CHÍA, SAN JORGE Y LA BATALLA DE ALCORAZ

Hoy se celebra San Jorge, patrón de Aragón. En este 2.021 se cumplen 925 años de la donación de la Villa de Chía al Monasterio de San Pedro de Taberna, priorato del Monasterio de San Victorián, por parte del rey Pedro I de Aragón y Pamplona, cumpliendo así la promesa hecha al monasterio cuando iba a librar la batalla para conquistar Huesca: illa villa que vocitatur Gia, si Deus fecisset me misericordia… Según Ricardo del Arco, sería en marzo de 1097, estando el rey Pedro I en el monasterio de San Pedro de Taberna, firmó la carta de donación1:

quando habuimus illa batalla de Alcoraz promisi Deo et sancto Petro de Taberna illa villa que vocitatur Gia… El pergamino no es original, sino copia de mediado el s. XII y, sin duda, el copista equivocó la era, que será 1135 ó 1136, o sea, años 1097 ó 1098; desde luego, antes de 1099 en que falleció Pedro, obispo de Huesca, mencionado en el documento como “viviente”. Además, es lógico suponer que el monarca tenía prisa por cumplir el voto”. 1(p.330).

 

Donación de Chía a San Pedro de Taberna – Archivo de San Victorian. Documentos de San Pedro de Taberna. 1096 (Copia), nº 1. – Chia, Cax2, Lig1, Num. 1; Anot. ms. en v.: noticia del préstamo de un breviario del abad de San Victorián; Texto en latín; Letra gótica: https://zaguan.unizar.es/record/80442/files/MS_459_3.pdf

 

Lucha de San Jorge y el dragón (1606-1608). Óleo sobre lienzo de Pedro Pablo Rubens (1577 – 1640). Museo de el Prado. Sala 028.

San Jorge es conocido por dar muerte a un dragón para salvar a una joven princesa… una leyenda para presentarlo como un caballero cristiano vencedor de la tiranía. Es el patrón de muchos lugares en España, pero también de naciones como Inglaterra y Rusia. Se cree que San Jorge nació en Capadocia, en la región de Anatolia central (Turquía), donde fue educado en la fe cristiana. Emigró con su madre a Lydda, en Palestina, al morir su padre. Allí fue nombrado tribuno militar, por su origen noble, y luego entró al servicio del emperador Diocleciano. Cuando se enfrentó al poder del imperio romano por el edicto del emperador contrra los cristianos, fue torturado y decapitado hacia finales del siglo III o principios del IV. Su sepultura era muy venerada y visitada, extendiéndose el culto al Santo por toda Europa durante la Edad Media. Se le atribuyen hazañas y milagros, pero la Iglesia ha puesto en duda la existencia de este Santo.

El islam constituía una fuerte barrera en el valle del Ebro que frenaba el avance de los reyes cristianos. Conquistar Wasqa suponía asentarse en el llano y acercarse a Saraqusta. En 1094 Sancho Ramírez ponía sitio a la actual Huesca, pero falleció por herida de flecha antes de lograrlo. Hizo jurar a sus hijos que empeñarían sus fuerzas en conseguir tomar la “la ciudad de la muralla de las cien torres”. Así lo hizo su primogénito Pedro I, designado rey de Sobrarbe y Ribagorza en 1085 y de Aragón y Pamplona en 1094. En noviembre de 1096 tuvo lugar la batalla en los campos de Alcoraz, en la que los castellanos (y su rey Alfonso VI) apoyaban a la taifa de Saraqusta y a su rey Al-Musta’in II. La leyenda sitúa en la batalla a un poderoso caballero que emitía un gran resplandor que se incorporó a las tropas de Pedro I cuando las cosas empezaban a torcerse, levantando el ánimo de los soldados que consiguieron ganar la batalla. En el escudo de Aragón quedó la divisa de San Jorge (cruz roja sobre fondo blanco) y las cuatro cabezas de los moros. Andando el tiempo, los reyes de Aragón adoptaron el dragón en su emblema heráldico, según explica Guillermo Fatás2.

