AÑO DE NIEVES, AÑO DE BIENES

Chía – Valle de Benasque (Diciembre 2017)

La Villa de Chía vestida con manto blanco se merece un post (una entrada). En muchos lugares de España no es lo habitual tener nieve en invierno, pero el temporal de este fin de semana ha vestido de blanco muchas localidades de la geografía española. En Chía no es que caiga todos los días del invierno, pero estamos acostumbrados a la nieve. Este fenómeno meteorológico está asociado a muchos refranes, algunos de los cuales ya vimos el año pasado    https://villadechia.es/ta-disiembre-crema-llena-y-duerme/ https://villadechia.es/an-de-abellanas-donas-prenadas

“Año de nieves, año de bienes”: la nieve en invierno se asocia a buenas cosechas en primavera-verano, ya que actúa como aislante térmico, protegiendo a los brotes de las heladas, a la vez que aporta humedad a la tierra. Como explica el Instituto Cervantes a propósito del significado de este refrán, la tierra labrada se mantiene húmeda y esponjosa, lo que favorece el crecimiento de los cereales; por otro lado, permite que se rellenen los acuíferos a medida que la nieve se va fundiendo. Era un refrán muy utilizado en tierras de cereal y, como ya hemos visto, en Chía se ha cultivado cereal durante siglos https://villadechia.es/el-significado-de-chia/.

 

 

Chía – Valle de Benasque (23 enero 2019)
Chía – Valle de Benasque (9 enero 2021)

También hace alusión a los beneficios económicos de las nevadas de enero este otro refrán, “Con nieve en enero, no hay año austero”En los últimos 50 años, que ya no se siembra cereal en el valle de Benasque, la nieve sigue aportando beneficios económicos por ser imprescindible para el buen funcionamiento de la estación de esquí de Cerler, los deportes de invierno y todos los comercios y alojamientos relacionados con el turismo de nieve en el valle.

En cualquier caso, lo que hace falta es que la nieve llegue en su momento, como las heladas y las lluvias, para que no se alteren los ciclos de la agricultura y que se consiga el máximo rendimiento en las cosechas. También es muy necesaria para el buen desarrollo y aprovechamiento de pastos y praderas para el ganado.

 

Calle La Iglesia de Chía – Valle de Benasque (23 enero 2019)
Iglesia de San Martín (s.XII) en Chía – Valle de Benasque (23 enero 2019)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La nieve suele ser recibida con ilusión, despierta simpatías y buenas sensaciones. El blanco es un color que aporta calma y serenidad. La nieve nos hace sentirnos más felices; se asocia con renovación y limpieza. Mientras nieva todo se sosiega, ver caer la nieve siempre nos asombra y maravilla, nos trae recuerdos de la infancia, nos invita a jugar, a hacer muñecos de nieve o, simplemente, a dejar nuestras huellas mientras conectamos con el espacio-tiempo que nos rodea con la sensación de que el tiempo se ha parado, mientras descubrimos la magia de la naturaleza vestida de blanco que sabemos no durará mucho.

 

Quitanieves de tracción animal
Chía – Valle de Benasque (9 enero 2021)
Chía – Valle de Benasque (9 enero 2021)
Chía – Valle de Benasque (23 enero 2019)

Hoy en día, con las quitanieves y la sal, la nieve dura poco; no hace tantos años entre que nevaba más veces durante el invierno y que no se retiraba con tanta facilidad, la nieve -y el hielo- permanecían mucho tiempo en las calles, los caminos y los campos, dificultando la vida diaria. Pero ese momento mágico de la nieve cayendo, del manto blanco cubriendo la naturaleza, en general, permanece como un buen recuerdo en la memoria de todos.

