Y LLEGARON LOS TRACTORES

Empiezan los tractores a repartir fiemo (estiércol) en los campos para abonarlos. Viendo todo lo que hacen, pensamos en cómo ha cambiado el trabajo con la tractorización que se produjo en el campo español a partir de la segunda mitad de los años 50 del pasado siglo.

Dan Albone fue creador del primer tractor que salió al mercado para su comercialización. Este británico diseñó en 1901 un tractor ligero con motor de gasolina y lo patentó en 1902. Vendió 500 vehículos entre 1903 y 1904, a 300 libras cada uno.

La primera agencia Ford en España se abrió en 1907 para la importación de sus vehículos. A España llegó el primero tractor importado en 1915. En los años 30 no habría más de 4.000 tractores en España. Y no fue hasta mediados de siglo XX que se extendió su expansión.

Que la economía española fuera básicamente agraria en el siglo XIX y primera mitad del XX favoreció la cría de animales para trabajar y transportar carga, especialmente ganado mular. No era nuevo en nuestro valle. Otro día hablaremos de la cría de mulas, un tema apasionante. El ganado mular ha hecho historia apoyando a los ejércitos en sus contiendas y a los agricultores en sus tareas cotidianas. En el Valle de Benasque, las casas medían su riqueza en función de los paqués de mulas que tenían (1 paqué eran 14 mulas). Las mulas criadas en estos valles pirenaicos eran muy apreciadas en Cataluña y Castilla.

Explicamos en https://villadechia.es/ta-churiol-la-forca-al-coll/ que la mula es resultado de un asno macho y una yegua. Las mulas pueden ser hembra o macho, pero como tienen un número impar de cromosomas, no pueden reproducirse (la yegua tiene 64 cromosomas y un burro 62, así que la mula tiene 63 cromosomas). La mula, que es diferente del burdégano (animal que resulta de cruzar un caballo con una burra), es más fuerte, más grande y más fácil de criar. La cría de ganado mular fue una fuente de ingresos importante para el valle de Benasque hasta los años 50 del pasado siglo XX.

Como pudimos ver en https://villadechia.es/de-san-miguel-a-san-andres/ a las ferias se llevaban las mulas treintenas (de treinta meses de edad), que estaban listas para ser uncidas. Y también las quincenas y lechalas que requerían de uno o dos años más para alcanzar su aptitud, tiempo que generalmente cumplían en los valles pirenaicos.

 

 

 

 

 

 

 

 

En España empezaron a fabricarse tractores en 1946, en las sucursales de Ford, pero no despegó su venta hasta mediados de los 50, cuando Motor Ibérica y Lanz Ibérica pusieron en marcha sus producciones. El Ministerio de Industria en 1952 había impulsado un concurso público para la fabricación de tractores con el objetivo de estimular la mecanización del sector agrario:

  • Lanz Ibérica S.A.se constituyó en enero de 1953, que fabricó tractores Lanz con licencia alemana Heinreich Lanz AG que luego se asociaría con la americana Deere & Company.
  • Motor Ibérica S.A. arrancaba en agosto de 1953 para fabricar tractores de marca Fordson con licencia inglesa de Ford Motor Company, con el nombre Ebro (marca creada en 1954). Con la marca Ebro se fabricaron tractores, furgonetas, autobuses, camiones y todoterrenos.

El primer tractor 100% español se fabricó en la planta de Motor Ibérica de Barcelona en 1955.

Era el modelo Ebro E-38:

– de 39 CV de potencia,

– cilindrada de 3,6 litros,

– motor de 4 cilindros,

– transmisión de 6 velocidades (3 largas y 3 cortas) además de las dos de marcha atrás (1 larga y 1 corta)

– y frenos de zapatas.

 

https://www.youtube.com/watch?v=9z2fjcrjqb8

Habida cuenta las limitaciones de la época, este vehículo marcó un hito en la industria de la automoción española. En el NO-DO de 1955 se hace referencia a este hecho [Hacer clic en el hipervínculo de la foto en blanco y negro].

Más adelante vendrían los modelos E-44, E-48 y Súper 55 (en 1961).

