LA CASA

Dibujo de Ramón Prior en EL ALTO ÉSERA DIBUJADO. 1994. pp.73. Qué Mateu y Qué Ramondarcas

El ciclo de la vida fluye implacable, incasable, año tras año, siglo tras siglo. En la montaña del Pirineo este ciclo ha seguido siempre unas reglas muy marcadas, para garantizar la unidad del patrimonio y la supervivencia en el territorio, para que cada pieza encajara en su sitio y hubiera un sitio para cada pieza.

La familia fue la institución fundamental de la sociedad tradicional montañesa. En el marco estructural de la familia tenía lugar el ciclo de la vida de cada una de las personas y su integración en la sociedad. El funcionamiento se basa en la convivencia de los abuelos, el matrimonio de herederos, sus hijos y los tíos solteros; todos bajo el mando del cabeza de familia, con todos los problemas que supone que convivan varias generaciones, y todas las ventajas a la hora de cuidarse tanto de los ancianos, como de los pequeños, de la transmisión de conocimientos y de curtirse en tolerancia. Este modelo de familia troncal fue el más extendido en los pueblos de montaña del Pirineo, y en el que se basaba la continuidad de “la casa” que es una unidad social y económica.

La casa es el conjunto de:

  • las propiedades (inmuebles, muebles, fincas, aperos y animales,  los derechos comunitarios que le corresponden (de pastos, leñas, aguas, caza), y las obligaciones patrimoniales,
  • las marcas de fuego que señalan los aperos, las herramientas, y las marcas de la oreja del ganado,
  • el nombre de la familia y su linaje, lo que incluye las personas que la habitan y la han habitado, con su pasado, historias y secretos (porque la buena o mala fama de la familia también se transmite y hereda).
FOTO: Zacarias Fievet. Rebaño de ovejas.

 

Todo este sistema se ha regido por unas normas:

  • para garantizar que el patrimonio se mantiene,
  • que se reconoce la autoridad del amo y la dueña sobre el conjunto de todo lo que incluye el concepto de casa,
  • que establecen el régimen económico del matrimonio entre las dos partes (el heredero o heredera y su cónyuge, la chobe o el chobe) en las capitulaciones o capítulos matrimoniales.

Los matrimonios se regían por el Fuero de Aragón, con tendencia a la separación de bienes para proteger lo que cada familia aportaba al matrimonio en el caso de que alguno de los contrayentes falleciera antes de tener hijos. De las capitulaciones y del matrimonio en casa hablaremos con detalle y con ejemplos concretos en otra entrada del blog.

Este sistema conlleva que el descendiente que se designe como heredero de la casa, sale significativamente favorecido con respecto a sus hermanos, que reciben “al haber y poder de la casa”, o una carrera, o una dote cuando se casan para poder independizarse, o en el menor de los casos, un bien inmueble, sin que esto signifique “repartir” el patrimonio; pero también, la persona designada a heredar la casa asume deudas, impuestos y gastos. Los hermanos que no se casaban podían permanecer en la casa, pero siempre bajo el mando del cabeza de familia y aportando su trabajo para ayudar a mantener y engrandecer la casa. A pesar de haber un único amo (o dueña), el montañés habla siempre de casa nuéstra porque asume que se trata de una comunidad de bienes de “carácter familiar” que se extiende transversalmente desde los fundadores pasando por todos los que la han sostenido, haciéndola llegar hasta su actual propietario, y que tiene el deber de transmitir a la siguiente generación, porque todos son eslabones de una misma cadena. El patrimonio y la sangre son comunes y compartidos.

 

FOTO: Casa Toña. Abuela con nietos.

El nombre de la casa es diferente del apellido de cada generación; la casa permanece, las personas pasan y el apellido va cambiando en función si hereda un hijo o una hija. Unas casas llevan nombre de profesiones (Aseiterero, Albardero, Tabernero, Taberna, Sastre, Barbero, Botiguero), otras el nombre de quien fundó la casa (Chuana, Galino, Gregoria, Treseta, Pep, Felip, Felix, Pedrón, Mateu, Felisa, Rafel, Bisentón, Ramonot, Toña), otras hacen referencia a la procedencia (Chistabina, Seira, Navarro), otras el del primer apellido (Cortina, Cornel, Llorens, Mora, Garsía, Vidal, Castán), a características del terreno (Puyadeta, Riu, Fierro), otras combinan nombre y apellido o nombre y procedencia (Chuansaúnc = Juan de Sahún, Presín = Pere (Pedro) de Sín, Chongastán = Chuan (Juan) Castán, Pautorrén = Pau (Pablo) Torrén). El nombre de la casa lo veremos referidos en documentos notariales, listas de vecinales, de derechos de monte, de igualas. A uno se le conoce por el nombre de la casa donde nace, hasta que se casa y adopta entonces (sea hombre o mujer) el nombre de la casa en la que se integra.

