LUISA MUR MAULÍN, de casa Barbero

Luisa Mur Maulín

Luisa Mur Maulín nació en Chía el 14 de abril de 1928 en casa Sansa, hoy hace 92 años. Hija de Martín Mur Gabás (uno de los 24 hijos de Pedro de casa Santamaría en la segunda mitad del siglo XIX), y María Pilar Maulín Lacorte (de casa Francisca), hermana de Presentación y de José, que lo mataron en la guerra. El padre de Luisa compró casa Sansa después de que los propietarios que habían emigrado a Francia decidieran no volver.

¿Qué recuerdos tiene de sus padres?

Trabajaban mucho en el campo y con las vacas.

Mi madre se murió con 93 años, dejó de comer. Mi padre (1887-1958) tuvo tres parálisis. Todas las veces perdió el habla, de las dos primeras se recuperó; pero la tercera le dejó once meses en la cama, hasta que murió. El último ataque de parálisis lo tuvo el día que murió el padre de Julio [25 de abril de 1957, Ramón Nerín Mora], porque bajaban los dos médicos de Castán a casa Presín a dar el pésame y entraron a visitar a mi padre. Murió el 4 de marzo con 71 años.

¿Cuántos hermanos fueron?

El primer hijo que tuvieron mis padres, murió. Hemos sido tres: mi hermana Adora, que hace años que murió la pobre, yo y mi hermano Federico.

¿A qué jugaba de pequeña?

Al marro, al escondite, a saltar a la comba… los juegos de entonces

¿Le gustaba ir al colegio?

Sí, mucho. La maestra que teníamos vivía en casa Sansa. Me acuerdo de un día que estaba en la escuela y silbé. Y la señorita preguntó: – “¿Quién ha silbado?” y nadie respondió, yo tampoco. La señorita castigó a las niñas y a mi me envió a casa porque era pequeña. Al llegar a casa le dije a mi madre: -“Han castigado a las niñas” y mi madre me preguntó: -“¿Y eso?”. Le expliqué que yo había silbado, pero que no lo había reconocido. Marchó mi madre a la escuela a decírselo a la maestra para que las niñas no estuvieran castigadas. [Se ríe]

¿Qué era darse un capricho siendo jovencita, entre los 15 y los 25 años?

A los 17 años fui a Barcelona. Estuve tres años en Jesús María sirviendo en el comedor; por la tarde nos enseñaban a aprender lo que quisiéramos. En verano volvía a Chía.

Lo que más nos gustaba era que nos hicieran en Castejón un vestido para estrenarlo el día de la fiesta de Chía.

Juanito y Luisa

¿Qué recuerda del trabajo en el campo antes de casarse?

Las mujeres no paraban de cocinar. En tiempo de siega, los peones se levantaban con el sol, tomaban un poco de chocolate y una copita de anís, y marchaban al campo. A las 9 les llevaban almuerzo. A las 11, las diez. A la una, la comida. A las cinco, la merienda. A las ocho-nueve, la cena.

¿Cuándo se casó con Juanito?

Aún no había cumplido los 29 años. Nos casó Mosén Ramón en la iglesia de Chía (la de San Vicente). Mi marido fue un buen hombre y muy trabajador. Y fíjate, de dos que éramos, tengo tres hijas, cinco nietos y 3 bisnietos.

Luisa con sus hijas, Susa, Gloria y Luisa delante de casa Barbero

¿Dónde nacieron sus hijas?

Tuvimos tres chicas: Luisa, María Jesús y Gloria. Todas nacieron en casa, con mucho dolor porque antes no te ponían nada. La abuela de Oros era la partera, la suegra de Encarna; no se le murió ni un solo niño. Se llamaba María. Fue la última partera de Chía. Estando aún ella, fue cuando empezó Rosita de Castejón como enfermera diplomada. El parto de Luisita lo atendió Rosita, los otros dos partos los atendió la abuela de Oros.

¿Qué trabajos ha hecho?

