TA DISIEMBRE, CREMA LLEÑA Y DUERME

Desde enero hemos ido recordando mes a mes los refranes que hacían referencia a la época del año. Dichos y refranes que son el resultado de la observación, de la experiencia y, por supuesto, de la gracia, el ingenio, la inocencia o la maldad de aquella gente que sufría los rigores de una vida y de una climatología que hoy en día sobrellevamos con bastante menos sufrimiento. De esta forma, el aprendizaje acumulado se transmitía de generación en generación. Hemos seleccionado dos fotos de Ricardo Compairé Escartín hechas entre 1920-1936 y que se conservan en la fototeca de la Diputación Provincial de Huesca.

Rasal. Familia en la cocina. fototeca DPH.
Cocina en Novales. Fototeca DPH.

 

 

 

 

 

 

 

En diciembre hace tanto frío y el día es tan corto, que cuando no había luz ni calefacción, no quedaba otra que tener la chimenea en marcha y, si hacía mucho frío, no moverse de la cama. Así que: Ta disiembre, crema lleña y duerme. Eso sí, conviene saber que no calientan igual todas las maderas. Dicen los abuelos: la lleña de búixo [boj] y de queixígo [roble] fan mol buen foc. Y un buen fuego era lo que hacía falta ta billá [pasar la velada]. Noviembre, diciembre, enero y febrero son los meses con las noches más largas y frías, con poco que hacer, y se pasaban en familia y con los vecinos, contando historias y jugando a cartas.

Otro refrán relacionado con el mal tiempo de estas semanas es el de Dios mos llibre de la neu polbina y la mala besina. La nieve recién caída que se arremolina con el viento (turberas) es muy peligrosa y temida en la montaña, porque puede causar la muerte de animales y de personas. Sobre las «malas vecinas», poco más hay que añadir.

Berche para proteger las verduras de invierno.
Col cultivada en Chía.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En diciembre se construye el berche con una estructura de palos sobre los que se colocan ramas de boj, para proteger del hielo y la nieve las escarolas y las coles de invierno que crecen debajo. Mucho antes de que existieran los plásticos o las mallas térmicas para las plantas, los huertos y jardines, aquellos que nos precedieron sabían cómo proteger sus verduras para que no les faltaran en invierno. Esta es una palabra en patués que no está recogida en el diccionario de Ángel Ballarín ni en el de Carmen Castán, MJ Subirá y JA Saura. Hay unas cuantas que hemos ido «rescatando» en este blog, para que no caigan en el olvido.

Y ya puestos con la nieve y el frío, en estos meses también son frecuentes los mocos: ¿Qué yé una cosa qu’els pobres chétan y els rics repllegan? Els mocs. Antes se sonaban los mocos tapando un lado de la nariz y echando el aire (y los mocos) por el otro, mientras que los ricos llevaban pañuelo y se sonaban los mocos en él (y los «guardaban» en el bolsillo).

Aún nos quedan muchos refranes por recordar y analizar. Los iremos viendo todos. Las fiestas que se celebran en diciembre son la de la Purísima (el 8), Santa Lucía (el 13) -patrona de las modistas y de la vista-, la tronca de Nabidat y la Misa del Gall (el 24), Nabidat (el 25), Los Inocentes (el 28) -que se gastaban bromas y se decía ¡Ya te la he chugau!San Silbestre y saguero d’an (el 31).

Se acercan las fiestas más familiares del año, las que disfrutan más los niños; aunque, en otro tiempo, se celebraban de forma muy distinta como veremos los próximos días… y, con toda seguridad, el espíritu era otro.

 

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COPLAS Y CHASCARRILLOS DE POR AQUÍ

Chía, calle Coperos

El sentido del humor ha acompañado siempre a los «duros montañeses» que, en noches de nieve y frio como la de hoy, pasaban la velada contando historias, cuentos, coplas, dichos y chascarrillos alrededor del fuego del hogar, aprovechando para «sacar punta» a lo bueno y -sobre todo- a lo malo de los pueblos vecinos. Muchas veces, las coplas tenían que ver con el hambre y los pocos recursos:

«Seira, Abi y Barbaruéns, els tres llugás mes doléns.»  [Seira, Abi y Barbaruens, los tres pueblos peores]

 

«Abi, Barbaruéns y Seira, els tres llugás de la miséria.» [Abi, Barbaruens y Seira, los tres pueblos de la miseria]

 

«Si bas ta Gabás, trobarás una roquéta y t’espaillarás.» [Si vas a Gabás, encontrarás una roca y te estozolarás (espaillá = herirse gravemente o matarse al caer rodando por la montaña, se aplica a los animales)]