De acuerdo con el patrimonio que reunían, se hablaba de casas buenas (grandes), michanas (medianas) y pobres. Podemos hacernos una idea a partir de las rentas que se pagaban desde Chía en el siglo XIX https://villadechia.es/amillaramiento-catastro-de-1862/. Algunas casas tienen detrás más de seis siglos de antigüedad (como Bringué, Castán, Cortina, Galino, Nabarro, Presín, Sansón, Santamaría, Sauret …)1, otras no tantos, y algunas son de construcción relativamente nueva. Semejante recorrido histórico conlleva importantes variaciones demográficas a lo largo de los siglos que también analizaremos. En la segunda mitad del siglo XIX se contaban hasta 90 casas en la Villa de Chía; aunque, como veremos, no duró mucho. En unos días publicaremos un plano ubicando las casas.

Olmo en otoño, donde estaban Qué Palomera y Qué Palomo

En cuanto a los edificios propiamente dichos, aparte de las casas de nueva construcción, se distinguen claramente dos tipos tradicionales de casa en el pueblo: la casa-patio y la casa-borda, a los que dedicaremos sus correspondientes entradas.

Para terminar, adelantar que iremos, poco a poco, casa por casa, presentando datos del árbol genealógico2, descubriendo los nombres y algunos detalles de la vida de aquellos cardigasos que se dejaron el sudor y las fuerzas en estas montañas, y de las cardigasas que llevaron sobre sus hombros el peso de la casa y de su numerosa familia; muchas de ellas, herederas y magníficas administradoras.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1Según consta en documento del monasterio de San Pedro de Taberna con fecha 14 de febrero de 1473 (Archivo Diocesano de Barbastro).

2La información sobre las personas que han nacido o habitado las casas la obtenemos de los libros parroquiales3, de los libros del registro civil (Ayuntamiento y Archivo Histórico Provincial), de documentos de algunas casas (escrituras, capitulaciones matrimoniales y testamentos) y de testimonios de familiares o vecinos.

3El Concilio de Trento (1545-1563) obligó a los sacerdotes a llevar registro en las parroquias de los matrimonios, bautismos y defunciones que oficiaban.

 

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JOAQUÍN CASTEL GABÁS de Casa Sinet

Joaquín Castel Gabás (1853-1913). FOTO: Casa Sinet

La Villa de Chía ha sido cuna de unos cuantos personajes “ilustres”. Hoy vamos a conocer a JOAQUÍN CASTEL GABÁS, de casa Sinet, que después de estudiar farmacia en Barcelona se instaló en Cáceres y tuvo mucho que ver en el desarrollo y transformación de esta ciudad.

Pilar Bacas explica con todo lujo de detalles la vida de Joaquín Castel Gabás en Cáceres, su pensamiento político y social, sus proyectos, sus publicaciones, sus relaciones familiares en un libro publicado en 2017. Es un pequeño tesoro que concentra lo que fue este cardigaso desconocido en su tierra, inteligente, comprometido, de gran capacidad de trabajo, con visión de futuro y de gran iniciativa. El abuelo de la autora fue un sobrino político de Joaquín Castel, León Leal (1881-1959), que también publicó en 1960 un libro sobre sus memorias, en el que incluye muchas referencias a nuestro personaje de hoy. Los dos libros están referenciados al pie de esta entrada.