 

«…invocando al Rey el auxilio de Dios nuestro señor, apareció el glorioso cavallero y martir S. George, con armas blancas y resplandecientes, en un muy poderosos cavallo enjaeçado con paramentos plateados, con un cavallero en las ancas, y ambos a dos con Cruces rojas en los pechos y escudos, divisa de todos los que en aquel tiempo defendían y conquistavan la tierra Santa, que aora es la Cruz y habito de los cavalleros de Montesa.

Espantaronse los enemigos de la fe viendo aquellos dos cavalleros cruçados, el uno a pie, y el otro a cavallo: y como Dios les perseguía empeçaron de huyr quien mas podía. Por el contrario los Christianos, aunque se maravillaron viendo la nueva divisa de la Cruz: pero en ser Cruz se alegraron, y cobraron esfuerço hiriendo en los Moros: y assi los arrancaron del campo y acabaron de vencer»3

En uno de los sillares de la Iglesia de San Vicente encontramos esculpida una cruz dentro de un círculo que parece de los Templarios, más que de San Jorge,  y que nos inclinamos más por identificarla con la cruz con apéndices de las monedas de Pedro I. La otra, más grande y evidente, tampoco podemos identificarla. De momento, no tenemos base sólida para dar un origen o significado a estas dos cruces.

 

Otra leyenda dice que San Victorián se apareció a Pedro I antes de la batalla y que el rey decidió llevarse sus reliquias hasta Wasqa y los campos de Alcoraz para que el Santo les llevara a la victoria. En cualquier caso, leyendas y milagros aparte, la Wasqa musulmana de cuatro siglos de historia, dio pasó a la Huesca cristiana que se integró en el reino de Aragón, pasó a ser su capital (sustituyendo a Jaca) y se convirtió en sede episcopal. Pedro I murió sin descendencia en el Valle de Arán en 1104 y fue el heredero su hermano Alfonso I (1073 – 1134), que se dedicó a la expansión del reino, cuadruplicando el territorio en los treinta años que reinó.

PETRUS REX – ARAGON Moneda jaquesa Pedro I rey de Aragón y Pamplona

En el siglo XI, cuando se libró esta batalla, Chía pertenecía al Señorío de Ramón Amat de Beranuy4. El nombre de este “señor feudal” aparece en múltiples batallas de la reconquista en el Alto Aragón. Los derechos sobre la Villa de Chía fueron pasando a sus descendientes hasta 1184, cuando el rey Alfonso II en su visita al Monasterio de San Victorián reconoció los derechos que San Pedro de Taberna tenía sobre esta Villa otorgados por su antecesor Pedro I en 1096. Explica Ricardo del Arco [p.330-31]1: Sin embargo, la villa la tenía Ramón Amat, según expresa el Rey [Pedro] en la donación, quien no aceptó el cambio con la villa que, sin duda, le propuso el monarca; y éste —sigue diciendo— accede a que continúe en la posesión de Gía, o Chía, hasta que Dios le presente ocasión de darle otra a cambio, que le satisfaga. Esta oportunidad no debió de llegar para el Rey, por cuanto su hermano y sucesor Alfonso I, desde el castillo de Calasanz en el año 1126, donó la villa a San Pedro de Taberna, a San Victorián y a su abad Durando, porque, a buen seguro, el Monasterio reclamaría el cumplimiento del voto de Pedro I. Esta “doble titularidad” explica que en Chía haya dos iglesias (románicas), la de San Martín -que dependía de San Victorián- y la de San Vicente -que dependía del Señor de Beranuy-.

