TA SAGUEROS D’AGOSTO, FRET AL MORRO

Llueve, las temperaturas han bajado mucho, nubes negras cubren el cielo marcando que llega el final de agosto.

El refranero, siempre muy acertado, nos dice: PARA FINALES DE AGOSTO, FRÍO EN EL MORRO. En pocos días, se habrán ido todos los veraneantes, amigos y familiares que no viven en Chía todo el año, y esto también nos deja algo de frío en el corazón.

 

Reproducimos una poesía de Jesús Mur Castel de casa Ramonot, que escribió cuando tenía seis años y que fue publicada en La Mancheta en 1987; pone de manifiesto la vinculación de los cardigasos «dan el llugá» y que, aunque se vayan, llevan Chía en el alma.

El verano no tardará en terminar, este año no habrá fiestas… en cualquier caso, aprovechemos bien el momento, Carpe diem. El futuro es incierto y el pasado es historia.

 

 

© VILLA DE CHIA.   

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LA MAINADA BA CHUGÁ, CHUGA Y CHUGARÁ

Años 60. Niñas de Chía delante del puyadón, al lado del huerto de Chuana. Delante: Susa de Barbero y, en el carrito, Montse, la hija de Don Claudio, un maestro del curso 1967-68; Melita Siresa, Marga Gregoria y Luisita Barbero; detrás de ellas, Milagros Aseiterero. Detrás de Susa y el carrito, de izq a dcha: Concha Pallás, María Elena Sauret, Mari-Feli Ramondarcas, María Luisa Colau y María José Siresa. FOTO: Casa Gregoria.

En Chía, como en otros pueblos de nuestra geografía, todavía se conservan los juegos de toda la vida, los populares o tradicionales, que pasan de padres a hijos, de abuelos a nietos, perdurando en el tiempo. Se pueden incorporar variaciones o mejoras, pero la esencia se mantiene; juegos que no quedan escritos y que se van adaptando a cada generación.

Lo importante de este patrimonio intangible es que se transmiten valores y tradiciones, además de ser una herramienta de socialización, trabajo en equipo, contacto con la naturaleza, organización, coordinación y desarrollo, sirven para acercar generaciones y, además, no suelen requerir de grandes recursos materiales.

 

El puyadón, 58 años después. Detrás de los contenedores se ven las mismas piedras del cargador de las vacas que se aprecian detrás de Milagros y Luisita. Ahí se jugaba a las canicas; Manolín d’Aseiterero era muy muy bueno.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Para Lavega (1), «Aproximarse al juego tradicional es acercarse al fol-klore, a la ciencia de las tradiciones, costumbres, usos, creencias y leyendas de una región. Resulta difícil disociar el juego tradicional del comportamiento humano, el es- tudio del juego folklórico, de la etnografía o la etología».

Hicimos una primera entrada sobre este tema https://villadechia.es/?s=marro pero está claro que dará para muchas más. Sin pretender establecer una clasificación detallada, tenemos juegos de correr, perseguir y escapar, saltar, lanzar, de puntería, de fuerza, de esconderse, de cantar, entre otros.

Los veranos se prestan a jugar al aire libre, aprovechando las horas de sol y buen tiempo en los campos donde ya han cortado la hierba. Hoy vamos a ver algunos de los juegos con cantinela, para los más pequeños. Sirven para la educación musical temprana, para desarrollar el ritmo y para el aprendizaje del idioma musical, a la vez que mediante el movimiento se trabajan la coordinación psicomotriz y el equilibrio corporal.

ZAPATILLA POR DETRÁS

Los niños hacen un corro sentados en el suelo y cantan con los ojos cerrados:

«A la zapatilla por detrás, tris tras,

ni la ves ni la verás, tris, tras, 

mirad p’arriba, que caen judías,

mirad p’abajo, que caen garbanzos,

a dormir, a dormir, que los Reyes van a venir. 

https://blogs.smbosque.es/carloscollado/2020/04/14/musica-2o-semana-13-17-abril/

-Mamá (o papá si la paga un niño), ¿a qué hora vienen los Reyes?»

El que «la paga» dice una hora y los niños del corro cuentan hasta ese número, mientras esconde la zapatilla (el pañuelo, o la piedra) detrás de uno de los niños. Al terminar de contar, abren los ojos y el que tiene la zapatilla detrás ha de levantarse y perseguir al que la paga. Si le coge, antes de llegar a su sitio, puede sentarse de nuevo en el corro; si no le coge, pasará a ser quien «la paga». Los objetivos son correr en círculo y ser capaz de coger al otro

PASE MISÍ

Dos niños (los capitanes) se colocan uno frente a otro y se cogen de las manos por encima de la cabeza, haciendo un arco. Los demás circulan en corro y van pasando por debajo de los brazos de los capitanes cantando:

«Pase misí,

pase misá, 

por la puerta de Alcalá 

los de «alante» corren mucho

los de atrás se quedarán».