Casa Sinet de Chía

Joaquín Castel Gabás nació en Chía en 1853, hijo de Joaquín Castel (1822-xxxx) y Ramona Gabás Mur (1836-xxxx). De este matrimonio nacieron Joaquín y María. En segundas nupcias, su padre se casó con María Lanau (de Eriste) y tuvieron a José Castel Lanau en 1863. Los dos hermanastros fueron farmacéuticos y compartieron la regencia de dos farmacias en Cáceres y de otros negocios. Después emparentarían por parte de sus esposas, al casarse Joaquín con María Carrasco Guerra y José con Josefa García Aguilera Carrasco (sobrina de María Carrasco).

Estudió farmacia en Barcelona, donde había respirado aires de progreso industrial, de iniciativas y de cultura1. En cuanto terminó la carrera en 1875, se trasladó a Cáceres, donde vivía su tío José Gabás (sarcedote), hermano de su madre, que administraba la hacienda de los Marqueses de Ovando.  Recorrió unos mil kilómetros en trenes que circulaban a 30 km/h y en diligencias que no superaban los 10 km/h. para llegar al otro extremo de España.

Se casó el 28 de febrero de 1878 con María Paula de la Paz Carrasco Guerra (1842-1923), once años mayor que él, hija del farmacéutico cacereño Rafael Carrasco Gómez. Él tenía 25 años. No tuvieron hijos, pero sí muchos sobrinos.

Fue contemporáneo de Joaquín Costa (1846-1911) y de Lucas Mallada (1841-1921), exponentes del regeneracionismo en tierra aragonesa, con los que compartió planteamientos políticos, sociales y económicos. De fuerte personalidad, fue un empresario modélico, gestionó varias farmacias, la fábrica de sifones y gaseosas “La Extremeña”, fue concejal del ayuntamiento de Cáceres, administró el patrimonio de grandes propietarios (primero del Marqués de Ovando y después de los Misioneros de la Preciosa Sangre); todo ello, sin descuidar a la familia, dando estudios a todos los sobrinos y participando activamente en iniciativas culturales y sociales.

Publicidad de sus negocios en el Boletín de la Cámara Agrícola de Cáceres en 1905

Se interesó y se formó sobre el medio natural y el aprovechamiento de los recursos para generar riqueza y bienestar. Colaboró en la fundación de la Caja de Ahorros de Cáceres, la Cámara de Comercio y de la Revista de Extremadura (de contenidos científicos, sociales, históricos, literarios y culturales), entre otros muchos proyectos, que se gestaron en la rebotica de la farmacia ubicada en el Portal Empedrado de la Plaza Mayor (antes Plaza de la Constitución). Como miembro de la junta directiva de la Cámara de Comercio, fue vocal del Comité Provincial de Cáceres en la Exposición Hispano-Francesa de 1908 que se celebró en Zaragoza.

Cartel de la Exposición Hispano-Francesa de 1908

Fue, claramente, protagonista del desarrollo de Cáceres de finales del siglo XIX y principios del XX, no sólo desde el ámbito intelectual y financiero, también como concejal para desarrollar proyectos de abastecimiento de aguas, alcantarillado y electricidad que mejoraran el bienestar social y la salud pública; aunque muchos de los proyectos que presentó fueron rechazados por el equipo de gobierno y su alcalde, demostrando una insuficiente perspectiva de futuro, además de carecer de  humildad para reconocer que Castel les aventajaba en formación académica, ideas innovadoras y compromiso social. En 1930, la ciudad de Cáceres retomó el proyecto de Joaquín Castel para abastecimiento de agua potable en la ciudad… 17 años después de su fallecimiento… ¿homenaje póstumo merecido?; como dijo Francis Bacon, “La verdad es hija del tiempo, no de la autoridad”.

Pilar Bacas, cacereña, profesora y catedrática de Física y Química de E.S., escribe que Joaquín Castel fue una persona rigurosa, por su formación académica, y comprometida socialmente, aunque escasamente comprendida por muchos de sus contemporáneos (…) por su talento moderno y emprendedor, se embarcó en multitud de proyectos para mejorar la vida de los habitantes de Cáceres2(pp.6).

