ENRIQUE CARRERA PERÉ, de casa Ramondarcas

Un 26 de febrero de 1938 nacía Enrique Carrera Peré en casa Ramondarcas de Chía. Hijo de Juan Antonio Carrera Delmás, de casa Ramondarcas, y de Florentina Peré Gabás, de Molinero de Villanova. Hace hoy 84 años.

¿Cuántos hermanos fueron?

Mi padre se casó dos veces y tuvo once hijos. Cinco de su primera mujer: Juan (de Treseta), José (de Bringuerón), Jesús (estuvo en Castejón), María (que se fue a Francia) y Pilar (fue a trabajar a Barbaruens). Seis de su segunda mujer: Emilio (el heredero), Josefina (marchó ta Benás), Manolo, Nieves, Félix y yo.

 

Casa Ramondarcas estaba frente a Qué Mateu. Los hijos mayores de mi padre ya no estaban en casa cuando nacimos los de la segunda mujer.

Galería de la antigua casa RAMONDARCAS, hoy desmontada. Dibujo de Ramón Prior Canales.
Frente a casa Mateu, a la derecha, entrada a la antigua casa RAMONDARCAS. Dibujo de Ramón Prior Canales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Cómo era la vida en Chía en los años 30 y 40?

El agua había que ir a buscarla a la fuente o al pozo, porque no llegaba hasta las casas: íbamos al poset de Matías, a la pila de los praus de baix que está debajo de Qué Presín, a Puntillo, a la Canal… algunos tenían pozo, como Presín, Bringué, Mateu, Castán… luego ya llevaron el agua a la plaza. https://villadechia.es/saneamiento-de-aguas-de-chia/

La ropa se lavaba al final del prau de Cortina, en La Regalera que aún puede verse donde se arrodillaban las mujeres, también en La Canal, en Els Esguarans, debajo del Pradet de Presín, en la pila de baix

A finales de los 30 y principios de los 40 había soldados en Chía; recuerdo que se instalaron unos cuarenta en casa Aceiterero (estaba vacía porque se habían marchado a Francia). En una sola noche se comieron 4 ovejas, una de Ramondarcas. Muchos de los que tenían borda en Las Garrigas, marcharon para allá cuando la guerra. Los de Ramondarcas estuvimos un tiempo en la borda de La Garriga. Ahora está toda caída, también la cabaneta donde hacíamos fuego si llovía o hacía frío. Teníamos huerto y hacíamos turnos para regar con el agua que llegaba por la acequia.

Borda de Ramondarcas en ruinas.
Cabaneta junto a la borda

 

 

 

 

 

 

 

¿A qué jugaban de críos?

A los pitos (canicas), a la pelota y al frontón, con una pelota que golpeábamos con la mano contra la pared de los porches. ¡No veas cómo se te ponía la mano!

¿Qué recuerda del colegio?

Había escuela de chicos, en la primera planta del Ayuntamiento, y para las chicas entre el Ayuntamiento y casa Barbero, donde estuvo la centralita de teléfonos. Había que compaginar el colegio con ayudar en casa.

¿Por ejemplo?

A los diez años me acuerdo de ir de Chía a Seira solo, por el camino de Las Garrigas, para llevar corderos y 2 cabras a la carnicería que tenía Juan de García en Seira. Me volví por la tarde a Chía con las cabras que subieron por donde quisieron y yo detrás, porque no me sabía el camino.

A los 12 años trabajé un año en casa Presín; guardaba las ovejas, los machos, las yeguas y las vacas. Me pagaban una peseta al día. Fue el año que se casaron Trini de Pallás y José de Sansón, que se fueron a vivir a casa Pautorrén. De criado en Presín estaba Teodoro de Matías y luego José de Matías; después ellos marcharon a Guinea. Presín plantaba trigo en La Llaguna, las Espllanas, Cuancas, Cascalla, Ros, La Coma… un año a un lado, otro año al otro. Los peones segaban y yo ataba gavillas. El Turmogros no se sembraba, se guardaba para hacer yerba.

Cuando se hacía cal en Chía https://villadechia.es/forts-de-calsina/, la llevaba con dos burros a venderla en Cerler, por el camino de Sahún. Iba con mi hermano Emilio, yo tendría once o doce años.

Había muchas ovejas en Chía cuando yo era pequeño, más de 3.000: unas 300 en Qué Bringué y Vidal, 200 en Qué Presín y Castán, de 60 a 100 en las demás casas. Entonces no había muchas vacas, entre dos y seis por casa. Tenían mulas en Qué Bringué, Presín y Castán. Se recriaban en Chía y luego se vendían en Barbastro para trabajar en los campos de Castilla, se vendían muy caras.

