DE CHÍA AL CIELO

[Entrada publicada el 10 de enero de 2020 en Facebook VILLA DE CHIA]

Los símbolos de antaño eran una forma de explicar las fuerzas de este y el otro mundo, para entenderlas o para protegerse, en un contexto de ritos, creencias y tradiciones que marcaron muchos siglos y generaciones de la vida de estas montañas y sus gentes. A partir de mediados del siglo XX la emigración, el desarrollo y la modernización de las sociedades rurales han llevado a un cambio de paradigma que, con sus cosas buenas y sus cosas malas, no debe hacer que nos olvidemos de lo que fuimos y, sobre todo, no podemos permitirnos perder lo que el tiempo nos dejó.

Los símbolos y signos han acompañado a toda la humanidad desde sus inicios. Muchos son los símbolos que encontramos en las puertas y ventanas de las casas de Chía que también iremos descubriendo; pero hoy nos fijamos en uno que queda particularmente escondido.

Sobre el dintel de la puerta de la iglesia románica de San Martín (s. XII-XIII) que se encuentra bajo un porche añadido, tenemos una pieza tallada que consiste en un triángulo con tres barras horizontales, un círculo con una bola colocados bajo su vértice y, todo ello, en el interior de un cuadrado. Este símbolo durante años estuvo tapado por el revocado que escondía las fábricas. Es más, lo que se veía era un crismón que se había sobrepintado en negro.

No se habla de este “adorno” en la mayoría de las descripciones que he leído sobre San Martín de Chía (la mayoría hechas antes de que se eliminara el material que cubría dicha pieza y las posteriores porque igual no vinieron a Chía a ver la iglesia, escribiendo -digamos- “de oídas”; en algunos casos, incluso, atribuyen a San Martín la torre campanario de San Vicente). Tampoco nos consta en qué momento pudo hacerse, aunque podemos atenernos a lo que dice José Miguel Navarro. DICCIONARIO. Pirineo Aragonés. Pág. 89 “(…) estos dos elementos geométricos [círculo y cuadrado] se hallan representados con profusión en lugares sacralizados, en especial, en templos románicos”. Sin embargo, no podemos descartar que se hiciera en 1792 cuando se añadieron las capillas laterales.

Analicemos los elementos que lo componen a partir de la lectura de Andolz R, Beigbeder O, Castán A, Cirlot JE, Eslava J, Navarro JM, Revilla F, Zatón J y unos cuantos viajes por el sureste asiático, Francia, Italia y Grecia:

  • – TRIÁNGULO.
    o Representa el 3, que implica muchas cosas:
     La unión de cuerpo, alma y espíritu.
     Sintetiza la trinidad del ser, el resultado de sumar 1 (el hombre) + 2 (la mujer) que es el hijo que resulta de esa unión.
     Los tres elementos divinos, presentes en muchas culturas:
    • Egipto. El triángulo divino lo forman Orus, Isis y Osiris
    • Cristianismo. Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo
    • Budistas. Triratna o la Triple Joya es Budha, Dharma y Sangha
    • Hinduistas. Brahma, Vishnu y Shiva conforman la trinidad
    o Es la clave de la geometría. Un triángulo equilátero representa la Trinidad. Éste que analizamos ¿parece más isósceles (dos lados iguales) que equilátero (tres lados iguales)?, pero quizás pretendiera ser equilátero.
    o Un triángulo con el vértice hacia arriba muestra el movimiento vertical, hacia el cielo, buscando a la divinidad y a la vida. El triángulo también simboliza el corazón -manifestación física del alma- y el fuego -conocimiento superior, sabiduría-.
  • – CÍRCULO/ESFERA.
    o Representa la perfección, el cielo y la eternidad, en contraposición con la tierra y lo mundano que representa el cuadrado.
    o La esfera es el círculo en tres dimensiones. ¿Podemos interpretar que esta esfera en el interior de un círculo es como un ojo, “el ojo de Dios” que todo lo ve?
  • – CUADRADO.
    o Es la forma de representar el número 4, los cuatro puntos cardinales (norte, sur, este y oeste), los cuatro elementos fundamentales (agua, tierra, aire y fuego), 4 vientos , 4 evangelistas…
    o Representa la tierra, lo humano, lo corporal, lo material.
    o En la naturaleza no hay formas cuadradas, se asocia también a las construcciones humanas. Podría ser también la expresión de Dios en un marco material, un Dios en la Tierra que nos acompaña y protege.
    o Es la figura perfecta para Platón.
  • – CUADRADO (número 4) y TRIÁNGULO (número 3) suman 7, que representa la totalidad: 7 días de la creación, 7 pecados capitales, 7 virtudes para combatirlos, 7 dones del Espíritu Santo, 7 colores del arcoíris, 7 días de una fase lunar, 7 días de la semana… El 7 es un número sagrado, junto al 3 y al 9.

A partir de todos estos datos, podemos aventurarnos a decir que este símbolo, ¿único en este territorio? quiere representar el paso de lo terrenal (el cuadrado) a lo divino o celestial (el círculo en el vértice del triángulo). Y las barras horizontales podrían representar una escalera; como si explicara que para llegar a Dios hay que entrar en la iglesia (el cuadrado) y ascender por los peldaños de la espiritualidad, para alcanzar la vida eterna.

Luis Quiñones de Benavente, dramaturgo del Siglo de Oro español (no hay fechas exactas, pero este período de más de un siglo se sitúa entre 1492 -descubrimiento de América- y 1659 -firma del Tratado de los Pirineos-) escribió la obra “Baile del invierno y del verano”, un entremés en el que leemos los versos:

“Pues el invierno y el verano,
en Madrid sólo son buenos,
desde la cuna a Madrid,
y desde Madrid al Cielo”.

Sin embargo, un artesano de la piedra quizás ya había “acuñado” antes esta idea al mostrarnos, con su obra, el camino para ir “de Chía al cielo”.

 

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