LA PARROQUIA DE CHÍA Y EL PILAR

Detalle del templo mudéjar del Pilar, sacado del óleo Vista de Zaragoza.

El 22 de junio de 1904 se declaró El Pilar como monumento nacional, en base a los informes emitidos por las reales academias de Bellas Artes de San Fernando y de la Historia; La Gaceta del 29 de junio de 1904 publicaba el decreto de 29 de junio de 1904 que le otorgaba la categoría de catedral. Después de Santa Engracia (1882) y el Santo Sepulcro (1893), El Pilar se convertía en el tercer monumento zaragozano clasificado como monumento nacional por el Estado. El 20 de mayo de 1905 fue la coronación canónica de la imagen de la Virgen del Pilar; la corona es de oro macizo y platino, y lleva 10.000 piedras preciosas engarzadas. La Coronación Canónica es un privilegio que concede la Santa Sede a determinadas imágenes, destacadas por su antigüedad y por la especial veneración que se le profesa; la corona se impone como atributo de la realeza de María y símbolo de su victoria y dominio sobre el mundo cristiano.

Vista de Zaragoza, de Juan Bautista Martínez del Mazo. Pintura al óleo, barroco, 1647. Museo del Prado. Al fondo, a la derecha, el templo mudéjar del Pilar.

El Pilar se terminó de construir durante el siglo XX; a principios del siglo pasado tuvieron que llevarse a cabo importantes obras de rehabilitación para evitar la ruina de la basílica. A finales de los años 20, el edificio carecía de solidez y presentaba numerosas grietas. Su ubicación junto al río Ebro, donde se apareció la Virgen el 2 de enero del año 40 (según la tradición)1, es  desde siempre la responsable del deterioro progresivo. No hay pruebas históricas ni arqueológicas que confirmen la tradición de la aparición; se habla por vez primera de la advocación de «Santa María del Pilar» en la bula de 1297 del papa Bonifacio VIII y en una declaración de los Jurados de Zaragoza de 27 de mayo de 1299.

Sobre el templo, en la Historia del traslado de San Vicente de Aimoino, se hace referencia a una iglesia mozárabe en Saraqusta dedicada a Santa María donde ahora está el templo barroco:  «[…] in ecclesia beatae Mariae semper Virginis, quae est mater ecclesiarum ejusdem urbis […]», alrededor del que vivía una de las comunidades cristianas de la ciudad.

La difusión extensa del culto a la Virgen, y la peregrinación al templo empezó en el siglo XII. Entre el siglo I y el XX, la capilla original sufrió numerosas transformaciones y ampliaciones.

Entre finales de los años 20 y finales de los 30, el arquitecto Teodoro Ríos Balaguer2 se encargó de inyectar hormigón en los cimientos, renovar los suelos, rehacer los pilares, asegurar los arcos, bóvedas, cúpulas y reparar los tejados. Una placa en el coro mayor del templo recuerda que aquellos trabajos salvaron a la basílica de la ruina. Para ello, hizo falta la colaboración de todos los aragoneses y de muchos españoles. En El Cruzado de 17 de enero de 1931 hemos encontrado una de las aportaciones que hicieron los vecinos de Chía, 123’70 pesetas. Partiendo de que el jornal de albañiles y agricultores en 1930 estaba entre 4 y 5 pesetas al día, las 123 pesetas que se aportaron desde Chía para las obras del templo de El Pilar, correspondían al importe del salario de todo un mes, en una época en que muy pocos tenían salario. Una cantidad nada despreciable, viendo las aportaciones que se recogen en El Cruzado. Así que podemos presumir de que un trocito de Chía está en El Pilar de Zaragoza.

Quizás por esto, en la restauración de 1960 de la Iglesia de San Vicente, parroquia de Chía, se colocó una imagen de la Virgen del Pilar en el altar mayor.

Teodoro Ríos Balaguer, su hijo y su nieto han sido los arquitectos que han consolidado el templo y le han dado el aspecto que ahora tiene, junto con Miguel Ángel Navarro, padre e hijo, a partir de los años 50. Se llevó a cabo una importante restauración del exterior para la Expo 2008 y, en 2010, se terminaron dos torres y se  instaló el ascensor panorámico. A día de hoy, queda por restaurar la cúpula central.

MUCHAS FELICIDADES a todas las Pilares en este día de la Virgen del Pilar.

 

 

 

1Según la tradición, la Virgen María se apareció en Zaragoza al apóstol Santiago «en carne mortal» sobre una columna —llamada popularmente «el Pilar»— en el año 40 (siglo I), antes incluso de su Asunción a los cielos, según relatan las narraciones históricas cuya fuente más antigua se conserva en el Archivo del Pilar al final de un manuscrito de 1297.

2 https://ifc.dpz.es/recursos/publicaciones/29/58/12aldama.pdf

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