RINCONES Y DETALLES CON ENCANTO

Tenemos pendiente hablar de la “casa”, la unidad estructural básica de la sociedad pirenaica hasta mediados del siglo XX. La “casa” es el conjunto de los habitantes, propiedades, animales y construcciones que conforman la unidad autosuficiente para vivir, la célula que tiene todo lo que hace falta para que el ciclo de la vida siga su curso. Esta unidad debía pervivir en el tiempo y en el espacio; por eso había un único heredero, ya fuera hombre o mujer, lo que llevó a que las casas tuvieran un nombre, independientemente del apellido . Este nombre hace referencia1 al apellido/origen del fundador (40%), al nombre propio de uno de sus habitantes (30%), al oficio que en su inicio les caracterizó (20%), o a alguna característica físico-psicológica de alguno de la casa (10%). En 2021 abordaremos la casa, los trabajos específicos de los hombres, las mujeres, así como el ciclo de la vida que se mantuvo casi inalterable hasta que se produjo el éxodo masivo hacia las ciudades.

Torre de casa Santamaría. Dibujo de Ramón Prior Canales2.
Galería (hoy desmontada) sobre era. Dibujo de Ramón Prior Canales2.

Proponemos hoy una “visión general” de las casas de Chía, sobre los aspectos más arquitectónicos y sin entrar en demasiado detalle. La estructura de Chía no es tan apiñada como la de Cerler, Shaún o Sesué, tampoco es un núcleo de construcciones histórico-artísticas excepcionales (con excepción del ábside de la iglesia de San Martín) como puedan ser otros pueblos del Pirineo, pero sí podemos señalar multitud de elementos y puntos “auténticos” de arquitectura popular o, simplemente, con sabor rústico, antiguo, montañés y muy pirenaico que merecen ser conservados y valorados:

  • puertas doveladas y ventanas adinteladas,
  • escudos y cabezas,
  • inscripciones y símbolos tallados en dinteles de puertas y ventanas y en muros,
  • sobrias fachadas, galerías y pequeños balcones,
  • piedras pasaderas (signo aparente de pared no medianera),
  • eras o traspatios,
  • zaguanes porticados,
  • llamadores, cerrojos y tiradores,
  • pozos,
  • pasajes bajo arco,
  • vestigios de casas fortaleza
Casa Sinet

Hay casas que conservan su entrada, patio y era en los que se exponen herramientas y objetos que se usaban en el día al día, como recuerdo de un pasado todavía cercano. Casas grans que durante siglos y con mucho esfuerzo movieron las piedras y troncos que se necesitaron para su construcción, ampliaciones y mantenimiento. Casas que también han ido renovando su aspecto, añadiendo elementos propios de cada época, adaptándose a las modas y necesidades. Algunas, desgraciadamente, deshicieron sus entradas para permitir el paso de tractores y remolques, o agrandaron bordas y pajares con materiales modernos, lo que les despojó de su encanto rústico y montañés, o han desmontado estructuras por estar en estado ruinoso. Alguna, incluso, vendió todas sus piedras -como casa Cortina-, para construir una casa en Villanova.

 

Pasaje bajo arco. Casa Sansón.
Arco en la Plaseta de Sansot.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ningún análisis es bueno si no se señalan las debilidades para poder mejorar; en lo que respecta al casco urbano y las casas que lo conforman, en Chía nos falla:

  • que las calles no estén empedradas,
  • que la mayoría de los tejados sean de chapa de uralita y
  • haber perdido las chimeneas cuadradas de piedra, estuvieran rematadas o no con la “piedra de las brujas” (la mayoría de las chimeneas se rehicieron con ladrillo vista en los años 50).
Chimenea de casa Santamaría antes del incendio de noviembre de 2019
Chimenea de casa Ramonot.

Balcón de casa Rafel.
Ventana de la Abadía.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En cualquier caso, es un pueblo bien cuidado y que tiene su encanto. No caben aquí las fotos de todos estos rincones y detalles con encanto que, según la estación o la hora del día, ofrecen matices diferentes. Poco a poco, los iremos detallando en sucesivas publicaciones, porque todos merecen su espacio y explicación.

Pasaje cubierto. Casa Mateu. Dibujo de Ramón Prior Canales2.

 

1Sobre un estudio publicado en Arquitectura Popular del Serrablo. Varios Autores. IEA. Estudios Altoaragoneses, nº26. Huesca, 1988.

2El Alto Ésera dibujado. Ramón Prior Canales. Huesca, 1994.

