.

¿Qué aconseja a los jóvenes?

Lo veo ahora más negro que antes. Hay que tener muchos estudios para “enganchar a trabajar” en un buen sitio. Explotan ahora mucho más que antes y hay mucho paro. Antes, podías ir a servir, a trabajar con uno o con otro, y bien contentos que íbamos. Y eso que se trabajaba 365 días al año, sin vacaciones; se paraba sólo el rato de ir a misa los días festivos.

¿Cómo le gustaría ser recordado?

La huella que quieres dejar es lo que te lleva a vivir plenamente según tus valores y principios. A mi edad te das cuenta de lo rápido que pasa la vida. He sido una persona trabajadora, honesta, sincera y competente.

Lo que cuenta, lo que queda es: cómo has vivido, cómo has superado tus miedos, cómo te has levantado cada vez que te has caído, lo que has hecho por los demás y cómo los has tratado. No es tanto «lo que haces», sino «cómo repercute o influye eso que haces» en mejorar la vida de los demás.

 

 

1El Alto Ésera dibujado. Ramón Prior Canales. Huesca, 1994.

 

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GENEROSA GÜERRI MAULÍN, de casa Mateu

Generosa Güerri Maulín, julio 2021, en Chía.

Generosa nació en casa Mateu de Chía un 2 de julio de 1935, hoy hace 86 años. Hija de José Güerri Castán, de casa Mateu de Chía, y de Presentación Maulín Lacorte, de casa Francisca de Chía (hermana de María Pilar, madre de Luisa de Barbero).

 

José Güerri, de Mateu, padre de Generosa.

¿Cómo eran sus padres?

Papá tenía herrería en Chía y en El Run. Mamá estaba ocupada todo el día y parte de la noche.

 

¿Cuántos hermanos fueron?

Cinco. Primera yo, después Pepe, Marina, Rafael y Joaquín.

 

 

 

 

Joaquín, Pepe, Generosa y Rafael en la boda de Inma y Felipe en 2004.
Generosa, Joaquín, Rafael, su mujer Asunción, y Pepe. Mayo 1984.

 

 

¿Qué recuerda de su niñez en Chía?

En casa Mateu éramos mucha gente, de normal, nueve o diez, a veces, incluso más. Cuando venían los de Madrid, venía mi tía con sus tres hijos, su hermana y dos hijos que tenía ella.

 

¿A qué jugaba de pequeña?

Al corro de la patata, a las chapas, a las quillas, al marro, a saltar la cuerda… a todo lo que se nos ocurría. En la plaza o en la carretera; allí delante de casa Colau que hace subida, poníamos las quillas.

A la derecha de la foto, la madre de Generosa, Presentación Maulín Lacorte. A la izquierda: Clodoveos, Carmen, la mujer de Fino, Marta de Francia, hija de tía Cándida, Joaquín, Jesús, Generosa detrás de Presentación. Los niños de Carmen: Mari Carmen, Finito y Rafita.

¿Cómo se pasaba el invierno en Chía cuando era pequeña?

Se pasaban delante de la chimenea, con una tea para alumbrarnos. Escarpinabas1 llana (lana) y hacías calcetines y jerseys; también venían las vecinas a billar (pasar la velda). La abuela, mi madre, las vecinas… los hombres se iban a la cama.

Un invierno, tenía que ir mi padre ta Chistau y tenía sólo dos pares buenos de calcetines. Pasamos toda la noche tejiendo otro par de calcetines para que pudiera llevar un par más y cambiárselos cuando se le mojaran. Mi abuela hacía el hilo con la lana, mi madre tejía un calcetín y yo el otro. Ni había los abrigos ni el calzado que hay ahora, en invierno se pasaba mucho frío cuando había que cruzar el puerto.

 

A la izquierda, Juanito de la Taberna, Anita de Riu (luego Dorotea), Agapito Dorotea. De pie, a la derecha, Marina y ¿Delfín? Años 50

¿Fue al colegio en Chía?