Uno de aquellos primeros tractores Ebro E-38 azules fabricados en Barcelona lo compró Julio Nerín Mallo de Presín en 1960 y, durante más de 55 años, prestó servicio en los campos de Chía, arando campos para patatas, cortando hierba y transportando remolques de pacas. No hay ahora ningún vehículo que resista 50 años. Antes del Ebro había comprado un Lanz rojo, a finales de los 50.

La primera unidad fabricada en las instalaciones de Lanz Ibérica se presentó el 10 de julio de 1956. Era un Lanz Bulldog D-3806, de 38 CV, basado en el modelo D-3606 que comenzó a fabricarse en Mannheim en 1953. Tractor muy robusto, de bajo costo y mantenimiento.

Con la aparición de la mecanización agrícola, la actividad ganadera de la montaña en el Valle de Benasque abandonó la cría de mulas porque ya no se necesitaban y se re-orientó la actividad hacia la cría de ganado vacuno entre los años 50 y 80, primero para producción de leche y luego para carne. Mientras, el turismo fue ganando terreno.

Terminamos con el anuncio de tractores EBRO de los años 80. https://youtu.be/69-IzlKIO9M

 

Fotos obtenidas de http://www.masquemaquina.com/2016/08/un-homenaje-mas-los-tractores-ebro-y-la.html

© VILLA DE CHIA.   Puede utilizarse la información contenida en este blog citando la fuente siguiendo el patrón explicado en http://www.citethisforme.com/es/cite/blog siempre que sea sin fines lucrativos.

CASAS DE LA VILLA DE CHIA

Nueva España, 26 de enero de 1973.

El último día vimos las cifras de población de los pueblos del Valle de Benasque en distintos momentos de la historia. A finales del siglo XIX y principios del siglo XX había en Chía más de 100 casas. En el artículo del Diario Nueva España (hoy Diario del Altoaragón) de enero de 1973 se nombran 30 casas cerradas en la primera mitad del siglo XX.

https://www.ine.es/intercensal/intercensal.do?search=1&cmbTipoBusq=0&textoMunicipio=Ch%C3%ADa

Sabemos que en el año 1.099 Pedro I de Aragón (1.068-1.104) donó al Monasterio de San Pedro de Taberna la Villa de Chía. Desde principios del siglo XI hay constancia documental de vecinos de Gia, pero el origen de Chía debe ser mucho anterior al siglo X. Según el fogaje (tributo o contribución que se pagaba antiguamente por habitar una casa) de 1495 en Chía había 38 fuegos (45 en Benasque, 19 en Bisaurri, 16 en Sahún, 13 en Castejón de Sos). Era un pueblo “importante” y consolidado. El nombre de estos 38 fuegos están recogidos en el libro de Antonio Serrano Montalvo, donde además reconocemos muchos de los nombres de las casas que siguen formando parte de Chía. Indica también las personas que ostentaban los cargos de responsabilidad civil.

Vecinos de CHÍA, en p. 337 de Serrano Montalvo1.

Toda esta información, junto con la tradición oral de algunos abuelos ya fallecidos, nos ha permitido elaborar una lista de muchas de las casas de ese momento de máxima población en Chía, en 1.900, cuando el censo registró 602 habitantes y 136 casas en nuestra Villa. Hasta entonces, los censos de población se hacían por casas, fuegos o vecinos («el amo» de cada casa), tanto a efectos censales como fiscales. Lo vimos en https://villadechia.es/amillaramiento-catastro-de-1862/

Ubicación de las casas de Chía de finales del siglo XIX – principios del XX.

En esta relación hemos recogido nombres de las casas que recordaban personas nacidas en el último tercio del siglo XIX. En las tablas del final, de 1.880, vemos los nombres de las casas junto a su dirección y el nombre del cabeza de familia.