“Es probable que (…) la superposición de poderes locales acabara favoreciendo a Ramón, que tenía de su parte una larga tradición de autoridad en Chía. Lo que parece claro es que el control efectivo de San Victorián se retrasó sine die y que la situación seguía estancada en donde aquella cláusula la había dejado. La resistencia a renunciar a la potestad sobre esta localidad nos muestra el peso que había alcanzado esta familia tras -por lo menos- un cuarto de siglo de autoridad local, que tal vez no se basase tan sólo en el ejercicio de atribuciones propias del poder público, sino también en un dominio, en forma de tierras y familias campesinas, que le otorgaba una posición más fuerte que la de los monjes. Sin embargo, la aspiración —o, tal vez, simple inercia— de Ramón Amat a asentarse como señor de la población iba a ser bloqueada por la expansión del dominio de San Victorián a golpe de disposiciones reales5.”

Cuando las circunstancias lo permitan, podríamos pensar en organizar un rastrillo que, además de recordarnos la presencia de Chía en la historia de Aragón, nos permita recaudar fondos para la rehabilitación del patrimonio histórico de nuestra villa. Ahí dejamos la idea.

Historia de Aragón en 3 minutos, de MENUDOARTE: https://www.youtube.com/watch?v=RyG16Y0EA8Q

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En tiempos de Jaime II (1267-1327) aparece en un diploma real el Valle de San Pedro de Gía como “moneda de cambio”, pero esta es una historiapara otro día y, quién sabe, si otra fecha para celebrar con otra feria, rastrillo o mercadillo.

Fue en el S. XV cuando Juan II declaró el fuero de que San Jorge fuera fiesta “perpetua, guardada, observada y celebrada solemnemente”. Como sólo los reyes, nobles o instituciones celebrarban su admiración por el santo, Felipe II en las Cortes de Monzón de 1564 presididas por Felipe II se decidió imponer multa de 60 sueldos jaqueses a quien no guardara la fiesta del santo patrón. Feliz día de Aragón.

 

 

1Ricardo del Arco. FUNDACIONES MONÁSTICAS EN EL PIRINEO ARAGONÉS.  Príncipe de Viana, ISSN 0032-8472, Año nº 13, Nº 48-49, 1952, págs. 263-338

2Guillermo Fatás Cabeza «El escudo de Aragón», en Aragón, reino y corona: Centro Cultural de la Villa de Madrid, del 4 de abril al 21 de mayo de 2000, [Zaragoza] : Gobierno de Aragón, [2000], págs 167-174. ISBN 84-8324-084-X. Véase el capítulo «Epílogo: El dragón d’Aragón», pág. 174.

3Crónica sobre la batalla de Alcoraz, supuestamente escrita por Aimerico, abad de San Juan de la Peña de 1088 a 1099. [volumen 58 de la Colección Diplomática . Resultó ser un cuadernillo de 26 páginas, que Antonio Ubieto Arteta califica de vulgar.y ramplona falsificación, bastante tardía”. Ubieto Arteta, A.: Colección diplomática de Pedro I; Zaragoza, 1951, pp. 84-100.

4La tenencia de “una honor” implicaba la capacidad de administrar un castillo con su distrito y de recibir una serie de derechos y rentas sobre los mismos. Teóricamente, eran encargos rescindibles, por lo que los monarcas mantenían un cierto control sobre aquellos, pero las familias solían perpetuarse en el desempeño de esos cargos hasta que las honores se convertían en bienes patrimoniales. Los únicos ejemplos en que este proceso se interrumpió se debieron a la injerencia de una institución eclesiástica, como en Chía con San Victorián, o en Besiáns con San Vicente de Roda, casos en que el rey hubo de ofrecer a sus tenentes una compensación. “La honor” también se revocaba si el señor cometía un acto grave que justificase una revocación definitiva. Montañas, comunidades y cambio social en el pirineo medieval. Ribagorza en los siglos X-XIV. GUILLERMO TOMAS FACI Capítulo 3. Las clases dominantes en la sociedad feudal. Universidad de Zaragoza, 2016.