 

 

 

Siempre se ocupó de su familia de Chía. En su testamento, otorgado el 11 de febrero de 1913, leemos: “De los bienes, derechos y acciones que poseo y en lo sucesivo pueda adquirir en mi villa natal de Chía las lego todas en usufructo durante su vida a mi hermana María Castel Gabás, que las viene disfrutando con mi pleno consentimiento, y la nuda propiedad de las mismas a su nieto Ramón Ribera Sobella (hoy menor de edad) al que instituyo y nombro heredero a la usanza del país, con las obligaciones respecto de sus padres y hermanas que el tolerado fuero impone allí a los instituidos herederos de un hogar o casa solariega, y si el Ramón Rivera Sobella falleciera antes de la mayor edad le sustituirá con todos los derechos y obligaciones el hermano o hermana suya que le siga en edad y llegue a contraer matrimonio”. Falleció a los 59 años de un cáncer de hígado. Está enterrado en el nicho nº41 del cementerio de Cáceres.

 

María Sobella Castel, de Casa Sinet. Maestra. Chía, 1882 – El Run, años 60. FOTO: casa Sinet

María Castel Gabás, hermana de Joaquín, se casó en 1879 con Joaquín Sobella Lacorte. Tuvieron tres hijos: Joaquín, que también fue farmacéutico, José, que fue dependiente de farmacia y María Sobella Castel (1882-años 60), que fue maestra muy apreciada en Chía https://villadechia.es/junta-local-de-primera-ensenanza/. Su tío Joaquín Castel pagó los estudios a los tres hijos de su hermana. Joaquín y José cursaron el bachilleratro en Cáceres, estando en casa de su tío. Su hermana, María Sobella Castel se casó en 1903 con Ramón Rivera Gabás, de casa Sansón. Tuvieron ocho hijos: Ramón, MªPilar, Elena, Antonio, Jesús, Aurora, MªPaz y José Joaquín. Los nietos de MªPilar y Elena viven en Francia.

Ramón Rivera Sobella se casó con Josefina Ballarín Nerín y tuvieron cinco hijos: Ramón, Antonio, Carmen, José Mª y Josefa. 

En unos días, publicaremos el árbol genealógico de casa Sinet de Chía, remontándonos a los bisabuelos de Joaquín Castel Gabás, nacidos en la segunda mitad del siglo XVIII.

 

Vistas desde la galería de Casa Sinet

 

1Leal Ramos L. Ráfagas. Cáceres, 1960. pp.247 En Bacas Leal P. Joaquín Castel. Cáceres, 2017. pp.7

2 Bacas Leal P. Joaquín Castel. Cáceres, 2017.

 

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LA COLETA

Recuperamos LA COLETA, un escrito que presentó José Delmás Martín (que nació en Chía en 1960) al PREMIO LITERARIO “GUAYÉN” de 1985 y que publicó la Asociación Guayente junto con el Consello d’a fabla aragonesa. Este libro puede consultarse en la biblioteca de Benasque.

Sirva, por un lado, para divulgar y fomentar el patués; por otro, para hacernos una idea del ánimo de aquellos niños y jóvenes que tuvieron que dejar su tierra para estudiar y luego trabajar fuera del pueblo que los vió crecer; pero también para recordar algunos de aquellos juegos y profesiones que se fueron para no volver.

 

En iste llugá tan amagau entre montañas y pins, las cosas podeban pasá de moltas maneras, pero ban sé aixinas ta Toño “El Llargo”, el fillo del alguasil del llugá, que ademés d’aixó feba de caminero, campanero y enterradó. Moltos ofisios ta podé repllegá unas perras, ta que el suyo moset podese aná a estudiá a la capital, perque ta’l pay, aixó yera progreso.

 

A Toño, no l’agradaba brenca el sallí del suyo llugá.

 _ Pero papá, si yo ya sé dividí, multiplicá, sumá, restá y asta llechí de carrereta; ta qué quero sabre mes…

 _ Moset, no te das cuenta cóm ha tornau Juanet, el fillo del Boticario… ¡Qué finura, qué manera de ragoná! ¡En sabe més qu’el cura!

 _ Sabes qué pensó… que parese més una dona que un ome… El que sí sabe ye Melet, el pastó, qu’escasamén ba aná a la escuela y pregunta le qué tems fará demá… o per qué las culroyas tienen el papo royo… Tot te u dirá sin abé salliu del llugá.

 

Museo Angel Orensanz y artes del Serrablo – JL Acin Fanlo et al. Zaragoza, 1989. pp. 83 (pieza nº523). Baste (o albarda).