 

«Moixón que s’escapa de El Rú y caragol de Sesué, ya sabe lo que yé padesé.» [Pájaro que se escapa de El Rún y caracol de Sesué, ya sabe lo que es sufrir]

 

Decían los de Castejón: «Sólo el sol mos llega bueno de la part de Bidallé. No’n portes llitón ni dóna, que te’y tocará perdé.» [De Vilaller sólo nos llega bueno el sol. No traigas cerdo ni mujer, que te tocará perder]

 

«Sesué, pomas y peras qué». [Sesué, manzanas y peras quiere]

 

«Billanoba, molts pllats, moltes culleras y pocas sopas.» [Villanova, muchos platos, muchas cucharas y pocas sopas]

 

«De Llire ta Arasán, las gallinas se’nie van; si no y arriba Murieta y se les fóte al morral». [De Liri a Arasán, las gallinas se van; si no, llega Murieta y se las mete en el morral]

 

«A  Arasán, minchan ratas dan pan.» [En Arasán comen ratas con pan]

 

«Benasqueso, tripa de queso, real de a cuatro, tripas de diáplle». [Benasqués, tripa de queso, real de a cuatro, tripas de diablo]

 

«Los de Benás  portan la coda arrastro y minchan rebasto». [Los de Benasque arrastran la cola y comen rebasto (el segundo pasto que crece después de haberlo cortado)]

 

Los de Anciles decían: «Un óme chiquét, dan un sombrerét y un tochét a la man, d’Arasán.» [Un hombre pequeñito, con un sombrerito y un palito en la mano, de Arasán]

Desde la pista de Chía a Plan: a la izq. Plan; a la dcha. San Juan; arriba, Gistaín.

Chía queda muy cerca de la Ball de Chistau y, además, muchas casas del llugá tienen antepasados de Plan, San Juan y Gistaín. Así que recordamos también a nuestros vecinos del otro lado de la Sierra que, según las coplas, tampoco iban sobrados de comida:

«Torruecos de San Juan

poco vino y poco pan.

Torruecos de Chistén

mucha mugre en la sartén.»

 

«Si vas ta Plan,

llévate pan

que aigua del río

ya t’en darán.»

 

Federico (Sansa), Juan (Treseta), Toño (Sansón)

Recogemos también esta «conversación» entre un niño y un mayor que nos cuentan los abuelos para explicar cuando alguien «no suelta prenda» si no le interesa:

  • ¿Com te dius moset?
  • Coma padrino
  • Y, ¿com se diu padrino?
  • Coma yo
  • Bale… ¿com t’os dits tú y padrino?
  • Igual
  • ¿Y com te grita tu may cuan anats a minchá?
  • ¡T’aixó no cal gritame brenca!

 

Hogar y cadiera del Museo de Aínsa

Los mayores recuerdan lo mucho que les gustaba aná a billá (ir a pasar la velada). En Chía, los más longevos, recuerdan estas coplas y chascarrillos, y aún se ríen; pero la mayoría de los jóvenes de ahora ya no las han oído. Aquellas reuniones de familia y vecinos, sin televisiones ni ordenadores, eran instrumento fundamental para la transmisión oral del patrimonio intangible entre generaciones y la manera de compartir experiencias de vida, conectando el pasado con el futuro en un ciclo sin fin. Quizás por eso decía Pedro Arnal Cavero1:

“Donde no hay niños

faltarán cariños;

donde no hay viejos

faltarán consejos:

¡Ay de las casas donde no haya niños, donde no haya viejos!”

 

Como se dice en patués: «Y cuento contáu, per la chuminéra en tálto se n’a anáu.» [Y cuento contado, por lo alto de la chimenea se ha ido = Colorín colorado, este cuento se ha acabado].

 

 

1Pedro Arnal Cavero (Belver de Cinca, 12 de marzo de 1884 – Zaragoza, 27 de abril de 1962) fue maestro y escritor aragonés. Nació en el pueblo donde su padre trabajaba de maestro, pero pronto se fueron a vivir a Alquézar. Fue atento testigo de las numerosas leyendas, historias y cuentos que los mayores contaban desde sus cadieras (banco de madera de respaldo alto) alrededor del fuego en las frías noches de invierno.