5Guillermo Tomás Faci. CONFLICTOS DURANTE LA CONSTRUCCIÓN DE LOS SEÑORÍOS EN RIBAGORZA (SIGLOS XI-XII): LA DONACIÓN DE CHÍA AL MONASTERIO DE SAN VICTORIÁN POR ALFONSO I Y SUS CONSECUENCIAS. Aragón en la Edad Media (2008) pp. 795-810  [p.804]

6En los registros de Cancillería conservados en el Archivo de la Corona de Aragón se conserva un diploma real en el que se recoge que el rey Jaime II dona el monedaje de la villa de Graus y de los lugares de Santa María, villa de Tierris. La Selva, Torre de Esera, Torre Forado, Bruils, Toledo y Torre de Lisa con las aldeas San Martín de Asán, Guatal, Guesa, Gex, Foradada, Valle de San Pedro de Gía, Bisaurri, Ormella Ruis, Pallars y Honor de Santa María de Guarra, y sesenta sueldos censales que recibía anualmente del molino Sulinse en el rio Ara; todo a cambio de la iglesia de San Salvador de la ciudad de Huesca, que entonces dió al monasterio de Leire, en el reino de Navarra (Gratiarum 1306-1308, fol. 97). En p.328 de FUNDACIONES MONÁSTICAS EN EL PIRINEO ARAGONÉS. Ricardo del Arco.  Príncipe de Viana, ISSN 0032-8472, Año nº 13, Nº 48-49, 1952, págs. 263-338

 

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COFRADÍA DEL NOMBRE DE JESÚS

Los dominicos fundaron convento en Graus en 1599. Un 15 de abril de 1602, hace hoy 419 años, se fundó en la Villa de Chia la Cofradía del Nombre de Jesús:

… Fray Fernando del Conde, prior de los dominicos de Graus, el Justicia Antonio Des y los jurados Antonio Saler y Jaime Cortina, todos de Chía… dijeron fundar y erigir la Cofradía del Santísimo Nombre de Jesús en la villa de Gía, ya que han tenido sus moradores gran devoción por medio de su predicación

…se funde la dicha cofradía en la iglesia parroquial de San Vicente de Gía, en el altar mayor della, para que más en particular puedan servir a Dios Nuestro Señor  y desterrar el vicio de blasphemar y jurar el Santo Nombre de Dios y ganar la indulgencia concedida por los Sumos Pontífices a los cofrades della y porque la cofradía se funde con más brevedad y su deseo y devoción sea más presta executada. Por tanto, suplicaron el padre Fernando del Conde, funde la cofradía del Santísimo Nombre de Jesús… dixo que recibía y recibe a los dichos suplicantes en los dichos nombres y cada uno dellos y  a todos los vecinos y habladores de Gía

… guardarán los estatutos y ordenaciones della, assenta y escriben en un libro que para eso deben tener…

…nombró por prior a mossen Nicolaus Portaspana, vicario perpetuo 

El decreto de Fray Gabriel Jiménez, prior de Graus, está firmado el 16 de abril de 1602:

…erigere, instituere societatem Santissimi Nominis in ecclesia sancti Vincentii loci de Gía, distat per duo milliario circiter ab alio habente dictan societatem iam legitime erectam… dictam soladitatem iuxta bullas Pii pape quarte et quinte contra blasphemos et  periuros.

[Transcripción del sacerdote e historiador D. Francisco Castillón Cortada (1927-2018) de archivos eclesiásticos. Publicado en DAA el 31/03/1996]

Honorio III y la bula fundacional de los dominicos. Predicación – Contemplación – Estudio.