 

 

 

 

 

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TA DISIEMBRE, CREMA LLEÑA Y DUERME

Desde enero hemos ido recordando mes a mes los refranes que hacían referencia a la época del año. Dichos y refranes que son el resultado de la observación, de la experiencia y, por supuesto, de la gracia, el ingenio, la inocencia o la maldad de aquella gente que sufría los rigores de una vida y de una climatología que hoy en día sobrellevamos con bastante menos sufrimiento. De esta forma, el aprendizaje acumulado se transmitía de generación en generación. Hemos seleccionado dos fotos de Ricardo Compairé Escartín hechas entre 1920-1936 y que se conservan en la fototeca de la Diputación Provincial de Huesca.

Rasal. Familia en la cocina. fototeca DPH.
Cocina en Novales. Fototeca DPH.

 

 

 

 

 

 

 

En diciembre hace tanto frío y el día es tan corto, que cuando no había luz ni calefacción, no quedaba otra que tener la chimenea en marcha y, si hacía mucho frío, no moverse de la cama. Así que: Ta disiembre, crema lleña y duerme. Eso sí, conviene saber que no calientan igual todas las maderas. Dicen los abuelos: la lleña de búixo [boj] y de queixígo [roble] fan mol buen foc. Y un buen fuego era lo que hacía falta ta billá [pasar la velada]. Noviembre, diciembre, enero y febrero son los meses con las noches más largas y frías, con poco que hacer, y se pasaban en familia y con los vecinos, contando historias y jugando a cartas.

Otro refrán relacionado con el mal tiempo de estas semanas es el de Dios mos llibre de la neu polbina y la mala besina. La nieve recién caída que se arremolina con el viento (turberas) es muy peligrosa y temida en la montaña, porque puede causar la muerte de animales y de personas. Sobre las “malas vecinas”, poco más hay que añadir.

Berche para proteger las verduras de invierno.
Col cultivada en Chía.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En diciembre se construye el berche con una estructura de palos sobre los que se colocan ramas de boj, para proteger del hielo y la nieve las escarolas y las coles de invierno que crecen debajo. Mucho antes de que existieran los plásticos o las mallas térmicas para las plantas, los huertos y jardines, aquellos que nos precedieron sabían cómo proteger sus verduras para que no les faltaran en invierno. Esta es una palabra en patués que no está recogida en el diccionario de Ángel Ballarín ni en el de Carmen Castán, MJ Subirá y JA Saura. Hay unas cuantas que hemos ido “rescatando” en este blog, para que no caigan en el olvido.

Y ya puestos con la nieve y el frío, en estos meses también son frecuentes los mocos: ¿Qué yé una cosa qu’els pobres chétan y els rics repllegan? Els mocs. Antes se sonaban los mocos tapando un lado de la nariz y echando el aire (y los mocos) por el otro, mientras que los ricos llevaban pañuelo y se sonaban los mocos en él (y los “guardaban” en el bolsillo).

Aún nos quedan muchos refranes por recordar y analizar. Los iremos viendo todos. Las fiestas que se celebran en diciembre son la de la Purísima (el 8), Santa Lucía (el 13) -patrona de las modistas y de la vista-, la tronca de Nabidat y la Misa del Gall (el 24), Nabidat (el 25), Los Inocentes (el 28) -que se gastaban bromas y se decía ¡Ya te la he chugau!San Silbestre y saguero d’an (el 31).

Se acercan las fiestas más familiares del año, las que disfrutan más los niños; aunque, en otro tiempo, se celebraban de forma muy distinta como veremos los próximos días… y, con toda seguridad, el espíritu era otro.

 

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AN DE ABELLANAS, DONAS PREÑADAS

El Ampriu esta mañana https://twitter.com/i/status/1323925818293313538

Va transcurriendo el otoño, los días se hacen progresivamente más cortos, llega el frío y con él, la nieve. Tenemos dos refranes sobre la nieve a principios de noviembre:

Ta tots Santos la neu al nas, si no per debán, per detrás.

Ta tots Santos ya yé la neu allagalto. 