Toño admiraba molto a la chen que treballaban la terra. El sol els acarisiaba dan molto mimo, els moldeaba de una manera especial que a ell le feba goy. Sobretot al que admiraba més yera al albardero. ¡Qué brasos teniba el animal de tanto treballá! Per el día a llaurá dan els dos bous que teniba, y de billada a fé albardas. ¡Yera un milagro que un ome de su corpulensia y dans unas mans tan grans, podese fé ixas albardas tan majas! ¡Ah, que els dimenches no pegaba ni golpe!

 _ “El dimenche ye ta fé fiesta y acabá dan el bino de la cantina, que si no a Joserón se le tornará agro”, se le sentiba dí tots el sabtes de tardada, dan la bos tan fort que pareseba que tronaba.

 

Engañapastós – Aguzanieves – Bergeronnette

Toño llevaba unas cuantas nits que no pegaba güello. Sólo daba boltas y más boltas en la cama, pensán que dixaba a sus amigos, a la terra que ell més queriba. Ya no i aniría més dan la panda a minchá moras, a pará seps, ni a buscá niedos de gurrions, tordos o engañapastós.

 _ Busaltros sí que tos farets contens, ara que tos dixo tranquilos. Pero no sabets lo que yo siento al dixatos. Tos trobaré falta y busaltros penso que tamé. ¡Ya no tindrets qui tos done trigo, ni qui chuge dan busaltros a pedradas!

 Mientras anaba ragonán solo per la carrera de casa, se le umedeixeban els carrills.

 _ Ara sí que tinré buena cosecha de pomas, Toño.

 _ N’u pense tiet, que ta bacasions tornaré y alguna en pillaré de las de tío Hilario, que me fá molto goy corré deban tuyo sentín com gritas per detrás.

_ Ya te posarán en sintura por la capital.

 _ Lo que tornaré més rematau, y dan ganas de fé trastadas ben gordas.

 _ Un ministro ye lo que tornarás feto, Toño.

 

Aquella yera la saguera nit que dormiba al colchón de llana qu’eba feto su abuela y ¡en ba pensá de cosas! En lo que dixaba. Pero como diba su pay, tot fuese pel el progreso ese, aunque ell lo único que queribá fé yera treballá la terra y els dimenches p’el maitino aná a casá el chabalín. Ramón s’u teniba que pasá de ben… Enguán ya n’i eba matau sinc. A que ¡dan ixes cans que tiene, aixinas cualquiera…!

 Su pay diba que lo único que yera Ramón un bruto. A Toño no le importaba. A ell le feba goy aixó, y quan fuese un poco més gran, achudá-le al albardero a que no se tornase agro el bino de Joserón.

 A ell no le importaba el progreso ese que diba su pay,, ni los trenes, ni ixas casas tan alteras y tan fieras. A Toño, lo que sí le importaba yeran els sibades, els gurions, els engañapastós, las avellanas silbestes, las moras, el tusaletque teniba debán de casa, la charca agón se bañaba, chugá a las quillas, y… perque no, el sudá de sol a sol treballán la terra. Y lo que més le importaba, aunque aixó n’u sabeba digú, yera la coleta que se feba al pelo Pili. Cuan fuese gran, le diría que si se queriba casá dan ell. Ara no s’atrebiba ni a mirá-la; enseguida se posaba colorau.

 Pensán, pensán, la llum ya entraba p’els bentanicos y ell sin pegá güello. Ara le quedaba lo pió: despedí-se de sus amigos.

 Al primero que ba trobá, ba sé a Carlos, y no se ba atreví a dí-le adiós; le brincaban dos llagrimons, y no yera cosa de posá-se a pllorá debán d’un amigo.

 _ Perdona Carlos, ya no te tornará a dí més “Mochuelo”.

 _ U trobaré falta, ta podé-te tirá pedradas…

Después, a Jesús. En ban recordá de cosas qu’eban feto chuntos.

_ Toño, ya no i anirém més es dos chuntos. ¿T’en acordas de la saguera vegada que ben arribá a casa despullaus?

 _ M’en ban doná de chapatadas… ¡Y tot, per pasá p’el mitá del llugá sin patalons!

 _ ¡Qué queriban que fesem, si mientras mos bañaban mos los ban sacá…!

 _ ¡Asta el mosén. Mos bá pegá un tirón d’orellas!