En siglos pasados, las  cofradías (una forma de asociacionismo religioso) tuvieron un importante papel para transmitir la doctrina, además de ser mecanismo para la sacralización del día a día y del calendario de la vida campesina. Muchas de las cofradías del medio rural y campesino se crearon a instancias de los dominicos (también de los franciscanos y otras órdenes). Dice Domingo L. González:

“En este proceso influirá también la actitud positiva de los obispos, quienes promoverán también su fundación debido a las importantes ventajas que ofrecían desde el punto de vista doctrinal y pastoral, pues estimulaban la participación de los fieles en los actos de culto, aseguraban la difusión y consolidación de aquellas nuevas devociones que la Iglesia renovada pretendía impulsar, permitían la existencia de unos caudales con los que dar la brillantez y el esplendor necesarios a las ceremonias y fiestas sagradas, al tiempo que garantizaban el aseo y mantenimiento de los templos, su dotación de objetos litúrgicos y su adorno con altares e imágenes; asimismo servían de canal para transmitir la doctrina a los fieles, creaban las condiciones necesarias para que éstos revivieran –como miembros de colectivos espirituales– los ideales que habían alentado en las primeras comunidades cristianas y, finalmente, les organizaban en clave cristiana el discurrir del tiempo sacralizando su calendario. (…) En fin, se constituían como los vehículos ideales para hacer llegar la reforma a todos los rincones de la cristiandad católica y disipar la ruda ignorancia de los fieles en materia religiosa, que tanto apesadumbraba a los obispos de la primera mitad del siglo XVI”.

Virgen del Rosario – MURILLO

En aquellos años, era muy frecuente que hubiera más de una cofradía en la misma parroquia. En Chía existía también la Cofradía del Carmen y la del Santo Rosario https://villadechia.es/cofradia-del-santisimo-rosario/(la advocación mariana más popular a nivel europeo de los siglos XVII y XVIII). Citando de nuevo a Domingo L. Gonzáles:

“Las cofradías del Rosario tenían también una clara intención doctrinal defendiendo la maternidad virginal de María y su intercesión por los hombres. Ciertamente estimulaban el culto a la Madre de Dios y el rezo cotidiano entre los fieles. Ser hermano del rosario obligaba a rezarlo completo semanalmente cristianizando así la jornada. Pero su rezo contribuía a familiarizar a los fieles con los misterios de la salvación, los implicaba más intensamente en los actos misionales, durante los vela- torios de cadáveres y hacía provechosa su asistencia a una misa que, oficiada en latín, no siempre eran capaces de seguir (…)”

Volviendo al objeto de esta entrada, parece ser que las blasfemias al Nombre de Jesús eran mucho más que una mala costumbre. Explica Carlos José Moreno (p.137): “La blasfemia era un tema que preocupaba mucho a los teólogos y moralistas ya en la Baja Edad Media. Fray Vicente Ferrer censuraba en sus misiones la gran facilidad con la que se jura y blasfema, siendo una auténtica costumbre entre los católicos. En el siglo XVI, Fray Domingo de Soto ponía gran énfasis en la perversidad de las blasfemias como un ultraje a Dios, peor que el homicidio”.

 

 

 

 

 

 

 

La Orden de los  Dominicos (o Predicadores) se empleó  a fondo en la defensa del Nombre de Jesús y del rezo del Rosario en toda España; en Chía, como en otros pueblos de Graus a Benasque, se rezaba el rosario de la aurora https://villadechia.es/la-despierta-y-el-rosario-de-la-aurora/, práctica muy probablemente difundida por los dominicos. Estas dos cofradías surgieron en Chía a instancias de la labor pastoral de los dominicos de Graus.

Don Carlos Muñoz Serrano, comisario Real y apostólico, Canciller del Reino de Aragón, Regente del Consejo Supremo de Aragón y Obispo de Barbastro (1.596-1.604) fundó el Convento de los Dominicos de Graus en 1599. El convento de Santo Domingo y su iglesia se construyeron en los terrenos de la margen izquierda del barranco de San Miguel, entre lo que es ahora la calle Santa Bárbara y el pasaje de Santo Domingo. Con la desamortización de 1.835 se ordenó «suprimir todos los conventos en los que no hubiera al menos doce religiosos procesos», eliminando estas ordenes religiosas, incautando y vendiendo sus bienes. Los dominicos de Graus desaparecieron en 1837.