Sí, hasta los 14 años; pero perdías muchos días; siempre había algo que hacer, o sacar los corderos, o ayudar con las vacas. Los días que iba al colegio, durante el recreo, salía para lavar pañales de los más pequeños (nos llevamos 9 años con Rafael y 11 con Joaquín), o llevar de comer a los hombres que estaban con las vacas.

Éramos mucha cuadrilla en el colegio; había una clase para los niños y otra para las niñas.

 

¿Qué hizo desde que salió del colegio hasta que se casó?

Trabajar y trabajar. En casa éramos muchos y siempre había algo que hacer: limpiar, hacer la comida, bajar al huerto, los animales, traer agua de Puntillo (o de la Canal) al hombro con la collada2, un pozal delante y otro atrás, llevar de comer a los hombres, lavar la ropa… Mucha faena. Cuando ibas a por agua se hacían muchos viajes, no podías llenar mucho los pozales, porque te mojabas de agua a cada paso.

 

El abuelo de Generosa, Manuel, y sus nietos de Madrid, primos de Generosa. Principios años 50.

¿Cómo era lavar en aquellos años?

Muy duro. He lavado por todo y desde bien pequeña:

  • en la acequia que pasa por la Canal, que viene de Puntillo; había tablas por un lado y por el otro, te arrodillabas y allí parecía que dejabas las tripas;
  • en els Esguarans, que bajábamos con unos cestos llenos de ropa; la que podíamos la tendíamos por allí para que se secara y la que no, la subíamos mojada en los cestos, hasta casa;
  • en el de Baix, al lado de la pila
  • en el Mollá3 de Sansón también he lavado mucho, siempre había una balsa de agua, donde la pila de debajo de casa Chuasahún; allí hicieron un paso para las caballerías y un lavadero, ahora ni se ve;
  • y en el Pradet de la Regalera, que está un poco más allá; lavábamos las tripas de los cerdos y las vacas que matábamos; allí había unas piedras anchas.
  • me acuerdo de romper el hielo y hacer un agujero para poder lavar en los lavaderos que había delante de casa Presín, donde ahora están las basuras; mi madre me traía agua caliente para meter las manos cuando ya no podía más;
Comida de verano en la borda de Comarrategui hacia 1956. Carmen con un hijo, Marina, Jesús, Joaquín delante, Marta, Presentación, Clodoveos, Rafael, niños.
Generosa el día de su boda.

¿Y hacer la comida?

Cuando era pequeña se hacía todavía en el hogar, con el caldero penchau (colgado) del cremallo4; no era muy cómodo, porque había que agacharse o estar en una silla baja.  Estaba todo el día encendido. Se ponían habas secas a remojo por la noche y por la mañana se metían en el caldero con la ensúndia (grasa animal), hueso de jamón, patatas, la verdura que había… era muy bueno.

Luego ya se puso la cocina económica y después la de butano.

 

¿Salió de Chía para trabajar?

Estuve un año en Zaragoza, con los de Castán. Pero me volví porque mi madre no estaba bien y tenía que ayudar en casa. También un par de años en casa Prujente de Castejón, yendo a los mercados, haciendo la limpieza y cocinando.

Con los novios, Marina, MariTé García, Menena Choldián, Pili Chuana, José Chuana, Emilio, Pepe, Generosa, la mujer de Constantino Artasona, Rosa Bringué, Fina, Paquita Matías, Pili Sansón, Rosa Pallás.
Antonio de Prujente, Antonio Sansón, Emilio Ramondarcas, Rosario Sansón (cuñada de Generosa), detrás un catalán cuya mujer estuvo viviendo en casa Mateu un mes. Delante: padre de Generosa, Emilio Río, padre de Emilio, Generosa, Marina, madre de Generosa, Adela Navarro, Pepe, Pili Sansón, Luisa, prima de Anciles, Concha y Rosa Pallás.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Emilio Río, de Sansón, el marido de Generosa. Años 50-60 en Guinea.

¿Con quién se casó?

