FLORENCIO ARTIGA CARRERA, de casa Riu

Un 22 de septiembre de 1931 nacía Florencio Artiga Carrera en casa Riu de Chía. Hijo de Joaquina Carrera Castán, de casa Choldián, y de Antonio Artiga Carrera, de casa Riu. Hace hoy 89 años.

¿Cuántos hermanos fueron?

Tres chicos y una chica: Avelino, Agustín, yo y Anita.

¿Qué recuerdos tiene de sus padres?

Trabajaron duro toda la vida para sacarnos adelante.

¿Cómo pasó la guerra?

Tenía 5 años cuando empezó y 8 cuando terminó. Nos fuimos toda la familia a Francia en 1937 y volvimos a Chía en 1939. Estuvimos en Montauban. Allí estaban las madres con sus hijos, padres ninguno. Estaríamos lo menos 30 familias en una nave grande. Una parte estaba destinada a comedor, donde nos servían las comidas. El resto de la nave era para los camastros.

¿Qué recuerda del colegio?

Empecé a ir a la escuela de la plaza en 1939. El maestro era Vicente Bitrián Beltrán. Era muy bueno. Volvió a Chía después de la guerra. Éramos más de 30 chicos… entonces las familias tenían 5, 6, 8 hijos. Las chicas aún eran más, pero ellas estaban con una maestra. Me gustaba mucho ir al colegio, pero en aquellos años perdíamos muchos días de escuela porque había que ayudar en casa a atender el ganado y los trabajos del campo.

¿A qué jugaban?

A saltar y correr por el pueblo. Nos gustaba mucho jugar a las canicas en la plaza, con boletas de caixigo. No pasaban coches, apenas alguna caballería.

¿Cómo se pasaban las noches de invierno?

Junto al fuego, al calor de la lumbre. Las mujeres tejían calcetines y jerseys. Los hombres hablaban.

Joaquina, madre de Florencio, con su nieta Ana

¿Me contaría qué le pasó a su hermano Agustín?

Fue poco después de la guerra. El abuelo de Choldián, el padre de mi madre, tenía muchas ovejas. Ellos se quedaron en Chía durante la guerra. Tenía que llevarlas a pasar el invierno a San Juan de Plan. Agustín tenía diez u once años y el abuelo se lo llevó para que le ayudara, por si alguna oveja se escapaba y así poder correr a buscarla. Durmieron en San Juan y volvieron al día siguiente. Al subir hacia el puerto, se puso a hacer muy mal tiempo, con frío, niebla, nieve y ventisca. Se perdieron y pasaron toda la noche en medio de la tormenta. Agustín murió de hipotermia encima de la caballería. Fue un golpe muy duro para mis padres, para todos.

¿Ha trabajado fuera de Chía?

Siempre he trabajado en casa. Un verano estuve en la montaña, de pastor de las ovejas. Los que más ovejas tenían eran casa Vidal y casa Bringué; eran los únicos que luego en invierno las llevaban a la zona de Monzón. Las demás casas, tenían entre 20 y 60, pasaban el invierno en Chía.

¿Hizo la mili?

En Sabiñánigo, 17 meses. Pasabas de todo… mal más que bien. Un día el teniente preguntó quién conocía el alfabeto Morse. El único que dijo conocerlo fui yo… y bien caro que lo pagué. Era el único que estaba para transmisiones y cuando tocaba salir de marcha o maniobras, tenía que cargar a la espalda los 32 kilos que pesaba la batería de la radio.

¿Qué hacía de joven cuando terminaban la faena del día?

Jugábamos a cartas en casa Matías. Para disfrutar sólo estaban las fiestas, venía mucha gente.

Avelino tocando el acordeón en las fiestas a mediados de los años 50.

¿Cómo terminó siendo el heredero de Riu?

Mi hermano Avelino, el mayor, se fue a trabajar a Pont de Suert en 1954. De allí se fue a Barcelona y a Tarragona. Murió en Barcelona de una descarga de alta tensión en 1957. Tenía 30 años. Cuando recibimos el telegrama de que había ocurrido un accidente, Julio de Presín me bajó con su coche a Castilló que había un teléfono (sólo una centralita, no había ni números particulares) para que pudiera hablar con la empresa y confirmar la noticia de su muerte.