 

GONZALEZ, D. L. Obradoiro de Historia Moderna, N.o 22, 63-92, 2013,

SABORIT BADENES, P.: “Las cofradías. Estudio del significado de las cofradías a través de las del Alto Palancia”; Estudis, 1990, pp. 153-154

 

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LA COLADA

La lavandera (1839), de Daniel Ridgway-Knight

Hasta mediados del siglo XX, el lavado de la ropa era una de las tareas más duras de la casa. Cuando había ropa sucia, tocaba hacer la colada; pero todo dependía del tiempo que hiciera y del tiempo que dispusieran las mujeres para dedicarse a ello. El término “colada” proviene del proceso de “colar” la ropa sucia con ceniza que ha sido hervida.

Las lavanderas (1779-1780), de Francisco de Goya. Museo del Prado.

La colada podía durar entre 3 y 4 -días si hacía buen tiempo- hasta 8 ó 10 -si era invierno, hacía frío o llovía-. El de lavandera era un oficio duro, pero permitió a que muchas mujeres ayudaran a mantener a sus familias en los siglos pasados. El término lavadero (llabadó en patués) se usa desde el siglo XVI y designa “el lugar destinado para lavar la lana, ropa u otra cosa” según lo define el Diccionario de Autoridades (1732)1.

 

Hacía falta el cajón, la tabla y la pala, el caldero y las estreudas (o trébedes), el roscadero, el lienzo y la coladera. Los pasos a seguir para lavar la ropa eran:

  1. Hacer jabón
  2. Cocer la ceniza
  3. Preparar la ropa
  4. Pasar la colada
  5. Encrespar y aclarar
  6. Secar la ropa

1.- Hacer jabón

El jabón se conoce hace miles de años. Para fabricar el jabón las mujeres utilizaban el sebo rancio, los aceites de freír y otros restos de grasa.  La “receta” de casa Presín eran 4 kg de grasa y 2 kg de sosa, a disolver en 8 litros de agua; pero según la experiencia y mano de cada mujer, podía modificarse.

Jabón de taco

La grasa y la sosa se mezclaban y disolvían en agua hirviendo en un caldero. Había que revolver constantemente y que hubiera suficiente fuego para que la mezcla no dejara de hervir; si no, se “desligaba”.

Hacían falta un par de horas removiendo la mezcla para conseguir una pasta espesa. Se sacaba la pasta con una espumadera, separándola del agua, y se introducía en una caja de madera donde se solidificaba. Se desmoldaba a los dos o tres días y con un alambre o cuchillo, se cortaba en porciones o tacos. De ahí lo de “jabón de taco”.

2.- Mojar la ropa

La ropa se separaba según la suciedad, si era blanca o de color, y el tipo de tejido (resistente o delicado). Había que quitar los botones y adornos (puntillas, lazos) susceptibles de estropearse.

Paleta para picar la ropa

El primer día se mojaban las prendas y se restregaban. La ropa más delicada se enjabonaba en una artesa de madera. La ropa blanca y resistente se frotaba con el jabón, dando golpes con la paleta y fuertes batidas de la ropa en el agua, se elimina la suciedad más superficial. Se aclaraba a medias, dejando algo de jabón para que actuara.

3.- Cocer la ceniza

La ceniza que se guardaba de la chimenea o la cocina económica se hervía con agua en un caldero grande de cobre, para lo que era necesario mucho fuego. Durante la cocción se producía mucho humo.

Mientras se preparaba la ceniza, se colocaba  sobre una base de madera (o una piedra a modo de cubeta) un cesto o canasta (roscadero) en la que se colocaba la ropa de forma ordenada y que había estado a remojo el día de antes. Al fondo se colocaban las piezas más fuertes, luego las sábanas y arriba de todo quedaban las prendas más delicadas, que se cubrían con un lienzo fuerte de cáñamo (cernadero) sobre el que se echaba la ceniza cocida o cernada.