Para poder comer, se sembraban guisantes, habas, patatas… se hacía huerto… Era muy sacrificado vivir en la montaña… Mucho trabajo para poder comer, para tener pan y para cuidar los animales. Llevamos el trigo al molino de El Run o al de Sesué, que se lo llevó la riada de 1963. Mi madre hacía el pan en el horno de Mateu, encima la ferrería.                                                                       

Un recuerdo de la mili

A los 22 años me fui a Melilla, era 1960. Nunca había salido del valle de Benasque y me sorprendieron mucho las costumbres de la gente de Melilla, la forma de vestir y de vivir. Hice un año y medio de mili, sin venir ni una sola vez a casa.

Al volver, estuve trabajando en casa Castán dos años, luego me fui 6 meses a la Monsanto de Monzón, y después a Guinea.

 

¿Qué hizo en Guinea?

El primer año las pasé negras con el jejen… ¡unos picotazos! Trabajé seis años en Casa Mallo, en las plantaciones de café y cacao. Estuve en Timbabé, que había dos patios, y en Bombe, que tenía tres. Estuve cuatro años seguidos y vine a España de vacaciones. Cuando volví a Guinea para otra campaña, en 1969, a los 26 días empezaron los tiros y tuvimos que refugiarnos unos 25 en el cuartel de la Guardia Civil de Santa Isabel, con Julio de Presín: estábamos de Arasán, Gabás, Benasque, de Chía los que más. Los guineanos le diren una buena paliza a Jesús del chalet. Desde Madrid nos obligaron a los españoles a volver, porque estaban matando a los blancos. Unos meses después volvimos cuatro (Barrau de San Feliu, José de Matías, Ángel Escalona -hermano de Bringuerón- y yo) con Joaquín de Solana de Barbaruens. Con los follones que había por la independencia de Guinea, estuvimos 15 días en Madrid esperando el visado.

De izq. a dcha.: Jesús Barrau de San Feliu, José Alins, José Martín de Matías, uno de Pepet de Liri y Enrique de Ramondarcas en el patio de Timbabé (isla de Fernando Poo en Guinea Ecuatorial). Finales de los años 60.

El último año me encontré sólo para controlar el patio de Timbabé, cuando habíamos estado siempre cuatro empleados para ocuparnos de ese patio. Venían los guardias de Macías para llenar su coche de gasoil a costa de las reservas de la finca. Después de varias veces, cuando me quejé, me decían que si fueran guardias civiles seguro que no me quejaría y que sería más amable… Tenía más de 30 años y, aunque ya me había acostumbrado al trópico y hubiera seguido, ya vi que se complicaba la cosa y que no era seguro seguir allí… mataron a más de uno.

¿Cuándo se casó?

Rosa de Bringué y yo nos casamos en 1972 en la catedral de Barbastro, para estar a medio camino de los familiares que venían a la boda. Nos casó Enrique Calvera Nerín, de Betrán de Villanova.

Nos instalamos a vivir en Zaragoza porque yo trabajaba en Campo Ebro, estuve casi 25 años en esa empresa. Hemos tenido una hija, Cristina.

 ¿Qué le gustaría que se conservara (o se recuperara) de Chía?

Cada uno tendrá sus prioridades o preferencias… pero si cada uno de nosotros se preocupara de mantener unos metros de camino, o de recuperar un lavadero o abrevadero, o de conservar una esquina de una ermita, o de rehacer un pedazo de muro que se cae, cada cual lo que más le toque el corazón,  lo tendríamos todo en perfecto estado de conservación.

¿Qué aconseja a los jóvenes?

Lo veo ahora más negro que antes. Hay que tener muchos estudios para “enganchar a trabajar” en un buen sitio. Explotan ahora mucho más que antes y hay mucho paro. Antes, podías ir a servir, a trabajar con uno o con otro, y bien contentos que íbamos. Y eso que se trabajaba 365 días al año, sin vacaciones; se paraba sólo el rato de ir a misa los días festivos.

¿Cómo le gustaría ser recordado?

La huella que quieres dejar es lo que te lleva a vivir plenamente según tus valores y principios. A mi edad te das cuenta de lo rápido que pasa la vida. He sido una persona trabajadora, honesta, sincera y competente.

Lo que cuenta, lo que queda es: cómo has vivido, cómo has superado tus miedos, cómo te has levantado cada vez que te has caído, lo que has hecho por los demás y cómo los has tratado. No es tanto «lo que haces», sino «cómo repercute o influye eso que haces» en mejorar la vida de los demás.

 

 

1El Alto Ésera dibujado. Ramón Prior Canales. Huesca, 1994.

 

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