Analizando los nombres de las casas, aparte de las que llevan un nombre propio (con un origen más antiguo), vemos que hay albardero, aceiterero, tabernero, sastre, palomero, barbero, botiguero… pero como hemos ido viendo en otras entradas, también justicia, notario, cirujano… además de párroco, vicario, sacristán, ermitaño…

 

 

En estos 120 años, se han rehabilitado bordas, corrales y pajares y se ha construido en huertos y ferrayas, dando lugar a nombres nuevos, como El Hortal, La Ferraya, El Cantonet, La Viña, José Luis, Carlos, José, chalet de Presín, Cabanera, chalet de Cornell, Teresa, El Riu, por nombrar algunos. Apuntar también que hay nombres de casas que cambiaron al ser vendidas por los propietarios que se instalaron en Francia y que adquirieron el nombre del propietario nuevo (casa Bringuerón era antes casa Evaristo, por ejemplo); otras, sin embargo, mantuvieron el nombre, como casa Treseta, o casa Andrés. Y señalar que no es lo mismo “la casa” que la borda o el pallero; a día de hoy, la borda Botiguero y la borda Pedrón son viviendas, pero en 1.900 las respectivas casas estaban algo distantes de donde están ubicadas las bordas.

En los siglos XIV, XV y XVI en el valle de Benasque había trabajo y dinero (probablemente por el comercio con Francia). El siglo XVI y primer tercio del XVII fueron de especial esplendor económico, viendo las fechas grabadas en los dinteles de algunas casas de Chía y del valle (“las obras se fan dan las sobras”) y de acuerdo con los impuestos que nos consta que pagaba Chía al Rey de Aragón, como ya comentaremos otro día. Eran tiempos de monasterios y señores feudales. El Justicia deliberaba y dictaba sentencia sobre los conflictos. El Bayle era la cabeza del Concejo de la Villa.

Vimos en https://villadechia.es/de-guerra-en-guerra/ que hemos estado envueltos en muchos conflictos bélicos, lo que conllevó largos periodos de crisis. De todas formas, los cardigasos salieron adelante; el trigo, el ganado y la lana generaban trabajo y movían la economía. Y como Francia está aquí al lado, importamos algunas de las novedades del país vecino: relojes de pared, pianos, muebles, vajillas o gramófonos; también cristales, papel pintado, recetas de cocina y telas finas para la ropa de casa y de vestir. Eran manifestaciones de cierta capacidad económica.

Casa Pautorrén.
Casa Rafel.
Casa Francisa.

Entre 1850 y 1910 es el momento de mayor población, hay más nacimientos que muertes. Lo que lleva al límite de los recursos: no hay más tierra que cultivar, no hay más pastos que dar al ganado, no hay más terreno que aprovechar para mantener a toda la población. No queda más remedio que salir del valle a buscar trabajo para poder comer. La mayoría, hacia Pau y Burdeos, aunque también a Tarbes y Toulouse a desfonsá, que era picar la tierra parra arrancar las viñas infectadas por la filoxera; pero no sólo emigraron a Francia, también a otros países como veremos más adelante. La guerra civil y la posguerra no hicieron que empeorar la situación; en los años siguientes, la mayor parte de la población emigró hacia las ciudades para estudiar, encontrar un puesto de trabajo asalariado y, supuestamente, mejores condiciones de vida.

Seguimos perdiendo población, hay más defunciones que nacimientos; pero parece que la tendencia ahora es a retornar a los pueblos para tener mejor calidad de vida. Las vueltas que da el mundo.

 

 

 

Del centenar de casas que había en Chía en 1.880, pagaban impuestos 95:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1Serrano Montalvo, Antonio. La población de Aragón según el fogaje de 1.495. DGA. IEAA. 2009.

‘Miserables» eran las personas extremadamente pobres, con escasos recursos y sin apenas propiedades.

‘Pordioseros’ eran las personas sin recursos que en la Edad Media vivían de pedir limosna usando la coletilla «Deme una limosna, por Dios» o «Por Dios, una limosna». Al ser considerados como «profesionales de la mendicidad», se añadió la terminación «ero» a dicha coletilla (por-dios-ero), como se hacía para otros oficios: carpintero, herrero, albardero, panadero…

 

 

© VILLA DE CHIA.   Puede utilizarse la información contenida en este blog citando la fuente siguiendo el patrón explicado en http://www.citethisforme.com/es/cite/blog siempre que sea sin fines lucrativos.