Para simplificar el proceso, se intercalaba la ceniza entre las diferentes capas de ropa y se echaba el agua hirviendo sobre el lienzo de tela que las cubría.

4.- Pasar la colada

El remojo con cenizas y agua caliente debía hacerse en las casas y era llamado “la colada”. La ceniza líquida iba penetrando en todas las capas de ropa enjabonada. La operación se repetía las veces que fueran necesarias para disolver la grasa corporal de la ropa y blanquearla.  La ropa quedaba así hasta el día siguiente.

El líquido que salía del canasto o roscadero se recogía en otro recipiente, se volvía a calentar y a echar sobre la ropa hasta que el líquido que se escurría adquiría color rojizo y olía a limpio. Este líquido es lejía, y se guardaba en recipientes para la limpieza de la casa, los platos, los calderos y fregar el suelo.

5.- Encrespar y aclarar

Al día siguiente, la colada de ropa se transportaba al Riu o al llabadó y se pasaba por agua limpia.

Encrespar consistía en quitar la lejía que tenía la ropa y enjabonarla de nuevo, frotándola con las manos y dándole fuertes paletadas. Una vez encrespada, la ropa se aclaraba con agua, otra vez mediante batidas y paletadas.

6.- Secar la ropa

Una vez aclarada, la ropa se retorcía para quitarle toda el agua posible y se extendía por los muros o los arbustos de alrededor para que se secara al sol.

Se plegaba antes de que estuviera completamente seca y bien plegada se llevaba a casa, donde se recosían los desperfectos y se colocaban los botones, lazos y adornos antes de guardar la ropa en las arcas o el armario.

Lavadero de Cerler
Lavadero y cruz de San Sebastián. Benabarre, 1910. FOTO: Ramón Garuz. En Ribagorza, historia de una metamorfosis. Paquita Ballarín. 

Con los jabones y lejías industriales el proceso se acortó significativamente, pasando de varios días a uno; aunque igualmente había que ir al río o al lavadero, restregar y picar, y dejarse en el proceso la espalda y las manos, que llegaban a sangrar. Muchas veces las mujeres acababan metiendo los pies y las piernas en el agua. Esto suponía contraer bronquitis, neumonías, catarros, reuma o sabañones.

En el siglo XIX se acondicionaron las orillas, fuentes y arroyos en los pueblos; no es hasta principios del siglo XX cuando se instituye en todos los pueblos el lavadero1, lo que fue un alivio para la espalda de las mujeres. Para lavar en casa, hubo que esperar a tener agua corriente, electricidad y una lavadora, aparatos que no llegaron hasta los años 60.

Abrevadero y lavadero de la fuen de Baix

En Chía se lavaba en la Fuen de la Canal, el Pradet de la Regalera, la Fuen de Baix y els Esguarans hasta que se hicieron los lavaderos a la entrada del pueblo (entre Casa Bon y Casa Sansón), décadas después fueron demolidos para ubicar los contenedores de basura.  Estos lugares fueron verdaderos centros de socialización, cotilleos, tertulias y confidencias; lo que ahora son las “redes sociales”.

Acondicionar el acceso y reconstruir el llabadó de Baix es una tarea pendiente, un homenaje y reconocimiento a nuestras abuelas.

Muchas gracias a todas las mujeres de Chía que han contribuido a la redacción de esta entrada. Si alguna de las casas localiza fotos de las mujeres lavando en Chía o de los utensilios que se usaban, actualizaremos la publicación incluyendo esas imágenes. Mientras, nos permitimos mostrar las que recoge Lorien La Hoz en su Facebook:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1La vida entorno al lavadero. Tamara del Estal Hernández. 2010.

 

El oficio más molesto, más duro: El trabajo de las lavanderas en la España de los siglos XVIII al XX. Carmen Sarasúa. Historia Social.

 

Una aproximación a la sociabilidad femenina y a la creación de la conciencia de género: los lavaderos en el mundo rural alavés. Beatriz Gallego. 2011.

 

 

 

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