Fina y Florencio con su hija ana el día de su boda

¿Cuándo se casó?

Fina y yo nos hicimos novios con más de 30 años. Nos casamos en 1969 con 36 años ella y 38 yo. Mi madre se puso muy contenta de tener por fin una chove en casa. Mi padre había muerto unos años antes. Tuvimos una hija, Ana.

¿Cuál ha sido el viaje más largo que ha hecho?

Una hermana de mi madre se casó con un catalán y se fueron a vivir a Francia. Mi madre era la madrina de uno de los hijos que tuvieron, Juan Bacallá, que vivían al norte de Francia. Cada 3-5 años venía por Chía con su familia. Un año fuimos nosotros (Ana, Jesús, Fina y yo) a visitarlos y pasamos a Luxemburgo.

Nerea y su abuelo, en 2015

¿Cuántos nietos tiene?

Dos. Asier, de 16 años, y Nerea, de 9.

¿Cuál es su comida preferida?

La paella. Cuando vamos a Chía paramos a comer en Puente de la Reina y siempre pido paella.

¿Es laminero?

De dulce nada, soy diabético. No pruebo el azúcar hace años. Eso sí, la fruta me encanta… menos las ciruelas.

 

Florencio con su nieto Asier en 2005

¿Qué invento del siglo XX considera más útil?

Ha habido un avance extraordinario en los últimos 100 años, ha cambiado todo mucho… Me quedo con la mecanización del campo, fue un gran cambio pasar de trabajar con caballerías a trabajar con maquinaria. Julio de Presín compró el primer tractor a finales de los años 50, un Ebro.

Hace unos años me dijo uno de los ganaderos que quedan en Chía: “Más trabajo yo en un día que tú en 3 meses” Yo le contesté: “Claro, yo estoy jubilado; pero dime, ¿cuántas horcas tienes para mover estiércol?” Y me dijo: “Ninguna, no tengo vacas en el corral”. Y seguí preguntando: “¿Y azadones para picar?” Me contestó: “Ninguno. Ni quiero”. Y ya no abrió más la boca… ¡En tractor, cualquiera trabaja! Lo de ahora será más o menos duro, pero no tiene nada que ver con lo que se trabajaba antes de los años 60.

Antonio Carrera (Galino), Florencio Artiga (Riu), Federico Mur (Sansa) y Jesús Pallaruelo (Gregoria), en la plaza de Chía en 2010. FOTO: Os Zerrigüeltaires

¿Qué destacaría de la vida pasada en Chía?

Todos nos ayudábamos. Nos necesitábamos unos a otros. Ahora todos tienen de todo y cada uno va a la suya porque nadie necesita a nadie.

¿Cuál es el secreto para llegar a los 89 años?

[Se ríe]. Ninguno. Escucho al médico y cumplo lo mejor que puedo lo que me aconseja. Un médico invierte mucho tiempo, esfuerzo y dinero en estudiar; por poco que sepa, siempre será mucho más de lo que sabe cualquiera que no sea médico.

 

Florencio con su hija Ana y una prima de Francia.

 

¿Qué deben conservar las nuevas generaciones?

Vuelvo siempre desilusionado. Se va a perder todo, no hay gente joven para seguir. Cada vez hay más caminos perdidos, barreras caídas, la vegetación lo invade todo. Cuando se jubilen los cinco ganaderos que quedan, se perderán los pocos campos y caminos que están despejados. Los vecinales son fundamentales para que se conserve el paisaje: la montaña, los caminos, las fuentes, los abrevaderos…

Fina y Florencio en 2011

 

¿Algún consejo para los de Chía?

Dos no discuten si uno no quiere. Y aprender a no opinar de lo que no se sabe… Julio se puso bueno de escuchar tonterías.

¿Cómo le gustaría ser recordado?

Jajaja… No he sido ni inventor ni científico… He procurado siempre estar a bien con todos y no discutir. No he protestado cuando ha tocado trabajar y me he adaptado a las circunstancias de cada momento.

 

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