 

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DE CONSERVAS Y LICORES

Este mes de noviembre lo hemos dedicado a hacer conservas y licores:

  • Las nueces y avellanas que recogimos a finales de octubre y dejamos extendidas, ya se han secado y las hemos almacenado en los cestos de la despensa. En junio también hicimos licor con las nueces verdes y que filtramos hace pocas semanas. https://villadechia.es/?s=licor+de+nueces
  • Los tomates que estos días han terminado de madurarse en la despensa los hemos escaldado para quitarles la piel y hacer conserva de tomate triturado, sofrito y mermelada de tomate.
  • Aunque hemos comido algunos membrillos asados, la mayoría se aprovechan para hacer dulce de membrillo.
  • Con las manzanas hemos hecho mermelada, zumo y compota, además de comerlas asadas.

  • Con las moras hemos hecho licor y mermelada. https://villadechia.es/?s=mermelada+de+moras
  • Las calabazas se guardarán durante todo el invierno para hacer cremas y purés, pero también servirán para hacer cabello de ángel o para añadir en algunas mermeladas.
  • Y las endrinas (priñons en patués) se maceran en anís para hacer anís de priñons, que son el fruto del Prunnus spinosa, un arbusto con pinchos. La endrina es ácida y astringente en fresco, pero una vez recogida, se vuelve progresivamente afrutada y dulce.

El anís de priñons (pacharán en otros reinos) es fácil de elaborar. Los ingredientes son anís (los entendidos dicen que mejor de 30º) y endrinas en proporción de 250 gr de frutos por litro de anís. Añadir más cantidad de frutos sólo aportará más acidez al licor. Cuanto mejor sea el anisado, mejor será el licor resultante. Los frutos deben recogerse después de una o dos heladas (en Chía, que está por encima de los 1.200 metros, mejor entre el 1 y el 15 de noviembre); si se cogen antes, no estarán en su punto óptimo de maduración y harán un licor ácido. Dice Ángel Ballarín en su Diccionario (1978): «Cuan les a pasáu el fret y fan bumárra, els priñons son buens».

Los endrinos (priñons en patués) que están en los bordes de campos en los que pasta el ganado dan mejores endrinas que los que están en los caminos. Su aspecto al recogerlo debe ser azul intenso-morado en el exterior y rojizo en el interior, sin aspecto arrugado, sin defectos en la piel y al morderlo no debe «crujir». La mezcla se hará en tarros de cristal, los recipientes de plástico acaban dando mal sabor. Se dejarán en maceración unos tres meses, que es el tiempo necesario para obtener el color, aroma y sabor característico de este licor. No más, para que no se deshagan las endrinas, porque entonces el hueso aporta sabor amargo al licor. Los tarros deben guardarse en un lugar oscuro y fresco, deben moverse una o dos veces por semana para que la maceración sea homogénea. Pasados tres meses, debe colarse el resultado de la maceración, con una tela de gasa o con un filtro de papel de cafetera, guardando el licor en botellas de cristal para luego disfrutar del suave aroma afrutado del anís de priñons. Debe consumirse en un plazo máximo de dos años. Se toma con hielo después de las comidas, o en mojito (anís de priñons, hierbabuena, lima, zumo de limón y hielo), o caliente en infusión. Las endrinas tienen mucha vitamina C, hierro, potasio, calcio, y alto contenido en taninos (con efecto antioxidante, antihipertensivo y antidiarréico). En cualquier caso, el pacharán (o licor de endrinas), contiene alcohol y su consumo debe ser moderado y ocasional.

Algunas recetas añaden canela y/o granos de café en la maceración, manzanilla, hierbas, cáscara de limón o naranja, incluso orujo, pero el licor original lleva sólo anís y endrinas. Para apreciar la diferencia, se pueden preparar tres tarros, uno sólo con anís y endrinas, en el segundo añadiendo también canela y en el tercero añadiendo granos de café. Tres meses después se filtran, se prueban y se decide cuál gusta más.

La tradición le atribuye propiedades digestivas. Blanca I de Navarra (1385 – 1441) solicitó este licor para sus dolores de estómago cuando estuvo en el Monasterio de Santa María de Nieva. En el siglo XV era un licor/jarabe medicinal; el nombre de pacharán no surge hasta el siglo XIX. Los estudios hechos en Ötzi, el hombre de los hielos (de hace 5.300 años) encontrado en 1991 en el Sud-Tirol a 3.200 metros de altitud, pusieron de manifiesto que había comido endrinas: El análisis intestinal de Ötzi demostró contener dos comidas recientes (una cerca de ocho horas antes de su muerte): una de carne de gamuza, otra de carne de ciervo rojo, ambas consumidas con algún cereal (…). Había también algunas semillas de endrino y algunas raíces. El consumo de estas bayas, por su rico contenido en vitamina C, previene el escorbuto (enfermedad que aparece cuando no se consumen frutas ni hortalizas).

 

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