Con Emilio de Sansón, en abril de 1966, en la iglesia de San Vicente de Chía; hicimos la comida en casa Caseta de Castejón.

Estuvo en Guinea entre 1946 y 1962. Estuvimos festejando cinco años, entre 1962 y 1966; me casé con 31 años. Y ya nos fuimos a vivir a Monzón.

Antes las bodas se hacían en casa. Después de misa se repartían las arras, que eran unos bizcochos más grandes que las cocas (o tortas), bien buenos, adornados con nata, o crema, o chocolate. Había que cocinar mucho.

 

¿Cuántos hijos tuvieron?

Tengo dos hijos, Fernando y Emilio. Nacieron en Monzón, en un medio-hospital que había entonces.

 

Emilio y Fernando, los hijos de Generosa. Años 70.
Emilio Río con su hijo Fernando (el pequeño) y un amigo. Años 70.
Generosa y Emilio con su hijo Fernando. Años 80.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Le gusta cocinar?

Mis hijos dicen que soy buena cocinera. Me gusta poco, aunque he cocinado mucho en esta vida.

 

¿Alguna receta que no hayamos publicado todavía en el blog?

La abuela Barbero, la suegra de Luisa, cocinaba muy bien. Rellenaba la falda de cordero con huevo duro, carne picada, verduras… y la cocinaba atada; cuando estaba fría, la cortaba a rodajas y la servía como entremés, con el jamón, cecina, o longaniza.

 

¿Es laminera?

¡Sí, mucho! [se ríe] Me gusta todo.

 

¿Le gusta viajar?

He viajado poco; aunque he estado en Madrid, Barcelona, Zaragoza… masa chén (mucha gente).

 

Generosa, Emilio, Montse, Pepe, Javi y Clodo (un primo de Francia), en el comedor de casa Mateu
Generosa lanzando la herradura en unas fiestas de Chía en las que se organizaron juegos tradicionales en Las Lagunas. Marga de Gregoria ganó el primer premio. Principios 2000.

¿Qué recuerdos guarda con cariño de Chía?

Me acuerdo mucho de mi hermana Marina, que murió muy joven; tuvo una hepatitis y luego una meningitis.

Tengo muy buenos recuerdos de mis amigas de juventud: Anita la más amiga, Henrieta de Casabon, Fidela de Siresa; estas dos marcharon a Francia. Con Anita (de Riu, luego se casó con Pito Dorotea) hemos sido muy amigas.

Para fiestas dormíamos 3 ó 4 en cada cama. Cuando venía la Guardia Civil a controlar en las fiestas y le pedían cama a mi madre, acababan con una manta durmiendo en el pajar porque no cabía nadie más en la casa. Antes decían en Chía, “casa Mateu, fonda sin pago”; porque siempre había gente. Éramos mucha familia y, además, mi padre era muy conocido por la herrería y porque vendía bueyes y mulas, iba por Chistau y por todas partes.

 

 

 

 

 

 

¿Qué invento del siglo XX le parece más importante?

La electricidad y el agua corriente.

Recuerdo que de pequeña había que encender teas para ver por la noche; cuando llegó la luz a las casas del pueblo, nos pusieron una bombilla en la cocina.

En casa Mateu, se cogió un trozo de la despensa, allí al patio, para hacer un cuarto donde se puso una tabla con un agujero que era el retrete, tirabas luego un pozal de agua y caía todo al desagüe de la calle. Cuando llegó el agua a las casas, que tendría yo 12 ó 14 años, pusimos un wáter de loza y luego un lavabo; más tarde se puso la bañera. Las primeras casas que tuvieron baño, antes de que llegara el agua corriente, fueron Presín y Castán porque llenaban unos depósitos a cubos con agua del pozo.

Borda del muerto

Ha cambiado mucho la vida.