El que pase debajo de los brazos de los capitanes al cantar «se quedarán», estará atrapado por la cintura porque los capitanes habrán bajado los brazos. Tendrá que elegir entre un capitán o el otro cuando le pregunten «¿oro o plata? al oído, para formar parte de un grupo o del otro. Una vez estén todos los participantes distribuidos entre los dos grupos, se verá qué equipo puede más estirando y ganará el que pueda arrastrar al otro. Trabaja el control de la fuerza y la rapidez.

El corro de la patata II – JM Estartús

EL CORRO DE LA PATATA

Es un juego de acción-reacción. Consiste en dar vueltas en corro, cogidos de las manos y cantando:

«Al corro de la patata ,

comeremos ensalada ,

lo que comen los señores ,

naranjitas y limones ,

¡Achupé, achupé,

sentadita me quede!». Los participantes deben sentarse de golpe en esta última frase.

 

Para otro día, PUÑET CAIXET.

 

LAVEGA BURGUES, P. El juego popular/tradicional y su lógica externa. Aproximación al conocimiento de su interacción con el entorno. Conferencia. Primer Congreso Internacional de Luchas y Juegos Tradicionales. Puerto del Rosario-Fuenteventura, España. 1996.

 

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17 de agosto, SAN MAMÉS

San Mamés desde La Simierre – FOTO: Valle de Gistain GOOGLE sites

La Sierra de Chía es el límite natural entre el valle de Benasque y el de Gistaín, por lo que es natural que durante siglos haya habido una relación estrecha entre los vecinos de Chía y los de Gistaín, Plan y San Juan de Plan. Relación no siempre amistosa, cosas de la naturaleza humana; pero de allí vinieron a casarse aquí y al revés, a trabajar y, cómo no, de fiesta.

FOTO: Valle de Gistain GOOGLE sites

La ermita de San Mamés está en San Juan de Plan, situada en el camino que une la bal de Chistau con la de Benás, en una zona de bordas de más de 200 años donde antes se pasaba el verano, mientras se hacía la hierba. En el dintel de la puerta de una borda hay una inscripción: + Año 1797. Hay una piedra plana amplia, a modo de placeta, que es donde se baila. La antigua ermita era una cueva y una construcción adosada a la roca, hasta que se hundió. La ventana superior hacía las veces de espadaña (campanario de una sola pared). La actual ermita se terminó en 1868.

Fiesta de San Mames, años 1920 – FOTO: Almarza (Fototeca DPH)
Los músicos en San Mamés – FOTO: Almarza (Fototeca DPH)

 

 

 

 

 

 

El tercer día de las fiestas mayores de San Juan (del 15 al 17 de agosto), sus habitantes van en procesión hasta la ermita de San Mamés. Allí se encontraban con los peregrinos de la bal de Benás, la mayoría de Chía y de Sahún, que  también iban a pie. Salían de noche, a las 4 de la madrugada, con todo el cielo estrellado, y llegaban sobre las nueve de la mañana. Asunción de Vidal, Juan de Treseta, Soledad de Toña, por citar alguno de nuestros mayores cardigasos, recuerdan bien la fiesta en San Mamés.

Muchas fotos de antaño de esta fiesta en https://sites.google.com/site/valledegistain/home/san-mames En San Juan de Plan, hace algunas décadas, decidieron cambiar las fiestas al último fin de semana de agosto y se trasladó la romería a San Mamés al último domingo de agosto.

Coro de la ermita – FOTO: Marta Puyol
Altar de la ermita – FOTO: Marta Puyol

Cuando se llegaba a San Mamés, la gente se lavaba los pies en la fuente, se entraba a la ermita a escuchar misa y cantar los gozos al santo:   http://www.mediafire.com/file/hwm8px2r7wjb7nj/sanmames.MP3/file

Una vez finalizaban los ritos religiosos, se comía y se bailaba hasta la tarde, para volver a pie cada uno a su casa.

Asunción de Vidal recuerda ir siendo niña a la fiesta de San Mamés con su madre y con Emilio y Pilar de Sansón: Las mañanas de San Mamés eran luminosas y de buen tiempo, pero las tardes siempre eran de tormenta. Los músicos se colocaban en las ventanas del pajar que quedaba frente a la ermita. Las mujeres de San Juan subían los canastos con la comida sobre la cabeza. 

Juan de Treseta nos cuenta la anécdota de la abuela de Capdevila de Sahún https://soundcloud.com/maria-antonia-nerin/29-jul-1231-parvives

y  un «altercado» que tuvo de soltero, cuando quiso salir a bailar con una joven chistavina antes que los mozos de San Juan: https://soundcloud.com/maria-antonia-nerin/29-jul-1207-juan-treseta-2-audiotrimmercom

Fiesta de San Mamés a principios del siglo XX – FOTO: Almarza (Fototeca DPH)

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