 

EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA

Muchos son los elementos a barajar a la hora de hablar de variabilidad demográfica. Presentamos hoy algunos datos comparando distintas poblaciones del valle, para poder empezar a tratar el tema.

Tomamos los datos de Serrano Montalvo1 según el fogaje de 1495, Madoz2 (1845-50), Lopez Novoa3 (1864) y Estadística de Población del Gobierno de Aragón4 de 1900 a 2004. En los tres primeros se habla de “fuegos”, “vecinos” o casas (multiplicar por 4,5 para obtener las personas) y de “almas” (o personas) y los datos del Gobierno de Aragón hacen referencia a personas. Los geógrafos establecen una ratio de 4,5 por hogar. Las estadísticas conllevan siempre un cierto margen de error, sobre todo porque los sistemas de recogidas de datos no han seguido siempre la misma sistemática; pero sí pueden darnos una idea de cómo han ido variando los habitantes de nuestros pueblos. Se indican las fuentes al pie del artículo.

La casa es la célula, la estructura básica de la sociedad montañesa del Pirineo. Hablábamos del concepto pirenaico de “la casa” en https://villadechia.es/la-casa/ y explicábamos que la casa abarca bienes muebles, inmuebles, rebaños, derechos comunitarios, marcas, nombre de la casa y linaje; también da entidad a los que nacen y viven en ella. Es un tema extenso y apasionante. En una segunda parte aportaremos el nombre y la ubicación de 93 casas que había en Chía entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, según lo que recordaban José Carrera Brunet (padrino de casa Bringuerón) y Ramón Nerín Mora, de Presín (1.876 – 1.957). Como vemos en la tabla de habitantes y casas, en este periodo de 1.860 a 1.910 alcanzamos el pico de máxima población; esta circunstancia fue una de las razones por las que la población se vio obligada a emigrar: demasiadas personas para un territorio que ya había llegado al límite de su capacidad para dar trabajo y alimento a quienes lo ocupaban. A lo que ayudó, de gran manera, la desamortización al sustraer a los montañeses el aprovechamiento del monte público.

Por otro lado, no hay que olvidar que todavía en el siglo XIX la mortalidad infantil se situaba entre el 25 y el 60% (tanta variabilidad dependía del año y las zonas). Las circunstancias perinatales (infecciones, condiciones del parto, hemorragias), la calidad de la lactancia (que dependía del estado nutricional de la madre), pero también los trastornos gastrointestinales -más frecuentes en verano- y las infecciones respiratorias -más propias del invierno- eran las causas atribuibles a esta elevada mortalidad infantil. Por supuesto, los mayores tampoco estaban exentos de las consecuencias de las guerras, infecciones, epidemias, zoonosis y enfermedades transmitidas por el agua (como explicamos en https://villadechia.es/saneamiento-de-aguas-de-chia/ ).

La demografía en el Pirineo tuvo picos de crecimiento entre los siglos XV y XVI y entre el XVIII y XIX. A principios del XX fue la emigración lo que sangró el territorio. Como veremos, en el Valle de Benasque hubo vecinos que se trasladaron a vivir al sur de Francia (ya antes de la guerra civil), otros que emigraron a Guinea, otros a ciudades de España, y los menos a otros países de Europa y a Sudamérica.

 

1Serrano Montalvo, Antonio. La población de Aragón según el fogaje de 1.495. DGA. IEAA. 2009.

 

2Madoz, Pascual. Diccionartio Geográfico-Estadístico-Histórico 1845-1850. HUESCA. Madrid, 1847.

 

3López Novoa, Saturnino. Historia de la muy noble y muy leal ciudad de Barbastro. Barcelona, 1861.

 

4Catálogo de pueblos y municipios de Aragón. Estadística de población y nomenclaturas toponímicas entre 1900 y 2004. Gobierno de Aragón. CAI. 2005.

 

© VILLA DE CHIA.   Puede utilizarse la información contenida en este blog citando la fuente siguiendo el patrón explicado en http://www.citethisforme.com/es/cite/blog siempre que sea sin fines lucrativos.