En verano ayudaba en el campo a mi madre y a mi hermano. Trabajé en casa Castán ayudando con las cosas de casa. Cuando Rosita de Bringué se casó, cogí yo la centralita del teléfono de 1972 a 1979 que es cuando pusieron los teléfonos automáticos. Las llamadas venían desde Campo. Chía tenía la misma línea que Villanova; si sonaba 4 veces, la llamada era para Villanova; si sonaba 3, era para Chía; y 2 para Castejón. Hablábamos entre las tres telefonistas. La de Castejón era Asunción, que se murió hace poco. Era mucha dedicación; aunque no había tantas llamadas como se hacen ahora, había que estar. Cuando se casó mi sobrina Pili en Boltaña, me atendió el teléfono Josefa de casa Navarro para que pudiera ir a la boda.

¿Algún viaje que recuerde?

He estado en Vitoria, Pamplona, Barcelona, Zaragoza, Huesca, también en Francia. Tengo muy buenos recuerdos del viaje a Morón de la Frontera, de donde era el marido de Adora, y a Sevilla. Pero no me hubiera quedado a vivir en ninguno de estos sitios. No me habría gustado vivir en una capital.

¿Un invento que agradezca especialmente?

La lavadora, la nevera y la televisión.

CONCURSO GASTRONÓMICO Guayente 84 – 1er Premio DGA

¿Le gusta cocinar?

Dicen mis hijas que he sido buena cocinera, aunque ellas cocinan ahora mejor que yo. Antes se hacían unas excursiones a Guayente y llevábamos platos que habíamos cocinado. Gané el primer premio [mostrando una cerámica] con una pierna de cordero mechada, en 1984. Otro año llevamos un cesto de sequillos que hicimos entre Montse Mateu, yo y no sé quién más, éramos tres.

¿Tiene un cuaderno de recetas?

¡Qué va! Las tengo todas en la cabeza.

¿Cuándo se mataba el cerdo?

Antes de Navidad. María de Presín (1892-1984) decía siempre “Los mondongos hay que hacerlos en Adviento”.

¿Cómo se hace la pierna mechada?

A la pierna de cordero se le hacen varios cortes con el cuchillo por los dos lados para que quepa en cada agujero un ajo mojado en sal. La salo y la ato con un cordel de cocina. En la cazuela pongo el aceite con unos ajos. Cuando están dorados los retiro y pongo la pierna a dorar por los dos lados. Cuando está dorada, echo una chorradita de cognac, luego caldo hasta casi cubrirla y unos pimientos verdes. Se deja cocer (al horno o en la cazuela). Cuando ya casi está, le añado una copita de anís, le doy un par de vueltas y la retiro. Hay que dejarla reposar hasta el día siguiente. Como está fría, se deja cortar bien. Se ponen los trozos de carne al mojete (al unto) que esté bien caliente.

Luisa el día de la boda de su hija MªJesús

¿Algo que le haga especialmente feliz?

Reunirnos toda la familia y comer juntos.

¿El secreto para vivir tantos años y llegar a los 92 tan bien?

Trabajar y estar ocupado; aunque desde que murió mi marido ya no hago gran cosa. Son mis hijas las que lo hacen casi todo.

¿Cómo le gustaría que la recordaran?

Que me recordaran bien. Como lo que he sido y lo que he hecho por todos, por ellos y por los amigos que subían cuando venían de vacaciones.

¿Algo que quisiera que se conserve?

No dejar caer la casa para que suban cuando quieran. Su padre decía, “la casa es pequeña, pero no la dejéis caer”.

¿Algún consejo para la juventud?

¿Consejos? ¡Pero si no quieren escuchar ninguno!

Lo que siento es que no vayan a misa. Hay que creer en algo.

 

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Un comentario sobre “LUISA MUR MAULÍN, de casa Barbero

  1. Bonjour MAria LUisa, je suis ta prima, ma maman MAgdalena était la sœur de ton Papa MArtin et la sœur de Maria la maman de JUan ton EPoux. Je suis venue chez toi en 2013 à Chia te saluer…j’ai 81 ans! Je t’embrasse

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