Y, efectivamente, ya tenemos nieve en las cumbres del valle, a partir de 1.800-2.000 metros. Ya se sabe que “Año de nieves, año de bienes”… Falta nos hace.

El día de Todos Santos se solía “escodá” las corderas. Se les cortaba la cola antes de empezar el viaje de la tashumancia. Este gran apartado de los pastores y las ovejas, lo abordaremos poco a poco, junto con otros trabajos de la dona y el home de la montaña.

 

De Chía a Villanova

Como ya hemos recolectado las avellanas, recuperamos hoy el refrán de An de abellanas, donas preñadas. En todo el Valle de Benasque hay avellaneros, especialmente en Chía. Es un refrán interesante porque hace referencia a un recurso alimenticio importante; cuando aún no se había introducido la patata en el cultivo y la alimentación de los montañeses, que fue a finales del siglo XVIII tal y como explicamos el 10 de mayo https://villadechia.es/?s=patata, el tener una buena cosecha de avellanas evitaba la desnutrición y con ello la amenorrea por hambre (la falta de menstruación por alimentación deficiente). Si la mujer no estaba desnutrida, tenía sus reglas y así podía quedarse embarazada y, al tener aporte de nutrientes de calidad, los embarazos llegaban a buen término. Nuestras bisabuelas y sus abuelas no conocían la composición de las avellanas, pero sí que habían observado que, el año que había avellanas, había más embarazos y que los niños venían mejor. Hoy sabemos que su consumo aporta ácido fólico (vitamina del grupo B) que favorece el adecuado desarrollo del sistema nervioso del feto durante el embarazo. Y este refrán, es el resultado de esas sabias observaciones.

 

Avellanas con sorisons y rama de avellanero

Las avellanas son fuente de nutrientes y antioxidantes para nuestra organismo, como todos los frutos secos. Unas 20 avellanas aportan 130 calorías y son un aperitivo repleto de grasas saludables, antioxidantes, minerales, vitamina E y proteínas. Las grasas de la avellana (ácido oléico en su mayoría) tienen efecto cardioprotector, ya que favorecen el equilibrio en los niveles de colesterol HDL (bueno) y LDL (malo).

Las avellanas nos dan pie a recuperar una palabra en patués poco conocida: sorisóns, que es el “recipiente” (verticilo de brácteas) en el que se desarrolla la avellana. En español, “involucro”. No trobarás mai cap de abellana sin sorisóns (no encontrarás nunca una avellana sin involucro), leemos en el diccionario de Ángel Ballarín Cornel.

 

 

Hemos localizado otro refrán, más propio de los meses de cosecha: Cuan desde Chía, pel maitino, se sienten las campanas de Gabás, aigua detrás. Quizás porque al tocar las campanas “avisaban” a Chía que llegaba la lluvia, o quizás porque “haciendo ruido” con las campanas pretendieran alejar, disipar o atenuar la tormenta de Gabás y el agua acababa cayendo en Chía. La técnica de las campanas estaba muy extendida en un tiempo en el que las telecomunicaciones eran escasas o inexistentes. Las campanas del Monasterio de Santa María (s. XII) en Villaverde de Sandoval (León) se han seguido utilizando para avisar de la llegada de las tormentas, a pesar de que está abandonado hace años; los habitantes seguían un orden “de guardia” para tocar las campanas en cuanto se vieran asomar las nubes y no paraban hasta que habían pasado. En la campana San Jaime de la catedral Reus, se podía leer: «Alejo el pedrisco, deshago el trueno y la nube amenazadora». Forma parte de la “leyenda del poder mágico de las campanas”.

La sierra de Chía desde Renanué el lunes 2 de noviembre de 2020

De los diferentes toques o lenguaje de las campanas hablaremos otro día. Ya comentamos que Joaquín Pons Ballarín (1903-1981) de Llúsia fue el último campanero de Chía https://villadechia.es/?s=campanero

 

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