 

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COFRADÍA DEL SANTÍSIMO ROSARIO

En 1886, en el inventario anual que el párroco de Chía enviaba al Obispo de Barbastro, constan dos libros: el de la cofradía de Nuestra Señora del Carmen (de la iglesia de San Martín) y el de la cofradía del Santísimo Rosario (de la iglesia de San Vicente). En este último, en la primera página vemos escrito que se fundó en 1760. Comentamos en la entrada https://villadechia.es/la-despierta-y-el-rosario-de-la-aurora/ que también hay constancia escrita de la Cofradía del Nombre de Jesús, fundada el 15 de abril de 1602 a instancia de los dominicos de Graus y adscrita a la iglesia parroquial de San Vicente. Desconocemos, de momento, si la Cofradía del Rosario fue la transformación de la del Nombre de Jesús.

El primer domingo de octubre se cambiaba la Junta de la Cofradía del Rosario en Chía. Y el día de la Virgen del Rosario era el día de la Cofradía y se hacía una misa. Si no se asistía, el cofrade pagaba una multa, 2 pesetas en los años 40 y 5 pesetas en los años 50. Los cofrades también organizaban misa para el día de San Lorenzo, el 10 de agosto. En la Junta de 1965 se estipula que las multas serán de 15 pesetas, que los ancianos quedan exentos de asistir y que “entrar” en la Cofradía después de muerto costará 50 pesetas. En 1995 se hace la última misa de cofrades. En los años 90 se pagaban 1.000 pesetas al cura por las dos misas de la Cofradía (10 agosto y 7 octubre).

En la Cofradía se inscribía al heredero de la casa y a su esposa el año del matrimonio. Se pagaban anualmente 6 pesetas (años 40), 12 pesetas (años 50 y 60). Para “entrar” después de muerto se pagaban 35 pesetas en los años 40, 50 pesetas en los años 50, 100 pesetas en 1955. Con los ingresos se pagaba a los enterradores, las velas, la cruz para la tumba, algunas telas y las dos misas de la cofradía.

Nos explicó Juan de Chongastán que la Cofradía se fundó en el siglo XVIII porque hubo una peste y había que asistir a mucha gente; muchos huyeron, pero los que quedaron tenían que hacerse cargo de los muertos. De esta forma, se participaba de forma solidaria en los entierros, se acompañaba a la familia durante el sepelio, el enterramiento y las oraciones que se hacían en la casa del difunto.

No hemos encontrado ninguna referencia a epidemia de peste en 1760, pero en los siglos XVIII y XIX a las epidemias se las denominaba “pestilencias”. En 1348 una gran epidemia de peste arrasó la Corona de Aragón y toda Europa; se calcula que de 70 millones de habitantes, murieron 30 millones. El 30 de abril de 1349, tras la peste negra que azotó Ribagorza, las villas y lugares del Condado solicitaron al infante Pedro medidas fiscales que paliasen las consecuencias de la “mortandad universal que sucedió el año pasado” y él, “aceptando benignamente su súplica”, aceptó que las cargas fiscales se redujeran indefinidamente en un 25%.1

El triunfo de la Muerte de Pieter Brueghel el Viejo. Un óleo sobre tabla de 117 cm de alto x 162 cm de ancho, pintado hacia el año 1562 de la Escuela flamenca del siglo XVI. Desde 1827 forma parte de la colección del Museo del Prado.

El reino de Aragón sufrió otra gran epidemia de peste en 1653. La peste remitió en Europa en el siglo XVIII, pero tomaron el relevo otras enfermedades contagiosas: la malaria (o paludismo), el tifus, la tuberculosis, el cólera, la viruela, la difteria o la fiebre amarilla, enfermedades que pudieron controlarse con la aparición de las vacunas y los antibióticos, así como de la mejora de las condiciones higiénico-sanitarias de la sociedad, de los mercados, las aguas y los sistemas de alcantarillado. Y en 1918 y 1919 la epidemia de gripe que brotó con la 1ª Guerra Mundial. Dos cosas eran importantes, el aislamiento/confinamiento y dar solución al elevado número de cuerpos de personas fallecidas.

Es muy comprensible, visto el panorama desolador que acompañaba a estas epidemias, surgieran estas cofradías a modo de mutualismo social cumpliendo una función de ayuda comunitaria y de participación social que, hoy en día, se ha perdido. Desde el nacimiento a la muerte, cada persona de la comunidad estaba “acompañada”: la comadrona, parientes y vecinas “ayudaban” en el parto, los cofrades y parientes “acompañaban” en el “último viaje”, haciendo a todos partícipes del “ciclo de la vida”. Además, en caso de apuro económico, la Cofradía lo prestaba a los cofrados con un interés del 5%.