Las generaciones que suben ahora, no saben cuánto ha cambiado entre nosotros y nuestros hijos. Iba con mi madre andando casi hasta Seira, por Las Garrigas, todos los días cuando hacían hierba en el campo del Muerto y luego cuando construyeron la borda allí, que yo era bien pequeña. Dos horas para ir y dos para volver, a pie, con el burro cargado con la comida para los hombres. Llevábamos el almuerzo hecho y allí preparábamos la comida y la cena. Íbamos ella y yo con una hermana o una prima de Luisa de Barbero. El burro llevaba la carga con la comida y a la vuelta lo traíamos cargado de leña para el hogar, con los picons5.

 

 

 

¿Cómo recordaremos a Generosa de Mateu?

Como una mujer muy trabajadora.

 

¿Un consejo para los jóvenes?

Que sean seguros y tengan la cabeza donde hay que tenerla.

 

 

 

 

1Escarpinar = desenredar y ahuecar la lana con los dedos para facilitar la operación de cardarla. En español, “escarpir” o “carmenear”. En francés, “démeler”.

 

2Collada = palo de fresno con una ranura en cada extremo que se lleva al hombro y permite llevar carga repartida entre los dos extremos (agua, herradura, cestos). En español, “pinga”. En francés, “palanche”.

 

3Mollá = prado que está siempre con agua; terreno pantanoso cubierto de hierba. En español, “tremedal” o “tolla”. En francés, “pré marécageux”.

 

4Cremallo = cadena de hierro que cuelga de la chimenea, con un garabato en su parte inferior para colgar la olla o caldera, con un sistema para aumentar o disminuir la distancia al fuego. En español, “llar” p “gramallera”. En francés, “crémaillère”.

 

5Picons = estructura de dos elementos iguales formados por dos ganchos doblados unidos por tablillas que se usaba para asegurar la carga.

 

 

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CARMEN CRUZ CARRERA ARTIGA, de casa Treseta

Cruz (Carmen para sus amigos de Francia) nació en casa Treseta de Chía un 3 de mayo (el día de la Santa Cruz) de 1938, hoy hace 83 años. Hija de Juan Carrera Brunet, de casa Ramondarcas de Chía, y de Carmen Artiga Carrera, de casa Riu de Chía. Este día se bendecían los términos del pueblo https://villadechia.es/3-de-mayo-dia-de-la-santa-cruz/

Su padre había trabajado muchos años en Francia y aunque su tío Antonio de Treseta quería comprarle un terreno en Francia, en la zona de Burdeos, Juan no paró hasta que consiguió comprar casa Treseta a su tío para volverse a Chía.

¿Cómo era su padre?

Muy inteligente y trabajador, tanto en Francia como en Chía. Hablaba muy bien francés. Era muy conocido en la zona de Burdeos, Pompignac, Salleboeuf, Montussan… porque había muchos emigrantes españoles y de Chía. Cuando le preguntaban a mi marido con quién se había casado, él contaba que con una española, de los Pirineos. Y cuando les decía que yo era de Chía, hija de Juan Carrera, todos allí sabían quién era él. Estaba muy bien visto.

¿Y su madre?

Era muy cariñosa, siempre desviviéndose por nosotros. Una santa. Era de casa Riu; fueron cinco hermanos: Antonio (el padre de Florencio de Riu), María (marchó a casa Artasona), Agustín (vivía en Estada), José (que se quedó soletero en casa Riu) y mamá.

Excursión escolar en 1952, con 14 años. Cruz está de pie, a la derecha.

¿Qué recuerda de su niñez en Chía?

Como el tío Antonio de Riu y toda su familia se marcharon a Francia cuando la guerra, papá y mamá trabajaban las tierras de casa Riu y casa Treseta, así que la abuela de Riu era la que se ocupaba de mi hermano Juanito y yo. Nos dio mucho cariño.

Cuando el tío Antonio, la tía Joaquina y sus hijos volvieron, cada uno trabajaba su casa y nos llevábamos muy bien.

¿A qué jugaba de pequeña?

