SÁBADOS DE MAYO, SIGLOS DE ROMERÍA A LA ENCONTRADA (III)

Fachada sur de la ermita de La Encontrada

Tercer sábado de mayo, día 63 de la cuarentena por COVID-19. Iremos a La Encontrada, pero no todo el pueblo junto en procesión para evitar una concentración excesiva de personas.

Ya comentamos en la entrada publicada el sábado pasado, que a partir del siglo XII se extiende la devoción mariana en tierras del norte de España con la construcción de ermitas o santuarios bajo diferentes advocaciones de la Virgen María. Leyendo el libro del padre Faci de mediados del siglo XVIII, vemos que las leyendas sobre las Vírgenes de los santuarios y ermitas tienen elementos comunes o similares. Como dice JJ Azanza1, de la Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro de la Universidad de Navarra: Más allá de la realidad histórica, las leyendas permiten confirmar tres aspectos:

  • que el principio del culto a la Virgen data de muchos siglos atrás;
  • que algún hecho extraordinario debió de ser el motivo de haberle erigido santuarios en su honor;
  • y que en el transcurso de los siglos, singulares son los favores concedidos por la Virgen a las localidades que se acogen bajo su protección.”

Así pues, no se sabe bien dónde acaba la historia y dónde empieza la leyenda. Toda esta tradición queda recogida en “los gozos” respectivos de cada una de las Vírgenes que son objeto de culto, permitiendo recordar a través de la poesía popular tanto la leyenda, como los milagros o favores concedidos por la Virgen, así como todos los elogios y bondades que se le atribuyen. Los gozos a la Virgen de La Encontrada son un fiel reflejo de toda esta tradición de siglos que se recuerda cada sábado de mayo y el día de la fiesta mayor, el 8 de septiembre. Tradicionalmente, las mujeres cantan el estribillo “Sed siempre nuestra abogada / nuestra madre piadosa” en la nave y los hombres entonan las estrofas desde el coro; aunque ahora las mujeres cantan también las estrofas.

De izq. a dcha.: Julio Nerín Mallo (de Presín), Jesús Mur Pallaruelo (de Coalu), Juanito Lacorte Mur (de Barbero), Jesús Pallaruelo Mallo (de Gregoria), Antonio Carrera Garuz (de Galino), Emilio Río Mur (de Sansón) cantando los gozos de la Virgen de la Encontrada, en 2005.

En Chía no hay una gran afición por ir a misa, pero sí se lleva en la sangre cardigasa la devoción a la Virgen de La Encontrada; aunque no se sea “católico romano apostólico”, hay dos fechas que no se pierden los vecinos de este pueblo para ir a la Virgen, el último sábado de mayo y el 8 de septiembre. Ni qué decir tiene, que cuando las cosas se ponen mal, La Encontrada es “áncora de salvación”. Como en agosto de 1991, cuando se prendió fuego la zona de La Cuadra, a 7 km de Chía, como consecuencia de una tormenta eléctrica. El fuego se acercaba peligrosamente a los pueblos próximos (Seira, Barbaruens y Chía), mientras los hombres trabajaban con las brigadas anti-incendio y los militares, las mujeres rezaban a la Virgen de La Encontrada. Fue la lluvia la que freno el avance del incendio, permitiendo así intervenir con seguridad hasta su completa extinción. Julio Nerín Mallo, de casa Presín, compuso la última estrofa que se incorporó a los gozos desde septiembre de 1991: “Sábado 10 de agosto / cuando el fuego nos cercaba / los vecinos de este pueblo / con gran fe os suplicaban / Y una nube milagrosa / lo paró de madrugada”. En el libro Viaje al Pirineo fantástico, de Pep Coll, leemos sobre Chía: “Los gozos de la Virgen no son nada del otro mundo. (…) Sorprende, pero, una estrofa incluida con bolígrafo, detrás de la hoja impresa: [y reproduce la estrofa sobre el fuego y el episodio de los hombres en la montaña y las mujeres en la ermita -que además sitúa equivocadamente en 1990-]. Inmediatamente, el cura del pueblo versificó el prodigio y lo incluyó al curriculum hagiográfico de la Encontrada.” Lo que sorprende es que alguien que “pasaba por aquí” y no debió de quedarse mucho, se permitiera escribir sin ningún tipo de rigor ni conocimiento certero haciendo, además, juicios de valor poco acertados. Como ya comentamos en la presentación del blog, de lo poco que hay publicado sobre Chía -en libros, periódicos o internet- bastantes cosas son incorrectas o inexactas, se confunden o mezclan, están equivocadas o inventadas. Por eso, desde este blog, os pedimos que nos ayudéis a identificarlas y a pedir a sus autores que las corrijan o rectifiquen.

Exvotos expuestos en uno de los paramentos de la nave.
Exvotos expuestos en la sacristía.

 

 

 

 

 

 

 

 

Destacamos también una colección de exvotos que hasta hace unos años estaban en la nave de la ermita (sobre la pared oeste) y que después de la última reforma se guardan en la sacristía; principalmente bustos, brazos y piernas, también unos pulmones, un corazón, unos senos y una tablilla. Por un lado, es una señal de agradecimiento, por otro, queda constancia del suceso y, todo ello, abunda la fama del santuario y su patrona.  Los exvotos son ofrendas que se depositan en los santuarios o lugares de peregrinación, cuando se ha recibido una gracia o una curación. El origen de este tipo de ofrendas a los dioses se sitúa en las culturas egipcias y mesopotámicas, representando personas, animales o guerreros. En España se han encontrado exvotos en bronce de la época de los íberos (siglo III a.C.). El catolicismo conservó este tipo de ofrendas para mostrar agradecimiento a Dios, la Virgen o Santo en recuerdo del beneficio recibido; pueden ser pinturas, fotos, figuras de cera, cabellos, ropas o tablillas.

Muro oeste de la ermita y espadaña en la fachada sur. Foto de esta mañana.

Queda aún hablar de muchos aspectos de Nuestra Señora de La Encontrada, el ornato de la ermita, los mantos de la Virgen, el estandarte, los ermitaños, el rosario cantado en las romerías de mayo, el baile de los mozos y la ofrenda el día de la fiesta mayor, así como de las características arquitectónicas del templo, las reformas, otros cantos diferentes a los gozos que es tradición dedicar a la Virgen de La Encontrada y la ficha técnica de la ermita, dentro del conjunto de iglesias, ermitas y pilarets que conforman los lugares de culto de la Villa de Chía.

Los hijos de Chía han sabido conservar y transmitir la fe y la devoción a La Encontrada a lo largo de muchos siglos, un sello de identidad de los cardigasos. Haciendo nuestras las palabras de JJ Azanza sobre las gentes de pueblos de Tierra Estella y sus ermitas: ”han sabido transmitir, de generación en generación hasta nuestros días, una fe popular hecha de leyendas y milagros, de coplillas y gozos, de novenas y romerías. Todo un legado devocional y patrimonial de gran valor que debe conservarse para mantener vivas las señas de identidad que durante siglos han caracterizado a los habitantes” de Chía.

 

1Arquitectura de coplillas y gozos. Santuarios marianos en Tierra Estella. D. José Javier Azanza López

 

 

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