En Chía, el prior de la cofradía pasaba por el pueblo avisando de “cuerpo presente” porque era obligatorio ir a los funerales, so pena de multa. Dos hombres hacían la fosa en la que se iba a enterrar al difunto, por turno riguroso. Si el difunto era un familiar del cofrade al que le tocaba hacer la fosa, se pasaba al siguiente. La fosa era de dos metros de largo, por uno y medio de ancho y dos metros y medio de hondo. Nos cuentan los mayores de Chía que cuando se cavaba en el cementerio, “salían los huesos al cavar y había que tener estómago”. Lo más duro era enterrar a los niños, recuerdan a Carmencita y Marsialet, enterrados en San Martín.

En 1990 se estrenó el cementerio nuevo de Chía y dejaron de enterrarse difuntos en los cementerios anexos a las iglesias de San Vicente y San Martín. La primera que fue sepultada en el nuevo cementerio de nichos fue María Lacorte, de casa Taberna, fallecida el 17 de mayo de 1990. Ya había  pompas fúnebres que gestionaban todo el funeral, pero aún así se mantuvo la presencia de la Cofradía en los funerales. El último difunto inscrito en el libro de la Cofradía del Rosario fue Juan Mur Blanc, de casa Garsía, fallecido el 1 de mayo de 2004. Y el último prior que consta en el libro es Luis Mur, de casa Siresa, que entregó el libro de cofrades y el de cuentas el primer domingo de octubre de 2004.

 

1 Tomás Faci, G. 1348. La peste negra llega a Ribagorza. Guayente nº 115, abril 2020. pp.12-14.

 

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AMILLARAMIENTO CATASTRO DE 1862

Según el Diccionario panhispánico del español jurídico, el amillaramiento es la relación administrativa de bienes elaborada a efectos administrativos o fiscales, actualmente realizada con el catastro de la propiedad inmobiliaria. (…) Determinaba la contribución territorial sobre inmuebles, cultivo y ganaderí, gravando de forma directa a todos los contribuyentes, estableciendo un cupo y cuota de la contribución territorial.

En el Archivo Provincial de Huesca encontramos escaneado el amillaramiento de Chía de 1862, que muestra el listado de 95 propietarios/vecinos con sus correspondientes propiedades, lo que nos da una idea de la población y actividad que en la segunda mitad del siglo XIX había en la Villa de Chía. Aparte de la relación de fincas y casas de cada vecino, es interesante lo que en ese momento pertenecía al Ayuntamiento, a La Encontrada, Beneficio del Rosario o a los curatos de San Martín y San Vicente, que iremos viendo en futuras entradas en este blog. En el Archivo constan los amillaramientos de Chía de más ejercicios fiscales; el único en PDF es el de 1862.

 

Si nos retrotraemos a épocas anteriores a los grandes imperios, las unidades básicas de vida y trabajo eran la familia y la tribu, grupos de personas afines, con costumbres, tradiciones y sentimientos compartidos. El sistema administrativo actual tiene sus orígenes y bases en el Imperio Romano. La Lex lulia municipalis (45 a. de J.C.) reguló la organización municipal romana. En el devenir de los años (y siglos) que conllevaron invasiones, guerras, reconquistas, uniones y desuniones de reinos y condados, el orden local se mantenía a través de un líder que contaba con el apoyo de la asamblea de vecinos, algo muy similar al concejo abierto.  Este líder recibía el nombre de regidor, síndico procurador, alcalde mayor… (según la localidad), cargos muchas veces vitalicios. La dinastía de los Borbones introdujo los sistemas y jerarquías administrativas que buscaban uniformidad en la organización social y política de los territorios de la Corona de España. José I Bonaparte diseñó un proyecto de 38 prefecturas y 111 subprefecturas. El punto de partida del moderno municipio español fue la Constitución de 1812. El decreto de 1823 estableció las funciones administrativas y económicas de los alcaldes frente al gobierno central, relacionando directamente la autoridad local con el gobierno de la nación1.