Al fútbol, en la plaza de Chía, niños y niñas juntos. Papá me diba sólo te faltan los pantalones para ser un chico. Las poupées [muñecas] no me gustaban. No podía parar un momento. Me gustaba ayudar a limpiar la iglesia, pero no tenía muy buena salud; después de la guerra no había médicos como ahora… Lo que me pasaba es que no tenía las reglas y estaba débil. Amelia de Presín le dijo a mi madre que iríamos a Benasque a comprar en la farmacia unas inyecciones que me pinchaba ella misma; luego me puse bien. Tendría anemia.

¿Fue al colegio en Chía?

Sí, entre los 9 y los 15 años; pero como papá me mandaba a guardar las vacas y las ovejas, faltaba mucho y he aprendido pocas cosas. La maestra era de San Feliu.

Cruz en la era de Presín, con 17 años.

¿Dónde empezó a trabajar?

No paraba en todo el día. O ayudaba en casa, o iba a casa Riu, o a casa Ramondarcas. Mamá no quería que fuera sólo al campo, así que, all terminar el colegio, estuve en casa Prujente de Castejón de Sos para cuidarme de la hermana del señor Vicente que estaba enferma, cuando ellos estaban en la tienda, estuve un año. Luego volví a casa, cuando Juanito se fue al servicio militar, para ocuparme de mis padres.  En verano iba a casa Presín entre los 17 y los 22 años, para ayudar con la limpieza y el servicio de mesa. La foto me la hizo Cayetano, un criado que había en Presín. Tengo muy buen recuerdo de todos; sobre todo de Amelia, era muy buena. Carmina de Presín y yo a veces hacíamos tonterías y su madre se enfadaba con nosotras; éramos muy jóvenes y enredábamos mucho.

Fui a Barcelona, a la boda de una prima de Artasona, y me quedé unos días en el piso que tenían la señora María de Presín y sus hijas en Barcelona. Me llevaron a ver la Sagrada Familia, al zoo, al teatro, que no había estado nunca… fueron unos días estupendos.

Al suegro del tío Jesús de Castejón le habían amputado una pierna y cuando tenía tiempo bajaba a ayudar a mi tía. También en casa Fustero, que una tía de papá estaba hemipléjica y cuando su hija o su marido no se podían ocupar, yo les ayudaba. Bajaba por las lleras en un momento, subir costaba más. [se ríe]

 

En el camino a La Encontrada, en 1954. De izq a dcha: Abelina (prima de Artasona -pueblo-), Marina (Mateu), Teodoro (Matías), Anita (Riu), Amelia (Siresa), Generosa (Mateu), Cruz (Treseta), Nieves (de Artasona -pueblo-) y niña.

 

 

¿Qué le gustaba hacer de joven?

Hacer punto, coser y bordar.  Mi tía Fina de Benasque estaba enferma de corazón y le dijeron a papá que fuera a ayudarles para cuidar de los dos hijos pequeños que tenía. Yo estaba encantada, porque pude aprovechar para aprender a coser. Mis tíos tenían unos amigos de Burdeos que iban a Benasque para Pascua todos los años y les preguntaron si sabían de alguna chica que quisiera trabajar en Francia cuidando a sus tres hijos. La tía Fina me dijo que aprovechara para ver cómo era allí la vida, que ella hablaría con mis padres.

 

 

Roger Peyron. Fes (Marruecos), 1956.
Burdeos, 1961. Cruz, Jean-Pierre Alonso, Marieta ( hermana de Juan Carrera Brunet) con su hijo Alain.

¿Cómo fue descubrir Francia?

Mi idea era estarme un año. Aquí en Burdeos había mucha familia de papá y de mamá que hablaban en patués, así que era casi como estar en Chía; pero con muchas más comodidades. Aún así, el primer año fue duro porque en la casa de los señores entendía muy poco y cuando salía de la casa, aún entendía menos. Volví a Chía para la boda de Juanito con Alegría y no tenía idea de volver a Francia.

