ERMITA DE SAN ANTÓN

Situada a la salida de Chía, en dirección hacia la fuente de Puntillo. Este santo se celebra el 17 de enero, en lo más crudo del invierno, por lo que las ermitas dedicadas a San Antón normalmente se encuentran cerca de los pueblos. Se atribuye a San Antón la popularización de la vida eremítica en los inicios del cristianismo. Es patrón de monjes, ermitaños, animales y trajineros, además de protector de los enfermos de la piel (lepra, sarna, peste y venéreas). Vivió en Egipto entre los siglos III y IV.

Esta ermita o capilla es una pequeña edificación de tres muros, cerrada sólo con una verja en el lado del camino, para permitir la invocación de todos los que pasan. De planta cuadrangular de 3,30 m x 2,85 m, construcción de mampostería y cubierta a dos aguas de madera y losa de piedra. En el interior, en la pared del fondo hay un pequeño nicho que alberga al santo, de talla moderna. La imagen anterior, muy deteriorada, está en el suelo de la capilla. Es rasgo característico el hastial (parte triangular del muro portante o testero) o piñón, que es dentado o de paso de gorrión, estilo que se ve en edificios de Benasque, Anciles y Sahún, aunque los escalones no son tan marcados en este caso. A día de hoy, el techo abovedado está apuntalado porque se agrietó tras los dos pequeños seísmos del 6 de mayo de 2018, con epicentro en Chía, de magnitud 1,9 y 2,7 registrados a 11 y 10 km de profundidad respectivamente.

En 1774 escribía el cura de Chía al Obispo de Barbastro1: “(…) Se halla también en los términos de la villa de Chía una capilla de San Marcial, otra de Santa Ana, otra de San Antonio Abad, pero las tres muy indecentes sin puerta, ni tejado alguno, sirviendo por eso en muchas ocasiones de cabañas, y aún de caballerizas”. 

Los Antonianos (los monjes de la orden de San Antonio) construían ermitas en diferentes puntos del Camino de Santiago para atender a los peregrinos. A San Antón se atribuía la capacidad de curar el “fuego usabroso” (o ergotismo) cuando los enfermos hacían el Camino de Santiago. Durante el trayecto iban mejorando y al llegar a Santiago de Compostela ya no estaban enfermos. Al volver a su casa, enfermaban de nuevo. Se ponían de nuevo en camino y volvían a curarse. Esto alimentó el mito de los milagros tanto de Santiago Apóstol como de la orden de San Antonio en Europa. La curación se debía a que durante el trayecto no comían pan de centeno contaminado con el “cornezuelo” (un hongo que parasita este cereal cuando está húmedo) -propio de la dieta en sus hogares- y los efectos sobre la piel y el sistema nerviosos desaparecían al resolverse al intoxicación mientras se consumía pan de trigo durante el Camino de Santiago2.

Sobre las ermitas dedicadas a San Antón en el valle de Benasque, JJ Nieto apunta3: “(…) antiguamente el camino de Chía con Plan era la principal vía de comunicación transversal entre los valles. Si bien no era el camino de Santiago principal, ciertos peregrinos podían pasar por los pasos menores del Pirineo, como el Puerto de Benasque. De hecho, a finales del siglo XVI parece que ello promueve la construcción de una Capilla dedicada a Santiago en el Santuario de Guayente”. No son de gran consistencia los indicios que apunta Nieto y habría que apoyarlos con más elementos antes de darlo por verdad, pero tampoco puede descartarse; en cualquier caso, en un pueblo ganadero no podía faltar una ermita dedicada a San Antón. Chía celebraba sus fiestas menores para San Antón (ver las entradas del 15 y 17 de enero 2020).

Es una ermita muy visitada, por su proximidad y porque cuando se hace la ruta circular desde la plaza a Puntillo, se continúa hasta la balsa de Lapaúl, se bordea Campollana y se vuelve a la plaza pasando por el Santet, o la misma ruta en el sentido inverso, es obligado el paso por delante de San Antón. Las veteranas de Chía tienen por costumbre rezar un responso delante de su imagen cuando hacen esta “vuelta al ruedo”. Es en realidad un responso a San Antonio de Padua, pero no es un inconveniente para recibir la protección divina si de verdad se reza con fé.

FICHA TÉCNICA de San Antón 

 Tipo de ruta:  senderista, ciclable y en vehículo

 Punto de inicio: plaza de Chía

 Distancia: 250 metros (se encuentra en el casco urbano)

 Duración (a pie): 3 minutos por trayecto

 Desnivel acumulado: – 3 metros a la ida

Coordenadas: UTM 31T 291697 4710705

 MIDE (Método Información De Excursiones): no procede

 

1Archivo Diocesano de Barbastro. Cartas al Obispo. Chía.

2El fuego de San Antón y los hospitales antonianos en España. Wolfram Aichinger. Ed. Verlag Turia + Kant. Munich, 2010. 191 páginas.

3Las  ermitas de Chía y el Monasterio de San Victorián. Revista Guayente nº 81, p.8. 2008.

 

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