En 1834 se dividen las provincias en Partidos Judiciales para canalizar la actividad política de las Diputaciones hacia el ámbito local (servicio militar, educación, elecciones, registro de la propiedad y contribuciones), además de la administración de justicia. Chía quedó incluida en el Partido Judicial de Boltaña y se constituyó en Ayuntamiento en 1834. En 1846 se inicia el proceso de elaboración de los libros de amillaramiento en algunos municipios, pero es entre 1859 y 1863 cuando se lleva a cabo la recogida de datos en la mayoría de los ayuntamientos de España. Este registro se llevó a cabo para repartir las contribuciones entre los vecinos de los pueblos, de acuerdo con sus propiedades y caudales. En estos registros quedaban nombrados todos los propietarios, con sus correspondientes propiedades (rústica, urbana y pecuaria): casas, cantidad y calidad de las fincas, las cabezas de ganado, incluso la estimación de propiedades industriales.

El PDF (93 páginas) del documento está disponible en el Portal General del Gobierno de Aragón (Documentos y Archivos de Aragón – DARA)  y en el enlace https://dara.aragon.es/opac/app/item/?dt=1863&vm=nv&df=1863&ob=re:1&q=Ch%C3%ADa&p=0&i=99893

 

 

 

 

 

 

Los importes de las contribuciones de las diez primeras casas fueron (de mayor a menor):

MARIANO MORA CASTÁN 3950
AYUNTAMIENTO AYUNTAMIENTO 3403
PEDRO MUR SANTAMARÍA 3035
JOSE MALLO BRINGUÉ 2935
JOAQUIN MALLO PRESÍN 2593
RAMON RIVERA SANSÓN 2568
JOAQUIN PALLARUELO CORTINA 2246
JOAQUÍN CASTÁN SANSOT 1851
JOSE MORA CORNEL 1836
JOSE DEMUR CHUANSAÚN 1754

Datos del amillaramiento de Chía del año 1862 (Archivo Provincial de Huesca).

 

Las cantidades son en reales de vellón. La peseta nació el 19 de octubre de 1868 como unidad monetaria por decreto del Gobierno Provisional, tras el derrocamiento de Isabel II. Denominaciones como real, maravedí, o escudo quedaron absorbidas por el término peseta, que ya era comúnmente utilizado en el período de Isabel II.

José Bonaparte, rey de España entre 1808 y 1813, mandó acuñar dos tipos diferentes de moneda, basados en el real:

  • El real español tradicional
  • El real de vellón (acuñado en aleación de cobre y plata)

La correspondencia entre uno y otro era: 2,5 reales de vellón = 1 real español tradicional

 

Isabel II no acuñó real español tradicional, acuñó sólo monedas con facial expresado en reales de vellón. Uno de estos reales de vellón equivalía a 25 céntimos de peseta; por ello, a la moneda de 50 céntimos se la conocía como “dos reales”.

 

 

Un trabajador de confianza a mediados del siglo XIX (mulero, guarda, capataz) cobraba entre 3 y 5 reales diarios (dependiendo de las localidades y tipo de administración -pública, privada o eclesiástica-)2. Podemos hacer una estimación de que los 3.950 reales de vellón (1.580 reales españoles tradicionales o 987,5 pesetas) que pagó de contribución casa Castán en 1862, correspondían a 500 jornales, y los 1.754 reales de vellón (701,6 reales o 438 pesetas) pagados por casa Chuansaún corresponderían 250 jornales.

A partir del salario mínimo interprofesional actual, que es de 950 euros al mes o 31,66 euros al día, podemos estimar que la contribución anual de casa Castán supondría hoy 15.830 euros. Una barbaridad, claro que el jornal de 1862 no contemplaba las cargas sociales ni fiscales que contemplan los salarios del siglo XXI. En cualquier caso, lo que tenían que producir en cereal y cabezas de ganado las casas de Chía debía ser mucho para hacer frente a impuestos tan elevados y, lo que era menos habitual en aquellos tiempos, tener dinero en efectivo.