Al final, las circunstancias me volvieron a llevar a Burdeos y estuve en casa de los primos de papá, los de Pedrón (Lacorte de apellido). Ellos me encontraron trabajo en una casa muy buena, con mucho personal de servicio. Como mi prima de Casabon (era sobrina de mamá), Henrieta, se había casado con un francés y yo iba a su casa el día que libraba. Allí conocí a Roger, que era hermano del marido de Henrieta. Yo tenía 24 años.

¿Cuándo se casaron?

Roger y yo nos casamos en Burdeos el 25 de abril de 1964. Vinieron a la boda mis padres, mi hermano Juanito y mi cuñada Alegría. Los señores de la casa en la que trabajaba me compraron el vestido y todo lo que necesité para casarme, nos dejaron también el coche y su chófer.

¿La vida en Burdeos era muy diferente a la de Chía?

Mucho, mucho. De un pueblo a una gran ciudad, muy sucia, pero no se podía comparar. En los años 60 en Chía aún se lavaba a mano; en invierno era penoso. Y el trabajo de la casa, los animales, matar el cerdo y la vaca, el campo… se hacía todo a mano, no había maquinaria, ni adelantos.

En Francia, además, tenía muy buena relación con los de Pedrón, los de Guallart, Bon, Cortina, la familia Delmás, Pallaruelo, Brunet… nunca me he sentido sola, me han querido mucho. Aquí me llaman Carmen, porque decir Cruz en francés es complicado.

 

¿Cuántos hijos tuvieron?

Tengo dos hijos, Sylvie et Jean-Louis, y una nieta, Océane, hija de Sylvie y Bruno. Mi nieta es nuestro sol y nuestro cariño. Está terminando Fisioterapia en Madrid.

Sylvie, Jean-Louis, Carmen Artiga Carrera y Cruz. Pompignac, 1979.
En Chía: Roger, Sergio, Sylvie, José Mari, Bruno, Cruz, Encarna de Oros, Alegría. Agosto 1991.
Juan Carrera Brunet,Jose Mari, Sylvie, Bruno,Sonia y Alegria. Chía, 1995

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cruz y su nieta Océane. 2002.
Roger y Cruz con Océane. 2019.
Océane Gonzalez en 2021 (24 años).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Le gusta viajar?

He trabajado mucho, sin duda, pero he aprovechado mucho de la vida, de mi marido y de mis hijos. Todos los años hemos hecho viajes por Europa: Suiza, Italia, en muchos lugares de Francia… y alguna vez, también hasta Chía.

Cruz y Roger en Bidart, 1997.
Cruz, Florencio, Fina, Mathilde y Antonet Artiga De pie: Ana, Roger, marido de Ana. Arcachon, años 90.
Cruz y Sylvie en París.
Cruz, Roger y Sylvie en Paría

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En Loupes (Francia): Cruz, Fina de Riu, Mathilde y Antonet Artiga, Ana de Riu y su marido, Roger y Florencio de Riu. Años 90.
Carmen Cruz y Juanito celebrando el 80 cumpleaños de Cruz  en Yvrac (2018).

¿Es laminera?

¡Sí, mucho! [se ríe]

¿Cuál es su comida preferida de Chía?

El conejo que hacía mamá con una salsa de cognac, almendras y el hígado picado. Y también las tripas de vaca en salsa que hacía la señora María de Presín.

Cuando me casé no sabía cocinar, nunca lo había hecho. Conocí a una señora de la Dordogne que era ya mayor; muchas de sus comidas eran como la de Chía. Ella me enseñó y me gusta mucho cocinar.

 

Burdeos, 25 dic 2020. Bruno, Sylvie, Océane, su novio Louis, la madre de Bruno, Jean-Louis, Cruz y Roger.

 

¿Un consejo para los jóvenes?

Les deseo que tengan mucha salud, porque con salud y voluntad, siempre se puede trabajar y salir adelante.

Para ser feliz no hay que ser egoísta y hay que saber adaptarse a lo que se tiene. Ahora, los jóvenes cuando se casan necesitan tenerlo todo para ser felices. No se debe vivir por encima de lo que se tiene.

 

 

 

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