 

D’el que sí teniba ganas de despedí-se yera de su amigo Fulgencio, el relojero. Tots diban qu’estaba lloco. A ell aixó no l’importaba; yera el único que sabeba fé funsioná el reloj del campanario. ¡ A que…, coma tardasen guaire a pagá-le, el reloj se paraba! Teniba la casa pllena d’imbentos suyos. Si les donaba cuerda a tots els relojs que teniba, cuan donaban la oras feban milló ruido que las trompas el día de la fiesta.

Per culpa de Fulgencio en bé pegá de pllosos una begada, cuan yera chicot.

_ Fulgencio, ista sabata nueba m’apreta molto así a la punta.

_ No te preocupes, yo te l’apaño en un periquet. Porta-me las tiseras de podá.

_ Toma, t’estaré mol agradeseu. El peu no s’i cabe dentro. ¿No’l sientes como grita de doló?

_ Tallarém la punta y ya podrás sacá els didos per debán y no t’apretarán.

Cuan ba arribá a casa el moset to contén:

 _ Mamá, mira, ¡ya no me fan mal las sabatas nuebas!

Chap, chap, chap, chap. Que m’en ba cayé de sopapos… Ya sólo le faltaba despedí-se de Pili, pero no s’atrebiba. Mientras se sacudiba un poco el tricot y se peinaba dan la man se ba desidí; sabeba que la trobaría en la charca. Cuan la ba bere, solo le ba salre de la boca:

_ Pili, por favor, no te talles la coleta.

Y  ba salre corrén a to corré, royo coma un tomate.

Chía, años 60, entre casa Andrés y casa Toña. Evelyne (1950-2016 ), Olivier ( 1957-2020), Bernard (1954-1999) -hijos de Margarita Villega Brunet- y José Antonio Cazcarra Villega, hijo de Soledad Villega Brunet. FOTO: Casa Toña.

Dispués de pillá el fardet de roba, anaba a penre el coche de línea. Caminaba al mitat de su pay. Els coneixeus le donaban palmadas a la esquena:

 _ ¡Ala Toño, que tornarás feto un señó!

 _ ¡Tú a ministro arribarás!

 _ Yo me tornase de tus ans, no me i quedaría así.

 Els güells se le umedeixeban; li salliban uns llagrimons que baixaban p’els carrillos coma dos singardallas, al galillo se l’eba feto un nudo, p’el cuerpo teniba un cosquilleo, teniba la sensasión de qu’eba pillau el desbarre equibocau.

 

La primera begada que ba torná, al cabo de güeit mesos:

_ ¿Qué tal per la capital?

_ Ben, no i ei muixons, ni se chuga a las quillas, ni se corre tan ben com así, pero anam al sine.

 

 

[VOCABULARIO]

Albarda =  https://dle.rae.es/albarda  // f. Bât

Albardero = el que fabrica albardas // f. Celui qui fabrique bâts

Amagau = escondido // f. Occulté

Bous = bueyes // f. Boeuf

Carrills = mejillas // f. Joues

Chabalín = jabalí // f. Sanglier

Chapatadas = palamdas (golpe en el cuerpo con la palma de la mano)  // f. Claques

Culroya = colirojo (pájaro) // f. Rouge-queue

Desbarre = encrucijada o desvío // f. Déviation

Despullau = desnudo // f. Nu

Engañapastós = aguzanieve (pájaro) // f. Berge-ronnette

Fieras = feas // f. Moches

Galillo = garganta // f. Gorge

Goy = gozo // f. Plaisir

Güéllo = ojo // f. Oeil

Gurrions = gorriones // f. Moineaux

Llaurá = labrar // f. Labourer

Llugá = pueblo // f. Village

Moset = niño o chico // f. Garçon ou enfant

Muixons = pájaros // f. Oiseaux

Papo = buche // f. Gésier

Pllosos = llantos // f. Pleurs

Quillas = birlas // f. Quilles

Ragoná = hablar // f. Parler

Rematau = travieso // f. Espiègle

Saguera = última // f. Dernière

Sine = cine // f. Cinéma

Singardallas = lagartijas // f. Lézard des murailles

Sopapos = bofetadas // f. Gifles

Tusalet = pequeño cerro // f. Petit coteau

 

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