Las contribuciones de todos los vecinos de Chía aquel año de 1862 fueron:
Orden en el libro NOMBRE APELLIDO CONTRIBUCIÓN
1 JOSÉ GARCÍA 1313
2 RAMÓN MORA 384
3 JOSÉ SOLANA 195
4 ANTONIO CARRERA 536
5 JOSÉ LAMORA 84
6 RAMÓN BALLARÍN 77
7 JOAQUÍN MOLES 84
8 ANTONIO LAMORA 282
9 JOSÉ SAHÚN 100
10 JOAQUÍN AVENTÍN 938
11 RAMÓN VILLEGA 134
12 JOAQUÍN MAULÍN 94
13 JOAQUÍN MAULÍN 742
14 RAMÓN GALINO 735
15 JOAQUIN PALLARUELO 2246
16 JOAQUÍN CASTEL 379
17 FRANCISCO PIQUER 14
18 VICENTE TORRES 77
19 ANTONIO MORA 742
20 RAMÓN RIVERA 2568
21 SEBASTIÁN FONDEBILA 585
22 TOMÁS CAMPO 291
23 JOAQUÍN PEYRET 1267
24 RAMÓN PORTASPANA 274
25 ANTONIO CARRERA AZCÓN 1308
26 ANTONIO CARRERA SAMBLANCAT 439
27 JOSÉ MALLO 2935
28 MARIANO PIQUER 68
29 JOAQUÍN FONDEBILA 100
30 ESTEBAN ARTIGA 66
31 RAMÓN LAMORA 78
32 ANTONIO PALOMERA 92
33 MARIANO MORA 3950
34 JUAN MAULÍN 104
35 JOAQUÍN GUILLÉN 216
36 RAMÓN MORA 197
37 JOAQUÍN BARAÑAC 859
38 RAMÓN SOLANA 416
39 JOAQUÍN RÍO 80
40 VICENTE SAURA 88
41 RAMÓN ARTIGA 468
42 PEDRO MUR 3035
43 JOSÉ LLOVET 843
44 PEDRO MOLES 280
45 JUAN BLANC 902
46 RAMÓN MAULÍN 325
47 RAMÓN BRUNED 130
48 RAMÓN ARTIGA 460
49 JOSÉ FERRAZ 169
50 LORENZO SAURA 162
51 FRUTO SOLANA 92
52 JOAQUINA CAMPISTRÁN 80
53 MARÍA MUR 1022
54 TOMÁS ARTIGA 86
55 JOAQUÍN AZCÓN 1148
56 JOSÉ TORRENTE 1254
57 JOAQUÍN LLOVET 885
58 FRANCISCO GABAS 1177
59 TOMÁS TORRENTE BRUNED 495
60 LORENZO LACORTE 84
61 RAMÓN PEYRET 96
62 JOSÉ ARTIGA 147
63 JOAQUÍN CASTÁN 1851
64 JOSÉ DEMUR 1754
65 JOSÉ MORA 1836
66 RAMÓN RÍO 398
67 JOAQUÍN MALLO 2593
68 JOAQUÍN CASTEL 151
69 FRANCISCO PEYRET 258
70 VICENTE MAULÍN 353
71 JOSÉ SOLANA 183
72 MARCIAL GÜERRI 375
73 RAMÓN CARRERA 616
74 CARLOS LAMORA 354
75 ANTONIO MUR 289
76 JOAQUÍN SOLANA 590
77 ANTONIO GARUZ 181
78 MANUEL PALLARUELO 60
79 LORENZO LAMORA 60
80 RAMÓN CASTEL 1520
81 MIGUEL MUR 620
82 JOAQUÍN SOBELLA 70
83 MARIANO RIUS 148
84 VIILURIAN? COSCUELA 148
85 JOSÉ SOLANA 114
86 ANTONIO VIDALLER 77
87 JUAN BALLARIN 64
88 FRANCISCO CAMPO 12
89 ANTONIO MUR 52
90 SEBASTIÁN PLAZA 120
91 FRANCISCO SANMARTÍN 54
92 SEBASTIÁN GAYRÍN 72
93 ANTONIO LANAU 40
94 ANTONIO MORA 84
95 JOAQUÍN SERBETO 54
96 FINCAS DEL ESTADO 391
97 EL AYUNTAMIENTO 3403

 

1 http://laadministracionaldia.inap.es/noticia.asp?id=1057284#:~:text=Por%20su%20parte%2C%20la%20Ley,c%C3%B3digo%20de%20la%20Administraci%C3%B3n%20local.&text=El%20desarrollo%20normativo%20municipal%20de,formaci%C3%B3n%20de%20los%20Ayuntamientos%20constitucionales.

2 INVESTIGACIONES DE HISTORIA ECONÓMICA 2007, invierno, número 7. pp. 37 a 68. El poder de compra de jornaleros y criados. Salarios reales y mercados de trabajo en la Navarra rural, 1781-1936. José Miguel Lana Berasín. pp.53 y 54.

Para saber más sobre la antigua contribución rústica, recomendamos la lectura de El cálculo de las bases imponibles en la antigua Contribución Rústica y en el actual Impuesto de Bienes Inmuebles de Naturaleza Rústica. José Luis Martínez Lasheras. Catastro, octubre 2000. 16 páginas. http://www.catastro.meh.es/documentos/publicaciones/ct/ct40/ct40_1.pdf

 

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